Por Katinka van Cranenburgh y Daniel Arenas, investigadores del Instituto de Innovación Social de ESADE.

Sacar el máximo provecho del dinero

La filantropía corporativa se puede girar en tu contra hoy en día. Con la aparición de nuevos conceptos como el de valor compartido y responsabilidad corporativa, parece que la filantropía corporativa haya quedado un tanto trasnochada. Y no sin razón: son demasiados los casos de clínicas y escuelas abandonadas a su suerte después de que los gerentes y los políticos locales las inauguraron.

Los patronos y el Comité Asesor de la Heineken Africa Foundation (HAF) han reflexionado sobre las actividades que la HAF debe realizar y sobre su modus operandi con el fin evitar críticas. La HAF necesitaba determinar qué constituía un uso efectivo de su fondo de dotación y cómo sacar el máximo provecho del mismo. La finalidad de la HAF es seleccionar proyectos que puedan autofinanciarse al cabo de uno a tres años. Sin embargo, en muchos de los países donde opera, los modelos de negocio sostenibles son un sueño irrealizable.

¿Financiar los costes de explotación?

Así pues, ¿debería financiar los costes de explotación la HAF? En algunas zonas muy pobres, como la región de Bugendana de Burundi, no es realista esperar que la población local pueda pagarse un tratamiento médico. Además, la clínica financiada por la HAF ha registrado pérdidas en las medicinas porque la legislación nacional estipula que deben suministrarse gratuitamente los medicamentos a los niños menores de cinco años. La HAF había ofrecido la clínica, los equipos y la primera remesa de medicamentos, mientras que el gobierno local pagaba los salarios del personal. Sin embargo, los costes recurrentes de las medicinas significan que la clínica jamás será económicamente autosostenible. El Patronato de la HAF estaba dividido sobre esta cuestión. ¿Debía mantenerse fiel a su criterio inicial de seleccionar únicamente aquellos proyectos que fueran autosostenibles o bien debía aceptar financiar los costes de explotación? Y, en este último caso, ¿durante cuánto tiempo?

Desafíos sobre el terreno

Cada vez son más las empresas que asumen roles casi gubernamentales en los países en vías de desarrollo, lo cual obliga a los gestores de estos negocios a tener que tomar decisiones de explotación, estratégicas y éticas que antes estaban reservadas a los gobiernos. El artículo “Strategic and Moral Dilemmas of Corporate Philanthropy in Developing Countries”, publicado en el Journal of Business Ethics, ofrece una visión del proceso de toma de decisiones de los directivos de una fundación de empresa que opera en el África subsahariana. En este caso, la fundación está muy relacionada con la empresa patrocinadora, Heineken. La empresa creó esta fundación como consecuencia del rol creciente que estaba asumiendo en la sociedad. Sus directivos se enfrentaban a dilemas operativos y estratégicos relativos a la insuficiente prestación sanitaria existente en los países donde operaban y buscaban soluciones efectivas.

Las multinacionales se están expandiendo en los países en vías de desarrollo y son muchas las fundaciones que se dedican a actividades de desarrollo y ayuda. A finales de la década pasada, proliferaron las críticas –especialmente en los Países Bajos, donde tiene su sede la cervecera– sobre la filantropía Norte-Sur, la solidaridad y la ayuda al desarrollo. La sociedad en general y los políticos cuestionaban la efectividad de destinar el dinero de los impuestos y hacer donaciones para ayudar al desarrollo. Los críticos de estas medidas argüían que los millones de euros destinados a estas ayudas no han contribuido a aumentar en un céntimo el PIB de los países receptores.

Todavía imprescindible

El credo “de la ayuda a la cooperación comercial” ha ido ganando terreno en los países desarrollados y muchos consideran que las ayudas y la filantropía son acciones de otro tiempo. Sin embargo, al incrementar los negocios en los países con carencias institucionales importantes, crecen los desafíos para las multinacionales: simplemente dar la espalda a situaciones graves como las epidemias que afectan a comunidades alrededor de tus centros de operación no parece una opción moralmente o estratégicamente viable.  La financiación de los costes de explotación por parte de las empresas puede salvar la vida a muchas personas que no pueden esperar a que lleguen unas eventuales soluciones políticas o económicas sostenibles. Por tanto, más que rechazar la filantropía, sería más beneficioso reflexionar sobre cómo hacerla más eficaz. Mientras no se encuentran soluciones a largo plazo que refuercen las instituciones de los países, no es tan fácil prescindir de la filantropía corporativa.

Katinka van Cranenburgh y Daniel Arenas son investigadores del Instituto de Innovación Social de ESADE.

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Sobre el autor: ESADE es una institución académica internacional con más de cincuenta años de historia. Su principal patrimonio son las personas: profesores y profesionales al servicio de la formación y de la investigación. Desde sus aulas ESADE aboga por el rigor y la excelencia académica, contribuyendo así al debate público y a la transformación social. El amplio reconocimiento de ESADE, avalado por los principales ránkings internacionales, destaca por la calidad de su enseñanza, su carácter internacional y su marcada orientación al desarrollo integral de las competencias, tanto profesionales como personales. Desde que celebró su 50º aniversario, ESADE ha adoptado ‘Inspiring Futures’ como lema institucional. Con ello, la escuela muestra su intención de fomentar el espíritu renovador en el mundo de la Empresa y el Derecho.

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