Radiografía a los emprendedores argentinos

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Un reciente estudio realizado por el Instituto Escuela Argentina de Negocios (IUEAN) llegó a conclusiones acerca del perfil de quienes aspiran a formar nuevos negocios en ese país. ¿Sabía usted que una de las cosas que más los frena es el matrimonio?

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Bordean los 30 y 40 años, conocen a cabalidad el rubro del proyecto en que emprenden y creen que uno de los mayores inconvenientes es la falta de capital. Estos son algunos de los resultados del estudio que el IUEAN hizo a partir de los datos arrojados por el programa Desarrollo Emprendedor 2009”, una iniciativa del gobierno de Buenos Aires.

Para estudiar el comportamiento de los participantes, que alcanzó a 2.148 inscritos en la versión de 2009, se produjo una encuesta donde escogieron una muestra representativa de 70 emprendedores.  La iniciativa, que estaba diseñada en dos etapas, con meses de distancia,  aplicaría una encuesta a los participantes iniciales y luego a quienes "sobrevivieran" la espera, lo que arrojó una reducción a  40 entre los que fueron seleccionados la primera vez. Comparando los datos de los 70 iniciales con los de los 40 restantes, los investigadores llegaron a interesantes conclusiones.

Jóvenes más volátiles

Uno de los hallazgos que más sorprendió a los investigadores fue el hecho que la mayor parte de los jóvenes emprendedores, entre 20 y 30 años, desertaron de la pesquisa. No así, los mayores, entre 30 y 41 años, grupo que se mantuvo hasta la segunda etapa. Con esto, el promedio de edad de los emprendedores investigados "envejeció" de 34 a 37 años.

Guillermo Ondarts, vicerector de investigación de la IUEAN, explica que era esperable que los mayores llegaran hasta el último período, pero de todos modos creyeron que podrían haber tenido una mejor respuesta de parte de los jóvenes.

“Pensamos que vendrían muchos jóvenes en busca de una salida distinta a la del empleo formal y a  la desocupación", agrega Ondarts.

Entre las posibles respuestas, los investigadores creen que los jóvenes son más cambiantes pues aspiran a lograr sus objetivos más a corto plazo. “Los jóvenes son al principio más volátiles que los más adultos. Tienen menos experiencia decantando ideas, pero son más audaces. Ellos cambian de trabajo, novia, proyecto con mayor facilidad. Están buscando un camino y se encuentran probando. Antes no era así, se elegía un camino y ahí se quedaba”, agrega Ondart.

Familia, mujer y pujanza

48% de los emprendedores se encontraba casado al inicio de la iniciativa, sin embargo, en la segunda etapa la proporción se redujo a 38%.  Dicho de otro modo, los solteros aumentaron su porcentaje de 38% a 41%.

Ondart cree que “el que está casado tiene más urgencia de aportar, lo que debe hacer con mayor regularidad. Necesita cumplir con su cónyuge e hijos y muchos de estos trabajos de emprendimiento se hacen durante el tiempo extra y ahí se genera el conflicto”.

Si bien no se encontraron diferencias entre hombres y mujeres de la primera a la segunda etapa (las proporciones se mantuvieron), los investigadores destacaron la importancia de la mujer en el fenómeno del emprendimiento argentino

De partida, ellas son más que ellos en Desarrollo Emprendedor (51% versus 49%), elemento que es consistente con una investigación elaborada el año pasado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAM),  que calcula que de las 400 mil Pymes de Argentina, el 40% de ellas están lideradas por un mujeres.

“Esto es un cambio total en la vida empresarial, que ayuda a germinar buenas empresas. Estábamos hablando del cambio de roles, un proceso que ya maduró" dice Ondart, quien no descarta que a futuro el emprendimiento pueda feminizarse aún más.

Rubros de interés y dificultades 

En cuanto a los rubros predilectos por los emprendedores argentinos, 22% se inclinó por la tecnología y 16% por industria y servicios personales. De todos modos, en la preferencia, mucho tiene que ver el tener un previo conocimiento del área, pues 27% declaró poseer el know how para llevar a cabo el emprendimiento planteado y 25% estimó que es un profesional en ese ámbito. 

Sin embargo, estas opciones -según los investigadores- dejan al descubierto que los emprendedores argentinos suelen no tomaron en cuenta la necesidad del mercado, sino más bien la disponibilidad de un conocimiento.

Entre las amenazas percibidas por estos emprendedores, 24% afirma que la dificultades van por el lado de falta de perspectivas de ventas y lo rudo de la competencia, mientras que un 20% dice que la carencia de capital es el mayor obstáculo para emprender.

Así, Ondart adelanta que una de los proyectos que piensan realizar a futuro es realizar seguimientos con algunos de los emprendedores  que culminaron el proceso en Desarrollo Emprendedor, para ahondar los datos.

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