Por Ignasi Carreras Fisas, Profesor Asociado Sénior, Departamento de Dirección General y Estrategia en ESADE.

La responsabilidad social de la empresa (RSE), que incluye la sostenibilidad medioambiental, se mantiene firme en aquellas compañías que están constatando los beneficios que les reporta en aspectos importantes para su competitividad.

Para ellas, la RSE va más allá de dos de sus elementos básicos: la acción social y una política de gestión de riesgos asociados a su impacto en la sociedad. Son empresas que abordan la RSE con una visión a largo plazo que pretende impregnar su forma de ser y de hacer. Para ello están dando pasos efectivos a fin de integrarla en sus valores y en su cultura corporativa, así como en el centro del negocio, al incorporarla en el producto mismo que se ofrece. Afecta a todos los ámbitos y departamentos de la empresa: producción y operaciones, medio ambiente, innovación, RRHH, Finanzas, relaciones institucionales, marketing y ventas, etc.

Estas empresas constatan que la RSE ayuda a mejorar su reputación y el nivel de reconocimiento y aprecio por parte de sus principales grupos de interés. También consideran a la RSE como una catalizadora de la innovación, ya sea porque hace evolucionar su forma de actuar y su propio modelo de negocio o bien porque impulsa el desarrollo de productos o mercados que responden a los nuevos planteamientos sociales y medioambientales de los consumidores y de la sociedad en general.

El reto está en saber aprovechar la RSE para diferenciarse y para crecer. Especialmente en ligar la innovación con la RSE. De hecho, se constata cada día más que la RSE es un reto de liderazgo y de competitividad en un mundo globalizado. Esto ha hecho que las empresas responsables hayan ido desarrollando la mejor forma de integrar la RSE en los mecanismos formales de gestión ejecutiva de la compañía.

Tres  aspectos cabe destacar en este sentido: el cambio de rol de los departamentos de RSE para fortalecer una gestión transversal de la misma. También en algunos casos, la fusión de  los departamentos de innovación y de RSE en un nuevo departamento de innovación responsable. Así mismo, la estructuración de cómo gobernar desde su consejo de administración los objetivos y resultados del plan de transformación hacia una empresa responsable.

Las empresas responsables generan valor

Las empresas responsables generan valor compartido para los accionistas y trabajadores, pero también para la sociedad en general. Los grupos de interés complementarios a los accionistas y directivos tienen más seguridad de que sus actuaciones no tendrán un impacto negativo en la sociedad y en ellos mismos.

Asimismo, las empresas responsables pueden aportar sus competencias y activos más distintivos para aportar soluciones (productos, tecnologías, procesos, alianzas) a problemas sociales o medioambientales. Por ejemplo, para combatir la desnutrición infantil, el cambio climático o la violencia de género. Al mismo tiempo la responsabilidad implica otras acciones que favorecen al conjunto de la sociedad, como la lucha activa contra la corrupción, cadenas responsables de aprovisionamiento, fiscalidad responsable, equidad de género en temas salariales, etc.

Existen esfuerzos crecientes por parte de un número, aun no suficientemente significativo, de grandes empresas de cada sector de actividad, por cumplir con los estándares de sostenibilidad. Desde 2015, las empresas están cada vez más orientadas a contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Las empresas responsables y que apoyan la innovación social lo tienen mucho mejor para prosperar en el siglo XXI, pero, sin embargo, todavía la empresa responsable no es el modelo generalizado – y entre las PYMES está menos desarrollado.

Las empresas han integrado la innovación social de dos formas. La primera es a través de la acción social: contribuir con sus beneficios a responder a retos sociales y medioambientales, que deciden abordar junto a la Administración pública o a las ONG. La segunda vía, que cada vez es más novedosa, consiste en que una empresa pueda dar respuestas a estos retos desde el producto o servicio que ofrece, poniendo la innovación en relación con estos retos. Mientras que en el primer caso no se busca rentabilidad, sino que es un planteamiento que forma parte de la tradicional filantropía corporativa, en el segundo, en cambio, se va hacia la innovación social desde la cuenta de resultados. En este caso, se trata de hacer que sus productos sean más sostenibles, más innovadores socialmente… y generar un nicho de mercado que con el tiempo seguro crecerá. Aunar innovación social con eficiencia es la clave.

Cada vez más, las empresas desde un enfoque  liderazgo estratégico, apuestan por la RSE  desde esta vertiente de la innovación social: aplicada al centro del negocio, al producto mismo que se ofrece. La comunicación corporativa también tiene en cuenta la RSE a la hora de transmitir los valores de la marca, e incluso han entrado en el terreno de las decisiones políticas y quieren que su posicionamiento influya  positivamente en los debates éticos de la actualidad.

La RSE es una inversión de largo plazo, que si se realiza aunando integridad con eficiencia e innovación, hace que la empresa pase a ser parte de la solución a los retos de nuestra sociedad al mismo tiempo que se fortalecen sus factores de competitividad. Una muy buena opción para el siglo XXI.

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Esade
Sobre el autor: ESADE es una institución académica internacional con más de cincuenta años de historia. Su principal patrimonio son las personas: profesores y profesionales al servicio de la formación y de la investigación. Desde sus aulas ESADE aboga por el rigor y la excelencia académica, contribuyendo así al debate público y a la transformación social. El amplio reconocimiento de ESADE, avalado por los principales ránkings internacionales, destaca por la calidad de su enseñanza, su carácter internacional y su marcada orientación al desarrollo integral de las competencias, tanto profesionales como personales. Desde que celebró su 50º aniversario, ESADE ha adoptado ‘Inspiring Futures’ como lema institucional. Con ello, la escuela muestra su intención de fomentar el espíritu renovador en el mundo de la Empresa y el Derecho.

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