Emprendimiento

Silabuz: la startup peruana que utiliza la tecnología a favor del aprendizaje

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Con una metodología que combina clases online y presenciales, la startup ha logrado que miles de escolares peruanos desarrollen proyectos a través de la programación. En busca de expandirse, este año llegó a Chile.

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No se necesita más que una sala de clases con pizarra, proyector, dispositivos móviles y paredes que permitan colgar papelógrafos. Durante las dos horas que se desarrolla una de las clases de la startup Silabuz, los estudiantes pueden trabajar en diferentes temas, pero principalmente en la creación de proyectos donde la programación tiene un papel preponderante.

A través de clases presenciales y virtuales, la startup peruana utiliza metodología basada en proyectos, videojuegos y aprendizaje invertido para que alumnos entre 12 y 16 años resuelvan diversos tipos de problemas usando la programación. Es por eso que ofrecen a los colegios cuatro tipos de cursos (creación de startups; resolución de problemas con algoritmos; e introducción a la programación en Python 1y 2), que se desarrollan durante dos meses y a los que puede acceder cualquier escuela una vez inscrita.

El ingeniero industrial Alonso Mujica, CEO de Silabuz, es uno de los fundadores de la startup junto con Diego Diestra, ingeniero electrónico y CTO del emprendimiento. Mujica explica que a través de la tecnología los estudiantes desarrollan habilidades como resolución de problemas complejos, pensamiento computacional, razonamiento desde el punto de vista algorítmico, trabajo en equipo y razonamiento crítico.

Hasta el momento todo ha funcionado con éxito, de acuerdo al cofundador: 25% de los estudiantes está interesado en hacer otros cursos de Silabuz y realizar sus propios proyectos. Mujica dice que los niños han llevado adelante diversos tipos proyectos, pensados para solucionar problemas cotidianos, otros relacionados al aula y hasta ligados a la sociedad. En general, aclara él, “quieren conectarse a algo más grande que el ambiente de la escuela”.

De Timov a Silabuz

Fue mientras trabajaban en el medio de tecnología Timov, que había sido creado por él, cuando se dieron cuenta de una necesidad que satisfacer. Tras entrevistar a emprendedores, directores de carrera de informática, empresarios, educadores y gerentes de empresas de tecnología, se dieron cuenta que varios tenían algo en común: faltaban profesionales capacitados en temas tecnológicos. Esto, sumado a las varias actividades que estaban organizando como medios -foros y seminarios, y más tarde capacitaciones sobre tecnología- cambiaron el destino Diestra y Mujica.

En 2016 cerró Timov y abrió Silabuz, en busca de incentivar a que más estudiantes se inclinaran por carreras tecnológicas. De eso ya han pasado dos años, impactando a 2.000 alumnos de 21 escuelas de Lima, Arequipa y Huaraz, además de algunas empresas. 

Resolver problemas complejos

“Una vez que el colegio decide qué cursos quiere que se realicen y cuántos alumnos participarán, le otorgamos acceso al programa a través de una plataforma web y, en paralelo, enviamos a un tutor al colegio para acompañar las clases presenciales para la parte práctica y la gestión de los proyectos”, dice Mujica.

La startup trabaja bajo el concepto de aula invertida y está disponible a cualquier hora para que ingresen los estudiantes. “Queremos que los escolares entiendan que hay muchos problemas a nivel mundial que requerirán de gente muy capaz de resolverlos mediante las herramientas tecnológicas. Nos enfocamos en que ellos puedan resolver problemas complejos que tiene la sociedad, y aunque se puede resolver de distintas formas, queremos que lo hagan desde la creación del conocimiento y que este se aplique en desarrollar proyectos de tecnología desde la escuela”, dicen desde Silabuz. 

Crear y aprovechar la tecnología

A diferencia de quienes afirman que lo conveniente es quitarles los smartphones a los estudiantes, desde Silabuz están convencidos de que la tecnología no es el enemigo, sino que el desfase de la educación tradicional con las nuevas necesidades.

Si bien son varias las startups que están detrás de disminuir la brecha entre la educación tradicional y la tecnología, en algunos países aún no se trabaja lo suficiente. Mujica dice que en este sentido, “la mayor dificultad en Perú es que no hay consciencia de que estos temas son importantes, porque la mayor parte de los tomadores de decisiones de formación de primaria y secundaria todavía no han asimilado que esto es necesario. No han tomado consciencia de que la formación en tecnología es relevante. Es un llamado de atención para nuestro país, ya que en otros como Argentina, Chile o Colombia el avance a nivel de políticas pública es mucho mayor. En Perú todavía esto no está asimilado”.

La forma en que Silabuz está trabajando por disminuir esta brecha es mediante una metodología mixta y con énfasis en la creación de proyectos. “Es una tendencia que vimos en un estudio global de educación sobre lo que más aprovechaba la generación Z. Ellos tienen otros objetivos, quieren crear cosas y esta metodología les da la oportunidad de hacer algo en lo que están motivados”.

Debido a la experiencia en salas de clases, la startup pudo desarrollar un modelo acertado. “Los jóvenes están hiperdigitalizados. Notamos que suelen concentrarse por cinco minutos y que están llevando sus teléfonos a las clases. Entonces, pensamos en tomar las herramientas que ellos ya usan e incorporarlo al aprendizaje, porque la tecnología no es el enemigo”

Silabuz llegó a Chile en febrero de 2018 de la mano de Start-Up Chile, donde esperan expandirse e implementar sus programas en escuelas de Santiago, Concepción y Valparaíso. Mientras tanto están consolidando su operación en Perú, a través de nueva tecnología y contenidos.

FOTO: UNSPLASH.COM

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