Ser el propio jefe: nada sencillo

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Muchas veces, sin una formación en administración, los profesionales independientes, como los médicos, necesitan ejercer sus profesiones y gestionar sus negocios al mismo tiempo.

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La cultura del emprendimiento gana cada vez más fuerza en Brasil, debido al progreso de su economía y la expansión de las políticas de apoyo y diversificación de los modelos de tributación. Para hacerse una idea, el país además de poseer la mayor tasa de emprendimientos del G20 y del BRIC, y la segunda dentro del GEM (Global Entrepreneurship Monitor), cuenta actualmente con más de 6 millones de micro y pequeñas empresas, y casi 2 millones de emprendedores individuales formalizados, de acuerdo a datos de los ministerios del Trabajo y Empleo (MTE) y de Desarrollo, Industria y Comercio (MDIC).

En esa masa, hay un grupo normalmente poco recordado en las discusiones sobre el tema. Este incluiría a aquellos que, para ejercer sus carreras, necesitan dividirse entre una profesión principal y la actividad administrativa, como son los abogados en la administración de sus escritorios, los médicos en sus consultorios, y tantos otros profesionales independientes. 

Pero, ¿con todas las responsabilidades de una profesión específica habrá tiempo para conciliarlas bien con la administración de un negocio? "Defiendo que no se debe conciliar en el sentido de 'combinar' sino mejor en el de 'armonizar', porque la actividad administrativa es parte de todos modos de la profesión de esas personas", afirma Fábio Zugman, autor de los libros "Emprendedores olvidados" y "Administración para profesionales independientes".

Para Zugman, mientras, "el problema es que la mayoría de las escuelas y buena parte de los propios profesionales se olvidan de que administrar es algo intrínseco a la carrera de cualquiera que opte por trabajar por cuenta propia". 

"Como los profesionales independientes ponen gran énfasis en desarrollar sus habilidades, muchas veces ven las tareas administrativas como 'la parte aburrida' que les distrae de su tarea principal. Eso es un error. Acostumbro a decir a esas personas que deben asumir su actividad administrativa como una higiene que hacen en sus profesiones, algo que les permite trabajar mejor", explica Zugman.

El cirujano vascular Gerd Schreen, quien trabaja para uno de los mayores hospitales privados de Brasil y también administra su propia clínica, sabe muy bien qué es tener que dividirse entre las dos obligaciones. Pero eso está lejos de ser una incomodidad para él. "Ser médico es una vocación y, incluso aunque quisiese, no conseguiría apartarme de mi profesión que elegí hace muchos años. El contacto con el paciente, la relación de confianza, la increíble experiencia de cuidar del prójimo no es algo que se pueda encontrar a este nivel de profundidad en otras profesiones. Por otro lado, cuidar el negocio propio es, al mismo tiempo, un gran desafío y un gran placer. Idear una estrategia, perseguir y alcanzar los objetivos, mets, superar los obstáculos y trabas burocráticas dan valor a un emprendimiento", comenta.

La abogada Belisa Dinelli destaca que "administrar el negocio propio posibilita una mejor visión" del trabajo que se realiza. Dinelli asegura que "separar un tiempo sólo para la administración" es fundamental. "Disciplina en la organización y principalmente en el cumplimiento de la agenda es la clave para llegar al final del día sin la sensación de que falta un cúmulo de cosas por resolver", complementa Gerd Schreen.

Para Zugman, la administración del tiempo debe incluir la previsión de qué hacer en caso de surgir, a última hora, espacios vacíos en la agenda. "Lo que hacer, por ejemplo, cuando un cliente falta y se abre un lapso de una hora durante el día. Hay maneras en que un profesional independiente puede prepararse para lidiar con estas cuestiones", resalta.

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