Economía

Shopping: la estética de los productos por sobre su propósito

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Un estudio reveló que los consumidores le dan más valor a un producto estéticamente muy "femenino" o "masculino".

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Por Tracy Simon y Rochelle Broder-Singer, Universidad de Miami. Los consumidores asignan un género a la mayoría de los productos según la estética. Generalmente, compran productos que tienen un género bien marcado, ya sea masculino o femenino, en lugar de productos que no tienen un género tan definido.

De hecho, según un estudio realizado por Claudia Townsend, profesora auxiliar de Mercadeo de la La Facultad de Administracion de Empresas de la Universidad de Miami (publicado en la edición de abril de 2015 de Psychology & Marketing), los consumidores dan más valor a los productos que perciben como productos con un género bien marcado. Consideran que estos son más funcionales y son más propensos a comprarlos.

“Descubrimos que este fue el caso de los productos con género masculino y femenino, independientemente del sexo del consumidor”, explica Townsend, quien llevó a cabo la investigación con profesores de la Universidad de St. Gallen. “Los resultados ofrecen pautas de diseño reales para los fabricantes de productos”.

Townsend y sus colegas descubrieron que los consumidores asignan a los productos un género mediante atributos estéticos, como el color, la textura, el peso y el tono. Tendemos a ver los productos brillantes, delicados, coloridos y ligeros como de género femenino, y aquellos productos angulares, voluminosos y opacos, como de género masculino.

La investigación abarcó dos estudios diferentes, así como entrevistas con diseñadores. El primer estudio demostró que la percepción del género de los productos puede verse influida por los elementos de diseño, como la forma (la proporción, la figura y las líneas), el color (los tonos, el contraste y el reflejo) y el material (la textura, la superficie y el peso). También se identificó qué variaciones específicas de estos elementos crean una percepción de masculinidad o feminidad.

Townsend y sus colaboradores lograron esto pidiéndoles a aproximadamente 150 personas que observen tres productos de género neutro (zapatos, fragancias y anteojos) diseñados de ocho formas diferentes. Se les pidió que identificaran el impacto de la forma, el color y el material al momento de determinar el género del producto.

El segundo estudio examinó las respuestas con respecto al género percibido del producto entre los consumidores. Se pidió a aproximadamente 1600 personas que evaluaran los mismos productos de género neutro en términos de su actitud con respecto al objeto, el valor estético visual del producto, su percepción de la funcionalidad del mismo y la probabilidad de que los compraran.

Los resultados revelaron que los productos con un género bien marcado, tanto en la dimensión masculina como femenina, dieron lugar a respuestas afectivas y de comportamiento positivas, independientemente de si la persona encuestada era de sexo masculino o femenino. Los sujetos del estudio percibieron que los productos con un género masculino o femenino altamente marcado en lo estético eran más funcionales y más atractivos que los mismos productos diseñados de forma neutra.

Los investigadores consideran que los mismos procesos evolucionarios que han dado lugar a que las personas aprecien las características con género bien marcado en otras personas también dieron lugar a que consideren que los productos con un género altamente marcado son más atractivos. Además, Townsend expresa que generalmente las personas compran los productos con un género bien marcado porque lucen mejor.

Como reportaron los investigadores en su estudio, el hecho de que los productos con un género bien marcado se perciban como más funcionales “es evidencia de que el estereotipo que indica que lo que es lindo es bueno se aplica en el caso de los productos”.

FOTO: PEXELS.COM

*Investigaciones de la Universidad de Miami son facilitadas por la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad de Miami*.

 

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