Management

Sepa quiénes administrarán el hospital del futuro

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Los hospitales cada vez son organizaciones más complejas, cuyos requerimientos de gestión son cada día más especializados. Aunque aún liderados tradicionalmente por médicos eminencias, hoy se perfilan nuevos líderes, médicos especialistas en estas organizaciones. En este Insight, conozca cómo de a poco se junta el agua de la medicina y el aceite del management.

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“Anteriormente pertenecía al staff de médicos en una institución de salud y estaba cansado de ver cómo se morían chicos, además de tener bajo retorno económico. Fue entonces cuando me inscribí en el MBA por cuenta propia”, relata Fabio Pestchanker, cardiólogo del Servicio de Cardiología Infantil del Hospital Italiano en Argentina, quien ingresó a este programa hace cinco años -cuando tenía 38- y actualmente gerencia la empresa Cardioinfantil, encargada de proveer de servicios de cardiología en el país. 

Al igual que Pestchanker, varios profesionales de salud -cada vez más jóvenes- se están convenciendo que es necesario para llegar a la dirección médica de una institución, o bien, para liderar equipos médicos, dominar el management. Esto, a propósito de cómo el sistema de atención de la salud se vuelve más complejo, independiente a la realidad de cada país, por lo que es necesario que el liderazgo lo ejerza un profesional que conozca ambos mundos (los que por mucho tiempo fueron vistos como agua y aceite): el de la salud y el de la administración

Es esta práctica la que se está comenzando a instalar en los sistemas hospitalarios, acostumbrados antiguamente a nombrar como director médico a un profesional con extensa carrera y con importantes capacidades médicas, quien solía no comprender las necesidades organizacionales de los gerentes

Por esto días, es común ver cómo se proyectan como líderes jóvenes doctores que no siempre son los mejores de su especialidad, aún cuando tienen un fuerte conocimiento en el área médica, que están preocupados de cómo mejorar la organización de los hospitales donde trabajan. 

“A nosotros mismos nos pasa que los directores del hospital tienen entre 40 y 50 años, antes eran mayores de 60. Se está viendo un cambio”, asegura Maximiliano Ventura, del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

A la vez, esta apertura a los conocimientos administrativos se evidencia en que ahora los médicos se están inscribiendo en un programa MBA o similar cada vez más jóvenes, en promedio a los 35 años, según comentan algunos de los médicos entrevistados. Esto, sin necesariamente estar a la cabeza de una institución, a diferencia de años anteriores cuando los directivos de avanzada edad ingresaban a una maestría de estas características, presionados, y a veces a regañadientes por las necesidades del hospital.

“Nosotros lo vemos a diario. Hace siete u ocho años atrás probablemente un médico de cada dos o tres generaciones de egresados se nos acercaba para decirnos: 'A mí me interesa el tema de la administración doctor, usted que la enseña por favor recíbame y entréneme'. Hoy, al menos, estamos recibiendo dos solicitudes al año sobre el mismo tema y me imagino que en las otras universidades está pasando exactamente lo mismo”, comenta Gabriel Bastías, del Departamento de Salud Pública de la Universidad Católica.

David Barbosa, profesor de la Facultad de Administración de la U. del Rosario de Colombia, ve este interés por la administración “como una forma de desprenderse de su función como prestadores de servicios y validarse como administradores. Como son jóvenes, es evidente que en términos laborales y formas de aseguramiento, indudablemente, el modelo no termina generando los incentivos para que la salud se vuelva interesante. Entonces, muchos profesionales de la salud optan por hacer estos programas para calificarse mejor”. 

Sin embargo, Bastías se muestra contrario. “Eso tiene que ver en cómo definamos la función médica, asociado popularmente a ver pacientes. Hay otras disciplinas que son tan médicas, como el tema de la salud pública, donde el objeto de estudios son los grupos poblacionales. Dentro del campo de la salud pública, está evidentemente también la administración. No le veo separado, sino que conjugado y complementado. El que un médico no vea pacientes no significa que deja de serlo”, dice. 

Se necesita un gestor médico

Si bien algunos doctores confiesan que creen que las competencias que se requieren para administrar una organización de salud las tiene cualquier profesional que ejerza la administración, es necesario “conocer las complejidades médicas, que es más difícil que las posea e internalice un profesional de afuera, porque las gestiones de un hospital son inmensamente complejas, tiene que ver con la vida humana. Es complicado que la economía lo asimile”, explica Ernesto Behnke, director del Hospital Padre Hurtado en Chile y ex subsecretario de Salud en su país. 

De esta forma, para estas organizaciones es crucial que quien se encargue de su dirección tenga un mix de conocimientos interrelacionados: ya sea un médico con dominio de administración o un administrativo que sepa de salud. Un ideal que no es antojadizo, sino que tiene relación con los requerimientos de los campos clínicos. “El administrativo no puede desentenderse de los actos médicos, porque de lo contrario, puede llegar a asignar pocos recursos a algo que es muy relevante en materia de salud. Así que cada vez se hace más importante la enseñanza de administración”, explica Bastías.

“La mayoría de los hospitales recibe pagos significativos de los proveedores de seguros y el gobierno. Los médicos pueden o no ser empleados. A menudo son esencialmente contratistas independientes. Ante esa diversidad entra muy fuerte el asunto de la ética, pues independientemente de esos factores, los hospitales no producen ni venden cualquier cosa, como sí lo hacen otras compañías. Su negocio gira en torno a las vidas humanas”, dice Steven Ullmann, director de programas en la gestión del sector de la salud y la política de la Escuela de Administración de Empresas, Universidad de Miami.

También algunos especialistas en este campo coinciden en que la necesidad de ver a un doctor liderando un sistema hospitalario está vinculado con que la sociedad tiende a confiar más en los médicos, puesto que por su formación son considerados más creíbles y confiables, poseedores de un nivel valórico elevado. “Son sujetos a los que se les adjudica una gran vocación de servicios y gran condición social, y esto va de la mano de la cultura. Cuando es un médico el que está a la cabeza de la salud, genera un impacto en los imaginarios de la organización”, advierte Barbosa.

Un mercado pujante 

Desde los años 80 que se viene experimentando en América Latina un cambio en el sector salud que se ha traducido en el establecimiento de procesos de reforma en casi todos los países. Es así como a partir de este período se comenzaron a trazar políticas para mejorar, desde los puntos de vista de los gobiernos de turno, las problemáticas en este tema, en las que siempre está involucrado el alza de los costos, principalmente por el encarecimiento de la tecnología, y el crecimiento del sector. 

Sólo como ejemplo, en Estados Unidos el sector de la salud representa más del 17% de toda la actividad económica y se espera que crezca a aproximadamente 20% en los próximos ocho años, según los cálculos de la Universidad de Miami, y eso que hay crisis en la cobertura de los seguros.

De esta forma, la industria de la salud se está convirtiendo en uno de los que más trabajadores demanda, lo que incluye el sector farmacéutico y la biotecnología. 

“Como la población envejece y el sistema de atención de la salud se vuelve más complejo, y nos centramos más en mejorar la calidad y eficiencia, entonces necesitamos de administradores hospitalarios más altamente capacitados y que sean líderes, tales como aquellos con títulos de MBA”, opina  Ullmann.

Los grandes sistemas hospitalarios contratan a personas con estos títulos. Las industrias farmacéuticas y de dispositivos médicos son también los posibles empleadores. El crecimiento de los seguros internacionales de salud y turismo médico son todas áreas que requieren de aquellos que han obtenido un MBA a través del programa sectorial de salud”, dice Ullmann.

Escuelas  de negocios a la caza de médicos 

Paralelamente y tomando nota de los nuevos requerimientos hospitalarios, universidades y escuelas de negocios que dictan MBA advirtieron hace pocos años cómo un número reducido de doctores, enfermeras y veterinarios, entre otros profesionales de la salud, ingresaban a la aulas. Sin embargo, ese pequeño grupo comenzó a crecer, gatillando la creación de varios de los programas dirigidos especialmente a la comunidad de este sector

Es así como la Esan, en Perú, Fundación Getulio Vargas, en Brasil, y Universidad del Rosario, en Colombia, entre otros, desarrollaron maestrías especializadas en esta ámbito. Otras, se encuentran avanzadas en el desarrollo de esta iniciativas, como la Universidad Católica de Chile. 

En Estados Unidos, en cambio, hace bastantes años que las escuelas de negocios y administración de las universidades han implementado programas de este tipo. Ejemplos de estos, son los elaborados por escuelas como Wharton, Harvard, Kellogg, MIT Sloan y Universidad de Miami, junto con el Instituto Tecnológico de Rochester. 

En la mayoría de estos casos -norte y latinoamericanos- se trata de programas que dan fuerte énfasis a la economía de la salud, política, liderazgo e innovación. De esta forma, en varias de estas instituciones trabajan conjuntamente los departamentos de salud y negocios, con asignaturas como Industria de Salud, Ética, Gestión de Prestaciones, Evaluación de Proyectos Hospitalarios o Finanzas y Negociación en Hospitales. 

Para Gustavo Genoni, Director de Programas MBA y EMBA de la Universidad Torcuato Di Tella, el gran plus que tienen estos programas para los profesionales de la salud es que les permite entender la cultura de estas organizaciones a nivel empresarial. “El médico que va a dirigir tiene que lidiar con una cultura bien distinta porque, por lo general, no fueron educados para desarrollar actividades de este tipo ni ver temas de presupuestos. Porque debe saber finanzas y ser exigente”, dice.

En definitiva, la alquimia esa que logra mezclar agua y aceite.

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