Los ejecutivos se ocupan, preocupan y se felicitan por el manejo de los recursos economía de una compañía como si el dinero fuera el recurso vital más escaso y difícil de captar por la organización. No lo es, ni de lejos, si se le compara con el capital humano medido en tiempo, talento y energía de la plantilla.

Aquí está el verdadero desafío de una empresa, sacar el máximo rendimiento del capital humano como si se tratara de un tesoro, concluye en Harvard Business Review (HBR) el afamado consultor Eric Garton, socio de Bain & Company, en Chicago, y escritor del libro Time, Talent, Energy: Overcome Organizational Drag and Unleash Your Team’s Productive Power.

En realidad, sí es un tesoro para los efectos de la organización. Es valioso y escaso, con el problema de que las personas trabajamos inevitablemente con un tiempo limitado y sin posibilidades de transformar las horas o los días.

A ello se suma -explica Garton- que sólo el 15% de una plantilla consiste en personas dispuestas a marcar la diferencia y que para un trabajador es indispensable estar motivado para ser productivo.

Por tanto, para cualquier organización es clave que su personal esté motivado, aunque no es cosa fácil. “Encontrar, potenciar y comprometer ese talento es tan difícil que la prensa de negocios habla incluso de “guerra” por el talento”, comenta Garton en HBR.

“La energía también resulta difícil de encontrar. Aunque intangible, esta se puede medir por el número de trabajadores motivados dentro de una plantilla. Según nuestras investigaciones, los trabajadores ‘inspirados’ son tres veces más productivos que sus colegas insatisfechos, sin embargo, son los menos. Para la mayoría de empresas, solo uno de cada ocho trabajadores encaja en la definición de inspirado”, agrega.

Está claro: al capital financiero se le dedican muchos mimos a pesar de su abundancia, pero el capital humano sufre serios descuidos. Eso ocurre porque las organizaciones suelen valorar y premiar la gestión del dinero y resulta fácil de medir, porque los CEO reciben aplausos cuando la compañía multiplica sus finanzas. Eso está muy bien, pero no se corresponde con la gestión de un recurso mucho más escaso y valioso: las personas. Para ello, Garton ofrece su receta en cuatro pasos:

1. Medir el recurso humano es clave

Para ello hay algunas métricas como el Índice de capacidad productiva diseñado por Bain & Co., que estudia los beneficios de una gestión del talento y energía eficaz en relación con la capacidad productiva total de la empresa.

2. Invertir en personas como si se tratara de dinero

Cuando se trata de finanzas, las empresas miden la esperanza de vida de una inversión y a partir de ahí calculan una tasa de rentabilidad antes de tomar una decisión, pues bien, el capital humano también tiene un costo de oportunidad por una hora desperdiciada. Por eso muchas empresas han empezado a sopesar el costo de las reuniones.

3. También se hace necesario un monitoreo

“Deberíamos realizar revisiones periódicas de cuánto arrastre organizacional controlable existe dentro de una empresa y qué medidas se están tomando para reducirlo. Muchas herramientas de big data ofrecen informes detallados de cómo utilizamos nuestro tiempo”, agrega Garton.

4. Reconocer la buena gestión del tiempo y el talento

Debería reconocerse cada día al talento que marca una diferencia y trabajar fuerte para reclutarlo una y otra vez durante el tiempo que sea necesario. Se impone crear un registro de egresos e ingresos de personal y el costo o la rentabilidad que acreditan a la compañía.


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