Rajeev Jeyakumar: SkillBridge es el puente al talento mundial

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Como CEO de SkillBridge, Rajeev Jeyakumar está entrando al mercado por una ruta inexplorada, proponiendo a compañías de todas las industrias, tamaños y países una plataforma de acceso a la crème de la consultoría de negocios, a los precios más competitivos del mercado.

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Educado en Wharton y luego de trabajar con empresas de consultoría financiera, tecnológica y para el sector sin ánimo de lucro, Rajeev Jeyakumar decidió tomar la ruta de los emprendedores. Junto a su pequeño equipo de talentosos profesionales, ha puesto en marcha una idea revolucionaria: tender el punte de contacto entre las firmas que buscan profesionales a quienes consultar sobre proyectos interinos, y el talento que puede aportar valor y resultados a esos clientes. Todo a un precio de ganga. 

Hace algunos meses, la publicación Businessweek ponía el dedo en la llaga: ¿por qué contratar un MBA si se le puede rentar? Efectivamente, lo que Jeyakumar está facilitando vía SkillBridge es la posibilidad de que consultantes profesionales capitalicen sobre un tiempo que no estaban utilizando, mientras empresas más pequeñas toman ventaja al acceder a estos por precios que serían imposibles asumir si se tratara de contratar a uno de estos MBA a tiempo completo. 

A poco más de un año de su irrupción en el espacio digital, SkillBridge ya ha servido a clientes de todo el mundo, incluida América Latina. 

AméricaEconomía conversó con el CEO para conocer cómo puede SkillBridge facilitar el trabajo del liderazgo y el management de pymes y startups en economías emergentes.

-¿Cómo definir SkillBridge? ¿Cuáls son sus metas y cómo planea alcanzarlas?

En nuestro equipo, estamos repensando completamente el espacio en que ocurre y el funcionamiento de la consultoría de negocios.
¿Cómo los consultantes ofrecen sus servicios? ¿Cómo acceder a ellos? ¿Cómo evaluarlos? SkillBridge.co es la plataforma que hemos construido para ofrecer la posibilidad de conexión entre los mejores consultantes de negocios, que pueden ofrecer sus servicios de forma independiente, y clientes potenciales que pueden usarlos para proyectos de cualquier índole. La intención es lograr generar esos contactos de forma más eficiente, con mayor efectividad, respecto a cómo ocurre hoy por hoy.

Según funciona ahora mismo, cuando una compañía necesita una consultoría, debe lidiar con firmas grandes, las cuales cobran cifras altas por sus servicios, que a su vez ofrecen a equipos grandes, por proyectos de trabajo largos. 

Pero muchas firmas pequeñas, integradas por equipos reducidos, a veces solamente compuestas por un individuo emprendedor, no conocen quién puede ser el profesional ideal para consultar sobre un proyecto. Para encontrarlo, deben preguntar a su red de contactos, pedir referencias a amigos y colegas sobre alguien con el tipo de habilidad necesitada. De aparecer un consultante adecuado, quizás no esté disponible para el período cuando hace falta. Es un proceso muy ineficiente. 

Esto no ha cambiado mucho en años. Nuestros abuelos probablemente contrataban a sus consultantes de la misma forma que se hace actualmente. Sin embargo, ahora disponemos de la tecnología para desarrollar este proceso con mucha más eficiencia. Una forma es la que estamos facilitando mediante nuestra plataforma digital.

En todo caso, habría que comenzar diciendo que SkillBridge es una startup tecnológica. Cae en la misma categoría que AirBnB o Uber. La gente no se refiere a Uber como una compañía de taxis, o a AirBnB como un negocio de hoteles u hospitalidad. Ambas son consideradas compañías tecnológicas.
En efecto, muchas industrias están siendo tragadas, o reconfiguradas por la creación de software. Se están adaptando al siglo XXI. Nuestro equipo es parte de esa tendencia. Aportamos un tipo de tecnología para aplicar a la industria de la consultoría de negocios y traerla a la era digital.   

-Se dice sobre otras plataformas como Elance.com o oDesk.com que tienen un impacto negativo sobre el salario de profesionales en economías desarrolladas porque compiten en el mismo espacio con otros de economías emergentes. ¿SkillBridge forma parte de esta tendencia? ¿Cuál es su opinión sobre este argumento?

SkillBridge no tiene un rol en esa tendencia, porque lo que hacemos ahora mismo no afecta a los profesionales en su empleo a tiempo completo. De hecho, estamos entrando y generando un mercado que ni siquiera existe aún. Estamos enfocándonos a proyectos interinos, que requieren un trabajo a tiempo parcial, no reemplazar personal a tiempo completo. 

Hay muchos profesionales que pueden disponer de 20 y hasta 30 horas de tiempo libre, y no están usando ese tiempo de forma productiva. En el otro extremo, hay compañías que buscan contratar a profesionales por una cantidad limitada de horas para un proyecto específico. Pero no tienen acceso a nadie con las cualidades requeridas, por ese corto tiempo. Como resultado terminan no haciendo la inversión.
Así, nosotros estamos creando un mercado nuevo. Estamos generando utilidad para un recurso que hasta ahora no se estaba aprovechando. 

Muchos de nuestros consultantes son padres que están en casa al cuidado de los hijos. En su mayoría son mujeres que cuentan con un fantástico recorrido profesional, una gran educación, experiencia laboral en firmas top, pero que están ahora pasando tiempo en casa con sus hijos. Ellas pueden ofrecer un valor increíble, y quieren capitalizar sobre eso. Hay compañías que pueden aprovechar esa oferta y quieren acceder a ese recurso.   

Por eso, no estamos afectando el salario de nadie. Es sobre tiempo que ahora mismo no se está empleando. Al mismo tiempo, tiene relación con el concepto de la economía compartida, en cuanto a buscar la manera de capitalizar recursos hasta ahora inutilizados, y colocarlos en el mercado. 

-¿Cuál es el rol específico de la tecnología en ese proceso? ¿La evaluación de los consultantes es llevada a cabo por un software, o continúa a cargo de personas?

No vamos a reemplazar a las personas. Todavía nos apoyamos en la valoración de la gente. Nuestro equipo evalúa los profesionales para decidir quiénes tienen más que aportar a un proyecto. Se trata de mejorar la forma de encontrar esos candidatos ideales, es el proceso que necesita ganar en eficiencia. 

Hace 60 años, una compañía que necesitaba un consultante tenía que indagar, pedir recomendaciones. Si alguien aparecía, la entrevista podía ir mal y el proceso debía comenzar de nuevo. A estas alturas, debería haber una forma más sencilla. Con Internet se puede pedir a los profesionales que se registren en la plataforma. También se puede acceder a sus perfiles de LinkedIn, se les puede entrevistar vía Skype. Estamos trabajando para facilitar la respuesta a la pregunta de cómo encontrar del modo más eficiente posible al consultante adecuado para un proyecto. 

Ante todo, hay que tomar en cuenta que ahora mismo, sólo en Estados Unidos, hay alrededor de 240 mil consultantes independientes. Estos ofrecen sus servicios como profesionales individuales, o como parte de pequeños grupos de hasta tres integrantes. Sin embargo, ni siquiera puede encontrarse en ningún lugar de la Web una lista que reúna esas 240 mil personas. 

Nosotros estamos llenando ese vacío. Mediante nuestra plataforma ya tenemos acceso a una base de datos muy completa, la cual reúne profesionales que pueden ser relevantes para cualquier necesidad de un cliente. Cuando se inscribe un proyecto en SkillBridge, examinamos la base de datos en busca de consultantes, consideramos cuáles son sus especialidades, sus conocimientos y habilidades, experiencia, cuánto cobran y cuándo están disponibles. Así tenemos una mirada muy abarcadora del talento que se ofrece. 

-¿Cómo prevenir que vaya mal el cruce entre compañía y consultante? ¿Cómo SkillBridge maneja ese riesgo?

Además de la plataforma, una vez que los consultantes han comenzado a registrarse en el sitio, el siguiente paso es verificar sus credenciales y avalarlos. Hemos desarrollado un sistema para esto. Observamos no sólo las experiencias y credenciales ganadas por el candidato, sino cómo se dibujan sus interacciones sociales en las redes. ¿Cuántos contactos tiene en LinkedIn? ¿Entre estos, cuántos son personalidades relevantes dentro del campo en que trabaja? ¿Ha publicado artículos sobre los temas de su especialidad? ¿Mantiene un blog acerca de esos temas?

Un tercer elemento, es que ofrecemos una demostración del performance previo del profesional. Guardamos información sobre otros proyectos que han sido realizados vía nuestra plataforma, sabemos las calificaciones que obtuvieron, tenemos datos acerca de entrevistas pasadas, retroalimentación y respuestas dadas por los consultantes y clientes. Es un banco de datos muy completo que usamos para demostrar al cliente actual los resultados generados por el consultante para otros clientes anteriores. 

En el proceso de cruce, o emparejamiento, entre consultantes y clientes, ambos tienen la oportunidad de entrevistarse mutuamente para asegurarse que pueden trabajar bien juntos. Aunque nosotros investigamos a profundidad, la decisión final es del cliente. Nosotros brindamos más de una opción, ellos eligen con quién prefieren trabajar. 

Además, sostenemos un proceso de resolución de conflicto. Diría que menos de 1% de los proyectos en los cuales hemos participado han llegado a confrontar algún tipo de problema. Llamo la atención sobre que los consultantes siempre han sido remunerados por cada proyecto en que han intervenido. Esto es porque tenemos este sistema de resolución de conflicto. Con regularidad, al menos una vez por semana, damos seguimiento a los proyectos para saber cómo evolucionan, si la relación va bien y si el proceso se encamina hacia una dirección alineada con las expectativas. 

-¿Qué requisitos debe cumplir un consultante para acceder a la plataforma de SkillBridge? ¿Cuáles son avalados como los mejores, qué los lleva a un mejor posicionamiento?

Un número de factores entran en consideración. Por ejemplo, a qué universidades o escuelas fueron, qué títulos académicos han alcanzado, para qué compañías han trabajado. Ponderamos esto contra información que también tenemos de cómo los clientes evalúan las universidades y las compañías.
Pero tratamos de enfocarnos no sólo sobre pasadas experiencias, sino hacia sus resultados en los proyectos que hacen con nosotros. 

A veces alguien no ha accedido a las escuelas mejor ubicadas en los rankings, o trabajado en las compañías top. Pero de todos modos puede acceder a la plataforma y ser asignado a un proyecto, pero con descuento en el cobro que hace. Su participación en ese proyecto es evaluada, si recibe una evaluación de cinco estrellas, nosotros lo tenemos en cuenta. La siguiente vez en que le incorporamos entre los candidatos, le decimos al cliente que ese consultante tiene la máxima calificación otorgada, por ejemplo, por una de las principales compañías de comercio electrónico en América Latina. Así este consultante puede mejorar su posicionamiento para obtener trabajo futuro. 

-SkillBridge demanda que los proyectos que se registran en la plataforma deben sobrepasar los US$ 5.000. Dentro del contexto latinoamericano, o en economías emergentes, todavía se puede considerar costoso para pymes y startups. ¿Hay planes de bajar esta cifra

La clave es que nosotros trabajamos con talento altamente calificado. En la plataforma, tenemos consultantes que fueron a las mejores escuelas, obtuvieron muy buenos títulos en pregrado y varios tienen estudios de postgrado, además de experiencia en firmas de renombre que cobran altas tarifas. 

Estamos ofreciendo los servicio de esos profesionales a precios mucho más asequibles de lo que resultaría contratarlos mediante una de esas firmas. Y un proyecto de un mínimo de US$ 5.000 es la cifra mínima por la cual aún tiene sentido para ellos tomar ese trabajo. 

De todos modos, hemos manejado proyectos con clientes de México y Brasil. 

Hemos trabajado con Linio, de México. Linio es una compañía en rápida expansión, a estas alturas se le puede considerar una startup que ha escalado.

Estaban buscando por alguien con un tipo de entrenamiento y habilidades que es difícil de encontrar en México. Estaban gestionando diseñar una estrategia de expansión. Es importante para una compañía acertar en ese tipo de estrategia, porque puede significar la diferencia entre crecer y poder contratar 40 empleados nuevos, o sólo a 20. 

Para ayudarlos, los conectamos con una MBA de Wharton quien tiene experiencia de trabajo con la firma de consultoría más importante y cara de Nueva York. Mientras que a través de esa firma ella estaría cobrando US$ 500 la hora, ella colaboró con Linio a un precio que osciló entre US$ 75 y US$ 100 la hora, por 20 horas a la semana, durante seis semanas en total. Para Linio, resultó en que tuvieron acceso a un talento de clase mundial a una cifra mucho más baja y con un resultado que realmente ayudó su negocio.  

Por otro lado, WebPesados es una compañía manufacturera de equipos pesados en Brasil. En el proyecto que trabajamos con ellos, su CEO quería iniciar un mercado virtual. Necesitaba armar un investment pitch deck para presentar a inversionistas institucionales. ¿Qué tipo de profesional podría ayudarle a levantar un capital de un par de millones de dólares para financiar esta unidad de negocio en Brasil? Él no conocía de mucha gente con una experiencia semejante. Pero nosotros lo conectamos con candidatos que tenían experiencia previa de trabajo en Brasil, gente con MBA de escuelas top en EE.UU. que dominaban el Portugués. El consultante que contrató el CEO trabajó por una cifra cercana a los US$ 80 la hora, y elaboró un pitch muy profesional que de otra forma le habría costado al CEO una cantidad diez y veinte superior.

-¿Cuántos consultantes se han registrado hasta el momento?

Hasta ahora, tenemos inscritos unos 4.500 consultantes. La mayor parte son de EE.UU. porque fue aquí donde comenzamos, y de donde empezamos a recibir la mayor parte de registros. Pero también tenemos registrados profesionales en América del Sur y Europa Occidental.

-¿De cuántos países han llegado los clientes a presentar sus proyectos?

Una vez más, la base fundamental se mantiene en EE.UU. Pero hemos colaborado con clientes de Brasil, México, Corea del Sur, Israel, India, Singapur, Alemania, Italia, España e Inglaterra. Casi de todas partes del mundo. 

De momento, usamos el dólar estadounidense como moneda de trabajo, pero a medida que nos vayamos expandiendo probablemente consideremos cómo facilitar el acceso y los pagos de clientes en un mercado más global. 

-Para una compañía que se desarrolla en un marco global, manejar las diferencias culturales puede ser un desafío, ¿SkillBridge está listo para realmente comprender y operar en medio de ambientes multiculturales?

Esa es precisamente una de las fortalezas del sistema. A menudo encontramos que compañías latinoamericanas quieren, bien expandirse hacia Norteamérica, y buscan a alguien dentro de esta cultura, o tienen un problema que ya han contemplado desde su propia perspectiva y quieren alguien que aporte otra mirada, desde otra cultura. 

Por otro lado, otras compañías, como un cliente que tuvimos en Texas que quería realizar un proyecto en México, quien requería alguien con entendimiento del mercado mexicano, un consultante con ese tipo de experiencia cultural. 

Mucho de lo que la plataforma permite es que personas con una experiencia cultural y habilidades específicas puedan aportar ese valor, ese punto de vista y conocimientos distintivos a una compañía que los necesita para un proyecto en particular.

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