Por Ignasi Carreras, director del Instituto de Innovación Social de ESADE

La innovación social puede contribuir a solucionar los grandes desafíos sociales y medioambientales del planeta. Adopta planteamientos para lograr productos y servicios que nos permitan responder a los nuevos retos y necesidades que la sociedad afronta, y busca desarrollar iniciativas más eficaces para dar nuevas respuestas a viejos problemas sociales y medioambientales que no han sido suficientemente resueltos.

En los últimos años, ha aumentado el número y la calidad de los centros investigadores y de otro tipo que promueven la innovación social. Entre ellos, destacan el Center for Social Innovation de Stanford, la Social Enterprise Initiative de Harvard, Skoll Centre for Social Entrepreneurship de Oxford o el Instituto de Innovación Social de ESADE, entre los centros académicos. Y también entidades como la Young Foundation, Ashoka, la Schwab Foundation for Social Entrepreneurship, el Acumen Fund o Denokinn – Centro Vasco de Innovación. El objetivo principal de estos centros es generar y transferir conocimientos, así como desarrollar iniciativas de experimentación y apoyo para lograr que haya cada vez más personas y organizaciones innovadoras.

No existe una fórmula universal para conseguir que la innovación social arraigue y actúe de catalizador, sino que se materializa gracias a la creatividad y la determinación de personas concretas que son pioneras de iniciativas que posteriormente serán adoptadas de forma generalizada. Es el caso de Muhammad Yunus, que fundó el Grameen Bank para impulsar los microcréditos como herramienta clave para luchar contra la pobreza.

Pero es principalmente en el seno de determinadas organizaciones –tanto del ámbito de las ONG y los emprendedores sociales como del sector empresarial y la Administración pública– donde se configuran las competencias y capacidades críticas necesarias para que aquellas se conviertan en puntas de lanza de la innovación social. Una muestra de ello es el movimiento del comercio justo, que en las últimas décadas ha desplegado una forma diferente y eficaz de cooperar con los pequeños productores de los países en vías de desarrollo, para que pudiesen reforzar sus medios de vida de manera sostenible.

Otro ejemplo son aquellas empresas que han hecho una opción estratégica por la responsabilidad social y que consideran que esta actúa como catalizadora de la innovación, ya sea porque hace evolucionar su forma de actuar y su modelo de negocio, o bien porque impulsa el desarrollo de productos o mercados que responden a los nuevos planteamientos sociales y medioambientales de los consumidores y de la sociedad en general.

Es el caso de Procter & Gamble, pionera en el desarrollo de detergentes para la lavadora que son muy eficaces incluso con agua a baja temperatura. Su uso representa un ahorro energético del 30 % con respecto a los detergentes tradicionales y, por tanto, supone una reducción notable de las emisiones de CO2. Esta categoría de producto ha ido ganando cuota de mercado, hasta convertirse hoy en día en uno de los más solicitados por los consumidores.

En los últimos años, diferentes proyectos nos han mostrado cómo se pueden obtener mejores resultados en proyectos de interés general gracias a la colaboración intersectorial. Un modelo es la iniciativa Drugs for Neglected Diseases (DNDi), una iniciativa que promueve el desarrollo de fármacos para combatir enfermedades olvidadas, impulsada por Médicos Sin Fronteras, junto con cinco centros públicos de investigación médica de diferentes países del Norte y del Sur y una unidad de investigación de medicina tropical relacionada con varias agencias de las Naciones Unidas. Desde su constitución en 2003, la iniciativa ha logrado avances sustanciales en la investigación y el desarrollo de tratamientos básicos para enfermedades como la tripanosomiasis africana, la leishmaniosis, la enfermedad de Chagas o la malaria.

El mundo necesita más innovación social. Hemos de apostar conscientemente por ella para que pueda desplegarse ampliamente y resulte cada día más efectiva a la hora de aportar soluciones en beneficio de la humanidad.

Los temas de este blog:
Esade
Sobre el autor: ESADE es una institución académica internacional con más de cincuenta años de historia. Su principal patrimonio son las personas: profesores y profesionales al servicio de la formación y de la investigación. Desde sus aulas ESADE aboga por el rigor y la excelencia académica, contribuyendo así al debate público y a la transformación social. El amplio reconocimiento de ESADE, avalado por los principales ránkings internacionales, destaca por la calidad de su enseñanza, su carácter internacional y su marcada orientación al desarrollo integral de las competencias, tanto profesionales como personales. Desde que celebró su 50º aniversario, ESADE ha adoptado ‘Inspiring Futures’ como lema institucional. Con ello, la escuela muestra su intención de fomentar el espíritu renovador en el mundo de la Empresa y el Derecho.

No comments so far!

Leave a Comment

Abrir la barra de herramientas