Management

¿Qué se espera del manager de operaciones logísticas?

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Con el impacto de la tecnología y el gradual proceso de globalización, el flujo de mercancías y personas crece exponencialmente. El rol del management de las operaciones logísticas y de transporte es por tanto crucial para el desempeño de las organizaciones.

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Desde hace ya varios años, grandes compañías multinacionales como PayPal vienen llamando la atención sobre el potencial de América Latina para el desarrollo del comercio electrónico transfronterizo. Según un reciente informe de Coface, 230 millones de pasajeros se movieron a través de aerolíneas en la región latinoamericana, número que podría aumentar dramáticamente de concretarse las intenciones de la Alianza del Pacífico. Las instituciones internacionales dan cuenta de que el influjo de inversión extranjera directa aumenta, los países mejoran su infraestructura y especialmente los puertos marítimos batallan entre sí para resultar más competitivos. Todo esto confluye hacia un resultado común: las operaciones logísticas y el transporte ganan en complejidad y son fichas claves para el desarrollo económico de los países y la región. 

En medio de este contexto, la figura del ejecutivo y manager que trabaja dentro del sector de la logística y el transporte gana relevancia. Debido a las transformaciones generadas en la industria a raíz del impacto tecnológico y otras influencias, estos profesionales necesitan demostrar solidez en un número de habilidades que se mantienen en el tiempo y otras que se han incorporado nuevas. Al mismo tiempo, al notar la necesidad de la industria por hallar un talento con habilidades desarrolladas, las universidades y escuelas asumen su rol y ofrecen programas especializados.

AméricaEconomía decidió indagar sobre el tema para conocer mejor sobre el panorama del management de las operaciones logísticas y la preparación que necesitan los profesionales en puestos de dirección. 

Velocidad y sustentabilidad

Desde la invención de la rueda, toda conversación sobre transporte se relaciona intrínsecamente con la tecnología. Lógicamente, con el avance acelerado de las últimas décadas, es de esperar que los cambios dentro de todo lo que se relaciona con la logística hayan sido abismales. 

Según lo describe Timothy Kraft, profesor de Administración de Negocios en la Darden School of Business de la Universidad de Virginia, "la tecnología ha transformado el sector del transporte y almacenamiento, con un beneficio directo que es mejorar la visibilidad que ahora tienen las compañías de sus propias operaciones. Ahora es mucho más fácil seguir el recorrido de las mercancías desde su punto de origen a lo largo de la trayectoria hasta el destino final. Lo pueden hacer para información interna, como también pueden brindar esa visibilidad a los clientes".

Por su parte, el profesor de la Universidad del Pacífico de Perú Manuel Carpio, quien además cuenta con la experiencia de haber sido gerente de transportes en el Grupo Repsol YPF, llama la atención sobre un elemento distinto. "En la actividad logística en general, la evolución en los últimos años ha sido significativa. Los conocimientos, las nuevas tendencias, los clientes, los programas en las universidades, todo tiene demandas diferentes. Pero en el caso puntual del transporte es clave, porque no solamente genera un costo importante en las empresas, sino también trae un impacto social y medioambiental".

Mientras la velocidad ha pasado a ser un factor importantísimo para la competitividad de las empresas dedicadas a esta actividad, llevando las comparaciones a cuestiones de horas, ya no días, también es cierto que los clientes miran mucho más a cómo la compañía actúa y se responsabiliza de su huella en el medio ambiente. "Cuando se transita por las rutas, sea en las ciudades, o rurales, aéreas, marítimas, se invade, se genera un impacto. Es ahí donde las empresas se dan cuenta que tienen que disponer de sistemas de gestión que les ayuden a minimizar ese impacto social y medioambiental", dice Carpio. 

Otro aspecto que determina el desempeño de esta industria y sus resultados es el nivel de seguridad que sean capaces de garantizar las organizaciones, lo cual a su vez influye en la confianza de los clientes y usuarios. En este sentido, Carlos Herrera, COO en la firma de transporte aéreo Aeropost, observa que "cualquier persona que se dedica a la logística lo que vende es confianza, por tanto la seguridad es clave. Al respecto, creo que el punto importante es el tema de la corrupción, que lamentablemente sigue existiendo en nuestros países como reflejo de la ineficiencia de los procesos". 

Herrera explica que en los países aún no se diseñan las maneras de hacer expeditos los procesos, "al ser tan engorrosos, la vía informal resulta más eficiente que la formal, y esto genera un montón de incertidumbres".

Para preparar el tipo de talento equipado tanto para manejar las nuevas tecnologías que sortear los procesos burocráticos y de negociaciones que necesitan estas compañías, las escuelas diseñan e implementan nuevos programas. En centros como la Universidad del Pacífico de Perú se ofrecen una serie de opciones de variado grado de profundización con la intención compartida de capacitar a profesionales y técnicos. El management dentro de este sector, si bien comparte conceptos y preocupaciones con otras industrias, contiene sus propias peculiaridades. 

Fuera de América Latina, la francesa Emlyon recientemente estrena un programa particularmente enfocado a la gestión dentro del sector del ferrocarril —el Railway Global Executive MBA. En Europa, donde el desarrollo ferroviario destaca en comparación con las Américas, la administración de los sistemas de trenes es clave para la eficiencia y el crecimiento económico. 

Pablo Martin de Holan, profesor de estrategia en Emlyon, comenta que "luego de años de trabajo en conjunto con la Unión Internacional de Ferrocarriles, UIC, diseñando programas para profesionales dedicados al transporte de pasajeros, carga, infraestructuras, o ecosistemas, constatamos la necesidad real en el mercado de una nueva generación de profesionales. Así, el MBA se enfoca a las habilidades y herramientas requeridas para ser un mejor manager en ese contexto, que pueden ser en ocasiones muy específicas".

Se necesitan habilidades blandas y poder de análisis

Holan explica que dentro de la atención de un manager deben incluirse factores como la seguridad de las líneas, sistemas de optimización y operaciones, además de las cuestiones que pueden coincidir con la administración de otros negocios. "Pero, en general, las habilidades y herramientas se centran alrededor de tres elementos fundamentales: habilidades duras que corresponden a los conocimientos necesarios para tomar decisiones y administrar, habilidades blandas para lidiar con las personas, y habilidades de network que ayudan a expandir los horizontes y conocer a profesionales del sector que pueden enseñar prácticas y conocimientos nuevos". 

Como consecuencia de la digitalización del control de la cadena de suministros y la posibilidad de dar seguimiento constante a la ruta, los volúmenes de información y datos que se levantan son inmensos. "Por eso ahora se ve mucho más demanda por parte de las compañías por reclutar egresados de programas MBA con fuertes habilidades y conocimientos analíticos", explica Kraft.

Otro cambio que Carpio nota tiene relación con un interés mayor por las habilidades blandas, o soft skills, "unos años atrás la demanda se concentraba en habilidades y competencias técnicas, relacionadas con la maquinaria. Hoy las empresas son más conscientes que trabajan con individuos, y deben saber cómo se siente la persona, qué tan comprometida se halla con la compañía, o si está cansada o estresada, en qué momento puede generar un accidente o por qué incumple con los horarios". 

Bajo el impacto de las introducciones tecnológicas, el clima general de incertidumbre que caracteriza los contextos y las transformaciones en las dinámicas políticas y modelos de negocio, es de esperar que las compañías redoblen el cuidado en la selección de sus profesionales y asociados. En casi todas las industrias y sectores, la tendencia apunta hacia procesos muchos prolongados en la evaluación de los candidatos a posiciones, a pesar de que las empresas necesitan de ocupar las mismas para un mejor funcionamiento. En tal sentido, Carpio señala que ahora se emplean "métodos y herramientas que miden toda una serie de parámetros para conocer no sólo acerca de las habilidades duras de un profesional, sino sobre su capacidad sensorial, psicológica, con tal de asegurarse de contratar al mejor candidato. Incluso a pesar de que los candidatos ideales no abundan y la demanda es alta, las empresas quieren asegurarse de que están ingresando los verdaderamente buenas y por tanto aumentan la rigurosidad de los procesos". 

Para el futuro, Holan espera ver aún más desarrollo tecnológico, y por tanto más necesidad de profesionales de alto calibre. También prevé más orientación hacia el cliente, "ya se están adoptando las mejores prácticas de otras industrias para seducir y retener clientes corporativos y consumidores".

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