La Telenovela en América Latina: Experiencia de la Modernidad en la Región y su Expansión Internacional

Autor
Institución
Real Instituto Elcano
Fecha de publicacion
Formato del archivo
PDF
Idioma
Español
Tipo de documento
Papers
Desde hace más de 30 años las telenovelas han dominado la programación televisiva latinoamericana en las franjas horarias cumbre y, al mismo tiempo, se está asistiendo desde hace ya dos décadas a un aumento de las exportaciones del género a otras partes del mundo. ¿Cómo se explica este éxito? ¿En qué contexto y con qué rasgos peculiares se desarrolló el género? ¿En qué medida la telenovela es expresión de cultura popular y cómo se fue transformando en estas décadas? ¿Cuáles son las condiciones actuales de su difusión mundial?

En este trabajo, de Marta Mariasole Raimondi, antropóloga social de École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS), París, se estudia la producción interna y la difusión transnacional de la telenovela es un fenómeno cultural producto del impacto de la modernidad en América Latina.

El papel de la televisión se torna fundamental para analizar el proceso de modernización
latinoamericano.

Se entendería que una telenovela es un programa de televisión que se transmite en episodios diarios
(usualmente de lunes a viernes) y consecutivos, narrando una historia ficticia de alto contenido melodramático.

Desde el punto de vista de su desarrollo narrativo, se rige por una estructura fragmentada
en episodios cortos que generan efectos de suspense, creando así una sensación de dependencia y anhelo por seguir el desenlace de las historias al día siguiente (siguiendo la lógica de secuenciación del folletín europeo del siglo XIX).

Tanto la radionovela como la telenovela son géneros audio-narrativos cuyos orígenes radican en el melodrama, un estilo de drama en el que se hace especial énfasis en los sentimientos de los personajes, desempeñando los aspectos emocionales o sentimentales un gran papel en la trama. En este sentido, los antecedentes de la telenovela radican en el teatro de vaudeville francés, la Commedia dell’arte italiana, la zarzuela española y otras formas de teatro popular cuya lógica narrativa tiene origen en el melodrama. A este aspecto se debe el carácter eminentemente popular de la telenovela en cuanto forma de comunicación masiva, dirigida a todo tipo de público y representativa de los dilemas, problemáticas y costumbres comunes a la mayoría de su auditorio.

Entre los casos nacionales más relevantes en América Latina se destacan, desde la perspectiva de la importancia económica que tienen los países, a Venezuela, México, Brasil, Argentina, Colombia, Perú y Chile, y en razón de los grandes presupuestos destinados a su producción, las telenovelas se pueden comparar más al cine de Hollywood que a las soap operas norteamericanas.

Es en el ámbito de su distribución comercial donde se entrecruzan las lógicas industriales de producción de telenovelas que van de la mano de los hábitos de consumo de los televidentes. El éxito de la telenovela reside justamente en esta capacidad de tener un amplio nivel de escucha y crear un “repertorio común” a nivel simbólico-identitario propio del continente latinoamericano.

La telenovela venezolana empezó a desarrollarse a mediados de los años 70 con guiones escritos por dramaturgos con un perfil más intelectual como Salvador Garmendia y José Cabrujas (“La Hija Juana” y “La Señora Cárdenas”). A la misma época se remonta el éxito nacional de “Rafaela”, escrita por la dramaturga cubana Delia Fiallo y promocionada como un “legítimo aporte cultural al pueblo venezolano” (Tremonti, 1995).

Fiallo fue también la autora de la telenovela de fama mundial “Cristal” (1985-1986). Es en esta época cuando las mayores productoras venezolanas (RCTV y VV) se juntaron para crear la compaña distribuidora Coral Pictures a fin de crear un espacio internacional de visibilidad y comercialización de las mismas.

La telenovela mexicana es uno de los productos mediáticos de mayor impacto nacional y también de mayor circulación internacional. Destaca por marcar fuertemente la identificación nacional en distintos sectores sociales, contribuyendo a la reproducción de prototipos de clase, de género, de raza y de edad (incluidos rasgos no positivos, como el machismo). Entre los primeros éxitos se cuentan “El amor tiene cara de mujer” (1971), “Simplemente María” (1970) y “Corazón salvaje” (1977), siempre retransmitidos en horario de tarde-noche. Entre los títulos más recientes destacan “Rebelde”, “Amor en custodia”, “Barrera de amor” y “Alborada”, entre muchos otros, todos difundidos en prime time y con altos niveles de audiencia.

La telenovela surgió en Brasil en los años 50 y terminó por convertirse en la producción
televisiva más popular del país en las últimas dos décadas
. La Rede Globo es la emisora principal de televisión de Brasi (Rede Record es otra). La empresa además forma parte del grupo empresarial Organizaciones Globo, que es el cuarto conglomerado de medios de comunicación más grande del mundo.

El caso argentino difiere en parte de los anteriores. Si bien este país fue desde siempre por delante con respecto a la producción y venta al exterior de radioteatros y telenovelas, los años de la dictadura militar (1976-1983) frenaron parcialmente el proceso y ya a partir de la década de los 80 se empiezan a comprar títulos de telenovelas de otros países latinoamericanos.

Entre las conclusiones se destaca que si bien a un primer nivel de análisis pudiera parecer que el género adquirió un mayor alcance global, fortaleciéndose frente a la audiencia internacional, no hay que olvidar que este proceso está regido desde una lógica propia de la industria cultural, sesgada con una impronta eminentemente comercial. En este sentido, la telenovela está expuesta al riesgo de que se vacíe de contenido y que deje de emocionar a sus públicos; o a que se reduzca a un simple ventanal en donde todo pueda ser vendido y comprado, siguiendo la lógica de su gestión actual por parte de las empresas productoras.

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