Responsabilidad Social Empresarial

¿Qué tan responsables son las empresas durante la crisis?

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La crisis pone a prueba la retribución que las empresas deben a la sociedad donde se desarrollan, y evalúa si las estrategias de responsabilidad social son o no un accesorio para mejorar su imagen.

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Guayaquil. ¿Cuál es el verdadero sentido de una crisis si no es poner al ser humano a valorar aquello realmente imprescindible? Esta crisis financiera, lejos del caos económico que puede haber ocasionado, es la medida perfecta para demostrar qué empresas valoran realmente los esfuerzos realizados en Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

No hay nada más gratificante para el corazón de una compañía que ser fiel a los principios establecidos desde su misión y su visión, y es allí donde ellas encuentran que la RSC tiene su puntal más alto: en la satisfacción del deber cumplido.

Un estudio realizado a fines de 2008 por la Corporación de Sostenibilidad y Responsabilidad de Inglaterra, asegura que un 44% de los ejecutivos considera que la Responsabilidad Social Empresarial se incrementará como consecuencia de la crisis, mientras que sólo cerca de la cuarta parte apunta al debilitamiento.

Y es que los impactos en este rubro estarán dados en la medida en que las acciones hayan formado realmente parte de las políticas de la compañía. De acuerdo a Wayne Visser, director de CSR Internacional las acciones de filantropía son las que se verán más afectadas con los recortes presupuestarios de las compañías, mientras que las estrategias empresariales vinculadas a RSC serían las menos afectadas, ya que la cuestión social está estrechamente vinculada al modelo de negocios de la empresa.

“La crisis económica fue generada por la irresponsabilidad de empresas financieras en el manejo de decisiones relacionadas con el otorgamiento de créditos hipotecarios. Esto es un reflejo de cómo la irresponsabilidad Social Empresarial afecta la sostenibilidad económica no solo de esas empresas sino de toda la sociedad en un mundo globalizado”, comenta Ramiro Alvear, director del Consorcio Ecuatoriano de Responsabilidad Social (Ceres), quien añade que la convicción en su importancia sigue vigente y se fortalecerá una vez pasada la crisis.

¿Intrínsecas? En Ecuador hay una conciencia clara en la necesidad de realizar acciones de ayuda hacia la sociedad y su entorno, sin embargo ¿podemos afirmar que estas iniciativas ya son parte de las políticas de la empresa?

Según Ceres, las acciones dentro del sector empresarial todavía son incipientes, sin embargo, hay empresas que cuentan con políticas de responsabilidad social que ya vislumbran recortes como es el caso de Edesa, que cuenta con planes de responsabilidad social hacia sus más de 850 colaboradores. Uno de los principales es el otorgamiento de créditos hipotecarios que van desde US$2.000 a US$6.000 para su personal.

De acuerdo a Diego Fernández, gerente general de Edesa, los créditos bajaron en un 20% debido a los reajustes presupuestarios producto de la crisis. “No vamos a implementar nuevos programas, de hecho ya hacemos un sacrificio bastante enorme en mantenerlos. Nosotros sabemos que el ser humano es esencial y no es negociable”, dice.

Impulsando crecimiento. Estas prácticas no se contraponen al crecimiento de la empresa. Casos como los de Cervecería Nacional, con su programa Siembra Futuro, y los Negocios Inclusivos de Pronaca son un ejemplo de cómo se puede ayudar a los sectores sociales incluyéndolos dentro del modelo de gestión de la compañía o en la creación de nuevos emprendimientos. Ambas empresas registraron un crecimiento en sus ventas de 21 y 12% en 2008, respectivamente. Los resultados de Siembra Futuro que entregó créditos de US$8.000 para impulsar 30 proyectos microempresariales en el país, se conocerán este mes, cuando arranque una nueva etapa del plan con nuevos beneficiarios.

Pronaca, en cambio y basada en su experiencia con sus programas de integración agropecuaria para mejorar la productividad de maíz, arroz, palmito y alcachofa, forma parte del Programa de Negocios Inclusivos que impulsa el Gobierno Nacional a través del Ministerio de Coordinación de Desarrollo Social. El programa integra a agricultores pequeños que mantienen cultivos de menos de 20 hectáreas a quienes se les entrega créditos a cambio no sólo de garantías hipotecarias, sino solidarias.

Según Pronaca el proyecto que se realiza en alianza con el Servicio de Coperación Holandés (SNV) y el Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible del Ecuador (Cemdes) puede crecer hasta 11 veces su tamaño actual, únicamente en esta zona. En 2010 la empresa cederá la posta del financiamiento y se convertirá en asesor técnico del programa.

De acuerdo a información de Ceres hay empresas ecuatorianas socialmente responsables que registrarán crecimientos en sus negocios durante 2009. Ese es el caso de Plasticaucho Industrial, que prevé un 5% de incremento en ventas nacionales y de exportación especialmente a Colombia y Perú, además de la incorporación de 200 nuevos trabajadores en su nómina, se están haciendo inversiones en infraestructura y maquinaria.

“Esto es el reflejo también del desarrollo alcanzado en sus prácticas de RSC. Entre sus múltiples indicadores es el tener un programa de incorporación de personas con discapacidad desde hace 25 años, tener una política de manejo de recursos humanos mucho más allá de lo que establecen las nuevas leyes laborales, a través de la Fundación Familiar Cuesta Holguín, su infraestructura y maquinaria con las últimas tecnologías de cuidado ambiental”, dice Alvear.

De hecho, expertos opinan que es el momento de la Responsabilidad Social, la real, ya que las empresas empiezan a darse cuenta que sólo un modelo de gestión basado en parámetros de ayuda social internos, como hacia sus públicos relacionados, son los que realmente van a subsistir a lo largo del tiempo. Cada vez más se hace visible que realizar negocios con los públicos que pertenecen a la base de la pirámide, incrementa el negocio.

Lo importante es que las empresas ecuatorianas han tomado conciencia de la importancia de contemplar dentro de sus estrategias corporativas, a las gestiones relacionadas a los temas sociales y saben que no son simples donaciones o filantropía, sino que se han convertido en planes a largo plazo, con metas que van estrechamente vinculadas al espíritu del negocio de cada una de ellas. De esta forma, la empresa, como institución potencia las relaciones éticas entre sus empleados, competidores, proveedores, clientes y la comunidad local.

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