Por Ignasi Carreras, director del Instituto de Innovación Social de ESADE y Maria Sureda, investigadora del mismo instituto.

En ocasión de la publicación del libro Eficiencia para el impacto social. ONG que mejoran su rendimiento, editado por el Instituto de Innovación Social de ESADE en colaboración con la Fundación de PwC, dedicamos este post al tema de los órganos de gobierno en las ONG. El libro, dedicado a la cuestión de la eficiencia en las ONG, pretende ofrecer a las organizaciones no lucrativas elementos de reflexión sobre el concepto de eficiencia, su concreción y su medición, de forma que puedan configurar un criterio orientador propio. Con convencimiento sobre el valor del liderazgo en este proceso, el último capítulo de la publicación reflexiona sobre los órganos de gobierno, su rol y cómo podemos mejorar su funcionamiento para que contribuyan realmente a construir unas organizaciones más eficientes.

Avanzar hacia la eficiencia exige líderes valientes, capaces de alzar la vista, observar el entorno, analizar la organización y tomar decisiones en consecuencia. En un contexto caracterizado por la alta incertidumbre y los grandes retos, es indispensable encontrar unos referentes que puedan aportar la visión y la inspiración necesarias para hacer avanzar las organizaciones en el camino adecuado para que puedan cumplir su misión. Un liderazgo fuerte y competente, capaz de construir y transmitir una visión clara, potenciar una dirección ejecutiva fuerte y velar por que todas las acciones de la organización se orienten conforme a la visión definida es el punto crítico para conseguir una organización eficiente. Los órganos de gobierno de las ONG son, sin duda, unos de los actores principales a los cuales corresponde ejercer este rol.

Es precisamente por la importancia de los órganos de gobierno en este ámbito, que a continuación presentamos las principales ideas que se abordan en el libro (entre otros temas) sobre cómo mejorar su funcionamiento.

Cómo conseguir un buen órgano de gobierno

La existencia de un buen órgano de gobierno es crítica para la eficiencia de una organización, y para lograrlo, deberíamos centrarnos en conseguir tres palancas clave para su mejora:

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  1. Una composición correcta del órgano de gobierno

Las entidades deben encontrar a las personas adecuadas para formar parte de un órgano de gobierno, lo que supone dedicar tiempo a reflexionar sobre el perfil de las personas que se requiere en el órgano de gobierno y buscarlas, para lo que se puede contar con el apoyo de la dirección.

Podemos determinar cuatro elementos que determinan la composición:

  • Perfil y procedencia: Se deben buscar miembros comprometidos con la visión de la organización, con potencial de apasionarse, que estén dispuestos a dedicar su tiempo y sus capacidades de forma desinteresada y comprendan la función colectiva del órgano de gobierno. Los miembros deben contar con competencias de liderazgo y visión estratégica, y no tener ningún conflicto de interés potencial con la organización.
  • Permanencia y renovación: Los órganos han de renovarse de forma periódica, con mandatos por un tiempo limitado. La renovación debería ser preferiblemente parcial, para facilitar la continuidad y a la vez facilitar la integración de nuevas personas. Esta renovación de los miembros es una tarea del propio órgano. Sin embargo, aún son escasas las organizaciones que tienen pautados los procesos de renovación y gestión de sus órganos de gobierno.
  • Acogida y formación: También son pocas aún las organizaciones que cuentan con un plan de acogida, formación e integración de los nuevos miembros, aunque la información básica que debería tener una persona al incorporarse es sobre: el propio rol y estructura del órgano de gobierno; las políticas aprobadas por el órgano de gobierno; las responsabilidades legales; y sobre los fines de la organización e información general, además de información sobre los resultados conseguidos.
  • Tamaño: El número de miembros en un órgano ha de ser equilibrado para asegurar que cada uno de sus miembros juegue un rol significativo, sin ser excesivamente grande que dificulte su eficacia. Por ejemplo, entre las entidades del Programa ESADE–PwC de Liderazgo Social, la mayoría de entidades (69%) tiene entre 6 y 10 miembros (incluidos).
  1. Una gestión clara del órgano de gobierno
  • Claridad en la definición de las funciones y en el rol del órgano de gobierno, para asegurar la dedicación de tiempo y atención a los temas que realmente le corresponden. Si no están bien definidos roles y funciones, se puede dedicar excesivo tiempo a cuestiones internas o a cosas triviales o a ámbitos que no corresponden al gobierno. El mayor peso debe recaer en la responsabilidad estratégica, que debería ocupar como mínimo el 50% del tiempo de los órganos de gobierno.
  • Una buena gestión de las reuniones del órgano de gobierno. Es crítico gestionar adecuadamente estas reuniones, con la preparación previa del orden del día y gestión de los tiempos (responsabilidad del presidente, con posible apoyo del director). Incluye fijar un calendario anual para las reuniones, establecer un número de reuniones adecuado (idealmente un mínimo de 3 y máximo, de 6), y fijar una duración correcta (unas 3h sería lo aconsejable).
  1. Estructura adecuada del órgano de gobierno

Una buena estructuración y organización del órgano de gobierno exigen la definición de sus cargos y responsabilidades, así como la creación de comités. Tres deberían ser los criterios que orientaran la organización y la estructura de un órgano de gobierno:

  • el minimalismo: Crear la estructura mínima necesaria para cumplir la tarea, solo deberían aquellos cargos y comités que realmente contribuyan significativamente
  • el holismo: El órgano debe comportarse como un cuerpo único, una sola voz.
  • la preservación del rol del director: No deberían crearse cargos ni comités que interfirieran en el papel del director.

Evaluación del órgano de gobierno

Todos los órganos de gobierno deberían evaluar periódicamente su propio funcionamiento, a cada uno de sus miembros y el nivel en que está ejecutando sus cuatro roles centrales. Para avanzar en este camino, algunas organizaciones han apostado por:

  • Realizar evaluaciones de los cargos del órgano de gobierno
  • Realizar evaluaciones anónimas dentro del mismo órgano de gobierno
  • Contar con evaluadores externos

Ignasi Carreras es director del Instituto de Innovación Social de ESADE y Maria Sureda es investigadora del mismo instituto. Son co-autores, junto con María Iglesias, del libro Eficiencia para el impacto social. ONG que mejoran su rendimiento, editado por el Instituto de Innovación Social de ESADE en colaboración con la Fundación de PwC y publicado en septiembre de 2014.

El próximo viernes 3 de octubre se presentará el libro en el Auditorio de la Torre PwC de Madrid, durante este acto.

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Esade
Sobre el autor: ESADE es una institución académica internacional con más de cincuenta años de historia. Su principal patrimonio son las personas: profesores y profesionales al servicio de la formación y de la investigación. Desde sus aulas ESADE aboga por el rigor y la excelencia académica, contribuyendo así al debate público y a la transformación social. El amplio reconocimiento de ESADE, avalado por los principales ránkings internacionales, destaca por la calidad de su enseñanza, su carácter internacional y su marcada orientación al desarrollo integral de las competencias, tanto profesionales como personales. Desde que celebró su 50º aniversario, ESADE ha adoptado ‘Inspiring Futures’ como lema institucional. Con ello, la escuela muestra su intención de fomentar el espíritu renovador en el mundo de la Empresa y el Derecho.

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