Management

Proliferan los programas de administración pública en las B-Schools

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Tras la crisis económica, varias son las escuelas de negocios que han apostado por generar programas especializados que enseñen herramientas de management a los líderes de gobierno.

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En tiempos en que los recursos son limitados y los ingresos públicos disminuyen, la crisis nos brinda una excelente oportunidad para la modernización de la administración pública: el impacto sobre la competitividad de nuestros países será crucial”, indica Antonio Núñez, director de Programas Especiales y Gestión Pública de la española IESE Business School.

Y es que los últimos cuatro años han sido un periodo turbulento para muchos gobiernos, entre ellos el de España, que ha sucumbido ante una profunda crisis económica, y que trae cada día nuevos desafíos. Para los gobernantes se ha hecho difícil lidiar con aquellos problemas, más si existen carencias objetivas en su manejo de la propia gestión.

Los programas de pregrado y los magísters de administración pública impartidos por las escuelas de gobierno, comúnmente más enfocadas a la ciencia política que al management como tal, ahora parecen ser insuficientes a la hora de formar a los administradores que deben manejar los presupuestos gubernamentales. 

Gran parte del PIB de los países está controlado por el sector público, y los gestores se enfrentan a problemas complejos, para los que necesitan una formación en gestión”, dice Núñez.

“Las escuelas de gobierno, en general, ponen su foco más en lo político, lo institucional, lo social y sociológico, no siendo su principal objetivo profundizar en las prácticas del management”, dice el director del Centro de Educación Empresaria de la argentina Universidad de San Andrés (Udesa), Gabriel Aramouni.

Es por eso que durante el último tiempo han proliferado en varias escuelas de negocios, programas de alta dirección pública. Según Aramouni, las escuelas han aprovechado la situación de post-crisis para ampliar y sofisticar la oferta dirigida a los administradores públicos, con el fin de fortalecer sus competencias de gestión. 

“En toda crisis hay oportunidades y claramente las escuelas de negocios están respondiendo a una necesidad creciente del sector público por optimizar sus capacidades tanto directivas como operacionales”, asegura.

Núñez indica que muchas veces los programas de administración pública se quedan en temas más técnicos, como informática o habilidades para los mandos medios. "Las escuelas de negocios -asegura- pretenden ofrecer métodos, profesores, casos prácticos y experiencia en formación de directivos".

Lo que hizo Udesa fue crear un programa especial de gestión pública, en conjunto con la Maestría en Políticas Públicas de la universidad, donde se combinó el mundo de la política y el de la gestión organizacional. Algo parecido es lo que hizo IESE, que creó su programa Driving Government Performance, en colaboración con la Harvard Kennedy School of Government.

El Incae Business School, en Costa Rica, también cuenta con el Programa de Alta Dirección Pública (PADP) -lanzado en julio de 2011- que fue concebido como una versión del Programa de Alta Gerencia (PAG) para el sector público. “El curso tiene como objetivo desarrollar herramientas prácticas y útiles en la gestión de entidades públicas, y cuenta con apoyo parcial del Banco Mundial”, dice Marlene de Estrella, directora de Asuntos Externos de la escuela.

Lecciones de la crisis

Según Aramouni, las falencias en la gestión pública que derivaron en la crisis, fueron varias y concurrentes: “falta de anticipación ante un problema que se venía perfilando como grave, con fuerte impacto sobre la economía real; falta de control adecuado de parte de los organismos de fiscalización; falta de un marco regulatorio más ajustado”. 

Esto no excluye la responsabilidad que también tuvieron los banqueros, fondos de inversión y otras entidades financieras que impulsaron la 'burbuja' motivados por la codicia, agrega, pero "en cuanto al sector público, está claro que no estuvieron a la altura de las circunstancias y eso denota serias falencias en su visión y en su gestión", indica.

Para Iván Dumani, estudiante del PADP de Incae y asesor del Ministerio de Seguridad de Costa Rica, los principales problemas que demostró la crisis fue la lentitud en la cantidad y calidad de las decisiones, y en general la ineficiencia a la hora de la ejecución. “Se vio demostrada una falta de estrategias claras y adaptadas a los nuevos tiempos, y fuertemente dependientes de una cultura institucional que se niega a cambiar”.

El chileno Luis Concha, administrador de tribunales y también estudiante de Incae, considera que el principal error que quedó evidenciado tras la crisis fue el “haber considerado el entorno como una fotografía y no comprenderlo como dinámico, altamente cambiante, competitivo, voraz, y movido por intereses individuales o partidistas que buscan un beneficio inmediato”.

Los aportes del management

La gran diferencia de estos nuevos cursos de gestión pública con los programas de alta gerencia es, según Núñez, que en estos se sitúa todo en un entorno público. “Para formar a los altos directivos públicos hay que conocer muy bien ese entorno, ya que principios como el de equidad o la garantía del bien común van a marcar de forma clara la forma de desarrollar las funciones de los directivos, así como la toma de decisiones públicas”, asegura.

Pero en líneas generales, todos los temas relevantes que son tratados por las escuelas de negocios, con las debidas adecuaciones, pueden generar aportes de valor a la administración pública. Según Aramouni, esto pasa por “las cuestiones de análisis estratégico y de escenarios, los vinculados con las finanzas y presupuestos, las operaciones, el márketing de servicios, la gestión de personas, la logística, los sistemas de información y control de gestión y la responsabilidad social”.

Dumani asegura que los administradores públicos requieren una visión y destrezas que les provean herramientas prácticas y sistemáticas para hacer más eficiente su gestión. "La mayoría de las maestrías impartidas por las escuelas de gobierno no son tan metódicas y sistemáticas para mostrar la eficiencia en las decisiones, se centran más en la parte conceptual que metodológica”, dice.

Para Aramouni, no debiera haber mayores diferencias profesionales en la formación y el desempeño de un administrador público y un administrador privado, más allá de las particularidades de cada ámbito. “Me parece muy saludable que también la evaluación de la alta dirección pública pueda hacerse en función del cumplimiento de metas y de resultados alcanzados”, dice.

El académico argentino cree que esto abre otra discusión vinculada con la definición de los objetivos a alcanzar y de los recursos disponibles para lograrlo, dado que "en muchas organizaciones públicas eso depende del poder político, generalmente no experto en temas de gestión y puede condicionar muy fuertemente la labor de los administradores".

Para Núñez, en tanto, “es importante evaluar a los administradores públicos por resultados, pero con criterios que midan bien la creación de valor público, no los resultados económicos”.

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