El dinero no compra la felicidad, dice el refrán. Sí, pero ayuda mucho, suele replicarse. Es la discusión que solemos tener en la informalidad, pero que se cuela en los negocios cuando nos preguntamos por la relación entre la felicidad de los trabajadores y su capacidad productiva, pasando por el factor dinero que sirve como retribución.

¿Qué es primero? ¿Basta tener buenas ganancias para lograr ese “bien estar” que permite después mejorar la productividadEn la academia esa discusión está casi resuelta, advierte Ramiro Casó, investigador de INCAE Business School, desde su abordaje psicológico y desde la evidencia que arrojan numerosos estudios internacionales.

“El bienestar es un precursor del éxito”, afirma Casó antes de advertir que el bienestar no equivale al placer o las emociones positivas, aunque estas puedan ser un componente.

Casó, egresado del Executive MBA y del máster en Business Analytics de INCAE, se basa en buena medida en los enfoques del reputado psicólogo Martin Seligman, quien desarrolló el estudio sobre las condiciones psicológicas y las conductas humanas en condiciones no traumáticas y cómo esos elementos inciden en el desarrollo y la prosperidad.

Así observa cómo el mundo ha mejorado sus condiciones en los últimos 200 años al revertir la relación 1-9 de alfabetismo, por ejemplo. También cómo sociedades como Estados Unidos multiplicaron su riqueza en la segunda mitad del siglo XX sin que aumentara la proporción de personas que se declaran satisfechas con su vida. Los avances tecnológicos no son tampoco una varita mágica para el bienestar.

Para eso conviene repasar los elementos que componen el bienestar, según el esquema ya desarrollado en los centros de estudio y resumidos en el acrónimo “PERMA”, por las iniciales en inglés:

  • Positive emotions: sensaciones de satisfacción o placenteras
  • Engagement: compromiso y enfoque en las responsabilidades
  • Relationships: redes profesionales o personales con quiénes compartir y aprender
  • Meaning: tener un propósito superior, un sentido del trabajo
  • Achievement: logros, como resultado lógico y motivador

“Cada uno de estos cinco elementos contribuye al bienestar, se mide de manera independiente y es un motivador en sí mismo”, comenta Casó, partiendo de la idea tradicional de que el trabajo es siempre considerado como enaltecedor y positivo, pero no necesariamente la mayor fuente de placer. Ni siquiera sus ganancias, pues hay estudios que señalado una relación muy baja entre el salario y la satisfacción con el trabajo.

Un metanálisis citado por Casó le permite asegurar que hay relación causal entre el bienestar y éxito en casi todas las áreas de la vida, incluidos por supuesto el trabajo y la profesión.

Los estudios sostienen que se logra 33% más de rentabilidad, 43% en productividad, 37% en ventas, 200% innovación, 66% menos de ausentismo, además de reducir 125% el conocido ‘burnout’. Pero claro, primero el bienestar y luego los resultados, insiste.

Para ellos hay que reconocer el valor del estrés positivo y la necesidad de evitar el multitasking para aumentar la concentración, además de buscar los lugares que alimenten un propósito superior y que al mismo tiempo aprecien los espacios de descanso. ¿Llevarse el trabajo a casa? No, ese no es el camino.

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