Por Maria Sureda, investigadora y coordinadora del Programa ESADE-PwC de Liderazgo Social del Instituto de Innovación Social de ESADE.

Dentro del Programa ESADE-PwC de Liderazgo Social nos centramos cada año en un tema o reto de especial interés para el liderazgo del Tercer Sector. El pasado curso 2014-2015 se decidió trabajar en la colaboración entre ONG y empresas.

La idea no era abordar todos los tipos de relaciones entre ambos sectores, sino centrarse en aquellas alianzas o proyectos conjuntos de alto impacto. Teníamos como objetivo identificar cómo y de qué tipo tienen que ser estas relaciones intersectoriales para conseguir que los resultados sean lo más favorables para ambos pero, sobre todo, para la causa social u objetivo común.

Ya en 2013 dentro de este mismo programa analizamos el tema de la colaboración en nuestra publicación La colaboración efectiva en las ONG. Alianzas estratégicas y redes. En esa ocasión el estudio ponía mayor foco en la colaboración entre organizaciones del sector, mientras que las relaciones intersectoriales se abordaron solo parcialmente.

En los últimos años diferentes elementos de contexto nos han hecho ver que actualmente esta colaboración intersectorial no solo es deseable, sino imprescindible para poder abordar determinados retos sociales y medioambientales. Y esta necesidad de estrechar lazos entre ONG y empresas se manifestaba ya en otros informes y estudios. En 2014, en La reacción del Tercer Sector Social al entorno de crisis (PwC, Instituto de Innovación Social de ESADE y Fundación “la Caixa”), ya se avanzaba en la necesidad, por parte de las ONG, de potenciar la relación con empresas como posible vía de financiación. Recientemente, este mismo 2015, en el informe Más valor social en 2033. Nuevas oportunidades para las empresas, PwC -con la colaboración de Ashoka- analiza la situación actual de las necesidades sociales para presentar posibles vías en las que las empresas pueden contribuir a responderlas. Y precisamente una de las soluciones que se detectan como oportunidad son las cadenas híbridas de valor (denominadas cadenas de valor económico-social en su informe), iniciativas que implican la colaboración intersectorial entre ONG y empresas (junto a otros posibles agentes). Por todo ello, desde ESADE y PwC consideramos de alto interés realizar el estudio este año sobre esta temática.

Dentro del proyecto se ha definido una clasificación para estas colaboraciones entre ONG y empresas, según los motivos que se buscan de manera conjunta. El modelo aplica solo para aquellas colaboraciones que consideramos de alto impacto, sin incluir otras como pueden ser simples relaciones puntuales de patrocinador-donante o intercambios concretos de bienes/servicios sin un marco de colaboración amplio.

Así, las cuatro tipologías definidas son:

  1. Sumar esfuerzos y ganar en eficiencia de forma sostenida
  2. Mejorar la calidad de la intervención social mediante competencias complementarias
  3. Generar innovación social
  4. Promover cambios locales y globales

Los resultados del estudio se resumen en la publicación recientemente presentada por el Instituto de Innovación Social de ESADE, “Colaboraciones ONG y empresa que transforman la sociedad, que aporta ejemplos e ideas de experiencias exitosas e innovadoras de colaboración entre ONG y empresas, que han conseguido excelentes resultados e impacto, y nuevas oportunidades.

Esperamos que los contenidos y casos presentados en el libro sean inspiradores para intentar potenciar más colaboraciones y alianzas intersectoriales similares. Que incite también a trabajar más y mejor con un enfoque estratégico colaborativo. Tal y como explicamos a lo largo del libro, colaborar nos permite llegar mucho más lejos y mejor a alcanzar nuestros objetivos, ya sea como ONG o como empresa que quiera contribuir a la sociedad. Y trabajar conjuntamente implica no solo sumar los esfuerzos, conocimientos, etc., de cada parte, sino multiplicarlos. Y aunque trabajar con otro sector tiene la complejidad de posibles dificultades iniciales por diferencias en las culturas organizativas, entre otros, precisamente una vez superadas estas primeras barreras y logrado encajar ambas partes, estas diferencias son las que le dan más valor a las iniciativas conjuntas, cada uno aportando sus especificidades respecto al otro (u otros) socio(s).

La colaboración intersectorial es un reto para ONG y empresas, pero también una gran oportunidad para poder hacer frente a muchos retos actuales para los que se ha mostrado que las soluciones deben ser integradoras y trabajadas en colectivo. La clave es la cooperación, la unión de los recursos, ideas, experiencias, capacidades y culturas de sectores que hace años podían ser considerados tan distintos (o incluso confrontados) como ONG y empresas.

Maria Sureda (@mariasuva) es investigadora y coordinadora del Programa ESADE-PwC de Liderazgo Social del Instituto de Innovación Social de ESADE.

Este post se ha publicado anteriormente en el blog del Instituto de Innovación Social de ESADE.

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Esade
Sobre el autor: ESADE es una institución académica internacional con más de cincuenta años de historia. Su principal patrimonio son las personas: profesores y profesionales al servicio de la formación y de la investigación. Desde sus aulas ESADE aboga por el rigor y la excelencia académica, contribuyendo así al debate público y a la transformación social. El amplio reconocimiento de ESADE, avalado por los principales ránkings internacionales, destaca por la calidad de su enseñanza, su carácter internacional y su marcada orientación al desarrollo integral de las competencias, tanto profesionales como personales. Desde que celebró su 50º aniversario, ESADE ha adoptado ‘Inspiring Futures’ como lema institucional. Con ello, la escuela muestra su intención de fomentar el espíritu renovador en el mundo de la Empresa y el Derecho.

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