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Profesores sub 40 en las b-schools: perfil y desafíos

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¿Se ven o no más profesores jóvenes en las escuelas de negocios? Al parecer, los claustros se están nutriendo de nuevas caras. A continuación, varios académicos responden a esta realidad: por qué se está generando, cuál es el perfil y qué impacto tiene en los estudiantes.

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En general, los claustros de profesores de las escuelas de negocios van variando de acuerdo al continente o a la tradición, donde en algunas es más posible encontrar diversidad cultural y de género. Sin embargo, no siempre es así. Lo cierto es que cada vez es más común ver profesores menores de 40 años en programas MBA.

Mientras para el decano de la Escuela de Posgrado en Negocios de la argentina U. de Belgrano, Alberto Rubio, es “bastante frecuente, hay una tendencia en aumento”, otros creen que desde hace tiempo se experimenta este cambio. Es el caso de Mireia Giné, profesora de Finanzas en IESE, quien dice: “En el entorno en que he trabajado, Estados Unidos, Inglaterra y ahora en IESE, en España, siempre he visto presencia de gente joven”.

Desde la misma escuela, Rolf Campos, profesor de Economía, explica que “es posible que esto ocurra en escuelas establecidas hace mucho tiempo, y que estén teniendo un recambio generacional, pero no creo que sea un fenómeno global”. A lo que complementa Luis M. Umaña, director ejecutivo de Programas de Posgrado de Negocios en INCAE: “Sigue siendo igual de difícil que hace años encontrar candidatos jóvenes idóneos para incorporarse como profesores”.

Sin embargo, Umaña ve una posibilidad en los cursos electivos, donde “es posible sin encontrar un profesor en temas de actualidad en la Facultad, opte por contratar a uno adjunto que trabaje en una empresa líder y que tenga afinidad por la educación”. Sin ir más lejos, el académico de INCAE, relata un caso: “Sé de una escuela que decidió dar un curso sobre utilización de medios sociales en el Marketing Digital, para el que trajeron a un ejecutivo de Facebook como profesor adjunto. El ejecutivo probablemente era más joven que el estudiante promedio del aula”.

Del doctorado a la b-school

En las escuelas de negocios existe una especie de reinvención constante. “En las b-schools siempre estaba el profesor más profesional, que venía de una carrera con experiencia y éxito, pero luego se dedicaron a dar clases para jubilarse un poco antes y hacer algo distinto. Pero creo que eso está cambiando, pues cada vez más la investigación y el trabajo académico es más importante”, dice Martín Boehm, vicedecano de IE Business School, quien también habla de una tendencia reciente producto de este nuevo enfoque: “Estudiantes de doctorado entran a las universidades sin experiencia laboral, lo que trae ventajas e inconvenientes”.

Mireia Giné concuerda con Boehm sobre el vínculo entre juventud e investigación: “El tema generacional está muy conectado con el perfil de investigación de la organización. Al competir en investigación, las escuelas hacen marca”. Por esto mismo la profesora de Finanzas refiere sobre lo que pasa en EE.UU., donde “los profesores más jóvenes son pocos y se dedican a la enseñanza en Executive. Además, como el perfil de investigación prima mucho, hay equipos jóvenes que investigan y luchan por ser profesores titulares”. Pero para la profesora también es claro, aunque dice que se refiere en general, que los profesores jóvenes aportan con innovación.

En este aspecto, el profesor de la argentina IAE Business School, Marcelo Paladino, dice que puede ser que se estén contratando más profesores jóvenes, porque son más baratos y no están generalmente atados a un proyecto de vida, como aquellos más mayores.

¿Más tecnológicos?

Dado que nuevas generaciones están integrándose en las universidades y escuelas, varias de estas, sino todas, están implementando nuevos programas o modernizando los actuales, de forma de adaptarse a las necesidades de sus alumnos. Lo cierto es que parte de esta renovación debe ir de la mano de los académicos. Y de ahí que los más jóvenes aporten. Giné y Boehm, concuerdan en que se asocia mucho la innovación con la gente más joven. “Obviamente los más jóvenes tienen ciertas facilidades de trabajar en la tecnología, porque están más acostumbrados a usar, por ejemplo, Skype y programas de chat. Pero en general y además de esto, no existe tanta diferencia con aquellos mayores”, dice Boehm.

De ahí que Rubio crea que si bien no por ser más jóvenes estos profesores dominan la tecnología, “puede ser que el e-commerce, por ejemplo, o el marketing en internet sean cátedras propicias para las nuevas generaciones”.

Mujeres y profesores jóvenes 

Mireia Giné cree que no es suficiente la supuesta abundancia de juventud en los claustros para atraer a los candidatos a programas de MBA. “Antes de cursar el progama, a los estudiantes les influye el ránking y la marca de la escuela, o el estilo y cultura. Sin embargo, siempre comentan luego de egresar lo positivo de tener profesores jóvenes y mujeres”. De esta forma, para los estudiantes la diversidad es atractiva,aunque los especialistas apuntan a que no deja de ser relevante el contenido del curso. 

Para la profesora Giné, quien tiene menos de 40 años, la experiencia ha sido positiva, pese a los conocidos prejuicios, “como que si se es joven es inexperto”. Sin embargo, la especialista en Finanzas se apura en aclarar que “uno puede demostrar que es bueno en clases”. Y dice que, en general, “cuando te enfrentas a 75 MBAs en una clase, lo que prima finalmente es el contenido”. 

Paladino también comparte el punto de vista de Giné, pues explica que a los estudiantes les aporta tener profesores más jóvenes. “Existe impacto, porque una de las cosas que se intenta hacer con ellos es que sepan manejarse en la vida real, aunque parezca una redundancia, y trabajar en entornos multiculturales”, dice el profesor. El hecho de que los estudiantes estén en contacto con Ph.D de varios países contribuye al intercambio de distintas visiones.

Para Umaña, hoy más que nunca las escuelas aprecian el valor de los profesores. Y Giné complementa que "son modelos decimonónicos de profesores que existen cada vez menos, cada vez hay más rotación. Más competencia es vital para tener mejor calidad de profesorado”.

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