Entrevista con Mónica Grau, European Project Manager del Instituto de Innovación Social de ESADE y directora del proyecto WISE.

El proyectoWomen Innovators for Social Business in Europe (WISE) es una iniciativa de ESADE, financiada por la Comisión Europea (Programa Lifelong Learning 2013), que tiene como objetivo la creación de un programa de desarrollo y una comunidad europea de mujeres que sean o que quieran convertirse en emprendedoras sociales. La creciente necesidad de innovación y emprendimiento social, así como las necesidades y las potencialidades de las mujeres emprendedoras, son los ejes que justifican que se impulse un proyecto de estas características.

¿Qué hace necesario un proyecto como WISE?

Mónica Grau: Pensamos que los mayores retos de los tiempos actuales exigen soluciones sociales. La Unión Europea ha trazado una estrategia de crecimiento como un mapa de ruta basado en el crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo de toda la sociedad europea (Europe Strategy 2020). Este crecimiento no es posible únicamente con el esfuerzo de unos estados a los cuales cada vez les resulta más difícil mantener el estado del bienestar, tal como lo conocíamos hasta ahora, y de unas empresas, tal como han funcionado hasta ahora, pues parece que no nos han llevado al crecimiento deseado.

En esta Europa económica y social, se necesitan emprendedores que hagan posible ese crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo, que nos permita encaminarnos hacia una economía social. El impacto económico de los emprendedores es incuestionable: hasta ahora, representan el 99 % de todas las empresas de la Unión Europea (UE), y son responsables de uno de cada dos empleos creados. Estos datos nos llevaron a hacernos la pregunta siguiente: ¿Cuál sería el impacto económico y social si estuviésemos hablando de emprendedores sociales? Nuestra respuesta fue contundente: muchos de los retos actuales tendrían una solución sostenible en el tiempo si aumentaran las empresas sociales. Además, el impacto que estos pequeños negocios sociales tendrían sobre la economía de la UE sería enorme. Sin embargo, sabemos que las personas que optan por emprender están asumiendo grandes riesgos, por lo que desde Europa se está apostando por iniciativas que disminuyan el riesgo implícito y promuevan sus beneficios.

¿Cuál es el panorama que afrontan los emprendedores sociales?

MG: El emprendimiento social conlleva unos riesgos específicos, además de los que ya supone la creación de cualquier nueva empresa. Por ello, los instrumentos y las metodologías de apoyo y/o los programas de desarrollo para emprendedores pueden no ser suficientes para cubrir las necesidades formativas de conocimiento y competencias de los emprendedores sociales. Tiene sentido, pues, crear programas dirigidos a este colectivo en concreto. Prueba de ello es la creciente aparición de másteres, talleres y consultorías que prestan servicios adaptados a este tipo de emprendedores y empresas.

Desde el mismo prisma, pensamos que los emprendedores no son un grupo con unas características y unas circunstancias homogéneas, si bien es cierto que, desde el ámbito académico, nos empeñamos en trazar los rasgos inequívocos de una persona emprendedora. Conscientes de estas diferencias circunstanciales, nos centramos en un colectivo respecto al cual el mundo de los negocios tradicionalmente ha hecho precisamente lo contrario: no reconocerle sus diferencias. Las mujeres se han abierto hueco en un ámbito público-laboral que históricamente había sido entendido y diseñado por y para hombres con unas circunstancias, hasta hace poco, ajenas al ámbito personal-familiar. Las empresas actuales se han adaptado a los cambios sociales, pero estos cambios son graduales y todavía son muchos los retos que hay que afrontar.

¿Y qué retos específicos afronta el colectivo de mujeres emprendedoras sociales?

MG: Conscientes de que las mujeres tampoco son un grupo homogéneo, sí reconocemos que algunas diferencias son compartidas mayoritariamente por las mujeres: la maternidad como evento vital con consecuencias físicas y psicosociales diferentes a las vividas por los hombres; unas relaciones paterno-filiales distintas a las vividas por ellos; unos valores sociales, fomentados sobre todo en la infancia y en el juego, dirigidos al cuidado de los demás y la colaboración, a diferencia de la búsqueda del reconocimiento y el éxito o de la competición que se fomenta con el juego de los niños, o una distribución del poder no equitativa, en que la mayoría de las mujeres desarrollan puestos no directivos y mayoritariamente los cargos de responsabilidad son desempeñados por hombres, por indicar algunos de los más relevantes.

¿A modo de conclusión?

MG: Cuando decimos que el objetivo general del proyecto es elaborar un programa de desarrollo integral, diseñado desde una perspectiva de trabajo orientada al usuario, queremos dar voz a esas mujeres que quieren crear una empresa social. Queremos saber qué es lo que ellas necesitan, para poder facilitarles herramientas; cuáles son los obstáculos con que se encuentran, para saber cómo poder superarlos; mostrarles qué hicieron otras en su misma situación para alcanzar el éxito, y ponerlas en contacto con otras que estén también en una fase inicial del proyecto, para generar sinergias en sus esfuerzos. Queremos canalizar estos potenciales valores de colaboración y cuidado a los demás que tan valiosos son para la creación de una empresa social. Y queremos crear la primera red europea de mujeres innovadoras de empresas sociales de Europa.

Todas estas razones a favor de un proyecto de este tipo y la emoción que dedicamos a desarrollarlo nos han permitido conseguir que una idea de proyecto se transformara en un proyecto real, exactamente lo mismo que queremos lograr con nuestras participantes en el programa.

En los doce primeros meses, el objetivo de WISE es realizar un exhaustivo trabajo de campo a través de entrevistas y una encuesta online a emprendedores sociales, para detectar las necesidades específicas que tienen las emprendedoras sociales. La encuesta va dirigida a todo tipo de emprendedores, sociales o no sociales, mujeres y hombres. La muestra hasta ahora recogida se basa en Europa pero sería muy interesante poder extenderla con emprendedoras y emprendedores de América.

Este análisis de necesidades específicas nos permitirá diseñar y crear un programa totalmente adaptado. Tanto el contenido, herramientas, como metodología de trabajo, tendrán como referente las necesidades detectadas.

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Mónica Grau es European Project Manager del Instituto de Innovación Social de ESADE y directora del proyecto WISE.

* Para participar en la encuesta de detección de necesidades de emprendedoras, haga clic aquí.

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Esade
Sobre el autor: ESADE es una institución académica internacional con más de cincuenta años de historia. Su principal patrimonio son las personas: profesores y profesionales al servicio de la formación y de la investigación. Desde sus aulas ESADE aboga por el rigor y la excelencia académica, contribuyendo así al debate público y a la transformación social. El amplio reconocimiento de ESADE, avalado por los principales ránkings internacionales, destaca por la calidad de su enseñanza, su carácter internacional y su marcada orientación al desarrollo integral de las competencias, tanto profesionales como personales. Desde que celebró su 50º aniversario, ESADE ha adoptado ‘Inspiring Futures’ como lema institucional. Con ello, la escuela muestra su intención de fomentar el espíritu renovador en el mundo de la Empresa y el Derecho.

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