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MBA-KW: Lo nuevo de enseñar la gestión de la energía

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Crecen los MBA orientados a la eficiencia energética... no sólo para salvar ballenas, sino “por olfato en los negocios”

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Últimamente una leyenda urbana corre de boca en boca. Se cuenta en voz muy baja para no atraer la mala suerte. Se trata de un hombre que justo el día de su cumpleaños, mientras se anuda la corbata, tiene una revelación. Se equivocó, tantos años que pasó educándose no le servirán para encontrar trabajo. En otras palabras, es un looser. Lo que más temía le sucedió

No es secreto que el futuro laboral preocupa a todos, y acertar en la elección académica es un momento clave. Los ejecutivos no escapan de ello. Cada uno quisiera una bola mágica donde ver cuál será el camino hacia el éxito, y cómo evitar el fracaso. Bueno, hay ya algunos gurús modernos que juran haber visto en la bola mágica que apostarle a la energía es jugar a ganar

Sin dudas, la demanda energética es cuestión de primer orden tanto para el desarrollo de un país, como para la competitividad de industrias y empresas. No sorprende entonces observar que las universidades y escuelas de negocios vienen implementando cursos enfocados a la especialización de profesionales en materia energética, mediante la capacitación de personal en el uso y administración eficaz de los distintos tipos de energía. Específicamente, se observa la tendencia a ofrecer programas MBA con especialización en la eficiencia energética.

“El objetivo es satisfacer a la industria” 

Aún no son muchos los MBA enfocados específicamente a la eficiencia en el manejo energético, advierte Pedro Falcão, director ejecutivo del Energy MBA, programa ofrecido en colaboración entre las Escuela de Negocios de la Universidad de Lisboa y la Universidad de Columbia en Nueva York. Sin embargo, cabe esperar que la oferta se incremente, en tanto se vaticina un crecimiento de la demanda energética global durante los próximos años, tal como fue declarado en el informe de la IAEA The World Outlook for Electricity Investment. Se impone por tanto una gestión óptima de los recursos. “De esta manera”, continúa Falcão, “disponer de conocimientos sólidos y actualizados sobre el desarrollo, uso, ahorro, e innovacines dentro del campo energético es y será relevante para los ejecutivos”. 

En Chile la demanda energética ha subido a un ritmo del 3,7% anual durante la última década, afirma Roberto Román, ingeniero civil mecánico de la Universidad de Chile y vicepresidente del International Solar Energy Society (ISES). En consecuencia, los costos se han elevado e industrias como la minera, muy dependiente de la energía para su funcionamiento, se han visto grandemente afectadas. No sorprende entonces que haya sido a pedido de las industrias y empresas que la Universidad Santa María creara en 2005 su Magister en Economía Energética, con opción a titulación doble como MBA in Energy Economics. Así lo refiere Mario Toledo, coordinador general del curso, quien explica además que las empresas también cooperan con el programa de estudios, y buena parte de los profesores son trabajadores en activo dentro del sector industrial. 

Edwin Quintanilla, director de la Maestría en Gestión de la Energía impartida en la ESAN, Perú, observa la misma tendencia en la universidad andina. Quintanilla reflexiona que este doble rol de los profesores, como conferencistas y trabajadores, es precisamente un punto fuerte en términos de la preparación de los alumnos. Los profesores no sólo están capacitados para enseñar sobre novedosos productos, estrategias, sistemas y servicios relacionados con el manejo energético, sino además cuentan con su experiencia concreta en diferentes ramas industriales, lo cual los arma de un rico arsenal de soluciones ya aplicadas en la práctica

“El consumo, la producción y todo servicio energético es transversal a cualquier iniciativa empresarial”, apunta Toledo. La minería, el transporte, la aeronáutica, la construcción y la agricultura son sólo algunos sectores económicos donde un manejo efectivo de la energía es esencial para estimular los dividendos. Serán por tanto cada vez más necesarios profesionales capaces de generar, evaluar, implementar y asesorar proyectos energéticos y nuevos sistemas de suministro de energía. Y es lo que este tipo de programas tienen como principal objetivo, asegura la ingeniera Tibaire Depool, socia fundadora y directora de PMM Institute for Learning en España, el cual ofrece el postgrado Proyectos de Eficiencia Energética y Mantenimiento. 

Según Depool, “se trata de formar un personal que no sólo considere aspectos técnicos, sino que aprenda cómo trasladar estos bajo un enfoque financiero y de negocio, al tiempo que cubra la gestión de riesgos, los análisis de coste beneficio, y las buenas prácticas de seguimiento y control”. Es decir, “un especialista con una visión que abarque y vincule cuatro áreas básicas para el funcionamiento de una empresa, las finanzas, el management energético, el project management y la confiabilidad humana”. 

A su vez, como resalta Joaquín Acevedo, coordinador de la maestría en Administración de la Energía y sus Fuentes Renovables impartida por la Universidad Virtual del Tecnológico de Monterrey, “no se trata únicamente de potenciar la reducción de costos y generación de ganancias, sino también de dar valor al impacto sobre el medio ambiente”.

Potenciar una proyección y experiencia internacional

Otra tendencia extendida a ambos lados del Atlántico es buscar y estimular enlaces entre universidades latinoamericanas y europeas o estadounidenses. Estas colaboraciones se llevan a la práctica de dos formas fundamentales. Bien a través de la participación de profesores huéspedes en los programas de estudio, o bien propiciando el traslado de los estudiantes a otros centros, con la inclusión de semestres en universidades extranjeras. Así, Toledo precisa que la universidad Santa María buscó la colaboración de la Universidad alemana de Offenburg, mientras que Falcão señala lo mismo sobre la cooperación entre la Escuela de Negocios de la Universidad de Lisboa y la Universidad de Columbia en Nueva York. Por esta razón, es frecuente que el inglés sea un idioma requerido a los postulantes MBA. 

Dicha perspectiva internacional es cada vez más importante, en tanto aumenta la inversión extranjera directa. El tema de la energía gana peso en la agenda política de los países, y en consecuencia se crean legislaciones y regulaciones en tal sentido. Por tanto, apunta Falcão, “los inversores buscan más a menudo a especialistas que cuenten con un background internacional”. Es por ejemplo el caso de la firma colombiana Ibarra & Araújo, la cual ofrece consultorías especializadas a clientes interesados en invertir en el exterior.

Es interesante observar el interés de los programas por promover innovaciones dentro de la enseñanza. En cuestión del contenido, el enfoque gira paulatinamente hacia los recursos renovables, aunque el peso de fuentes más tradicionales como el crudo y el gas natural es aún considerable. En América Latina, el énfasis en estas últimas prevalece, según coinciden Toledo y Quintanilla; en Europa, la brújula apunta hacia las energías verdes, afirman Falcão y Juan Antonio Cuartero, director de márketing en Structuralia, entidad española que brinda un curso de postgrado enfocado al ahorro y la eficiencia energética. 

En materia de modalidades de enseñanza, la opción e-learning aparece sobre todo cuando el grueso del alumnado es internacional, y conviene ofrecer al estudiante la posibilidad de investigar en su propio terreno para la realización de la tesis.

Ejecutivos-KW

En cuanto al perfil promedio del alumno, de nuevo se encuentran diferencias entre ambos polos. Tanto en programas latinoamericanos como en los europeo-estadounidenses, los estudiantes muestran dos procedencias claras. Son recién graduados en busca de superar su nivel antes de enfrentarse a la competencia que define el mercado laboral, o bien son ya empleados en industrias y empresas, las cuales cubren las matrículas en las maestrías, para proveerse de personal especializado en las áreas que necesitan. Esta última tendencia predomina en América Latina, tal como explican Toledo, Acevedo y Quintanilla. Por el contrario, en Europa es más común que los jóvenes egresados decidan continuar sus estudios de máster inmediatamente después de terminar el pregrado. 

Al mismo tiempo, las motivaciones del alumno conllevan necesidades distintas. Es por eso que muchos programas europeos ofrecen la posibilidad a los estudiantes de insertarse como pasantes o practicantes en las compañías líderes en el campo energético. De hecho, estas mismas empresas son a la larga potenciales empleadores. En todo caso, “para los jóvenes MBA es una oportunidad invaluable para extender el alcance de su social network”, señala Depool.

De cara al futuro

En marzo de este año, Ronan Dunne, CEO de la compañía Telefónica O2 en el Reino Unido, afirmó que “promover un uso eficaz de la energía es tener olfato en los negocios”. En Europa, la idea del desarrollo sostenible gana crédito. Implica una mejor administración de los costos, lo cual permite aumentar el presupuesto destinado al desarrollo tecnológico e incrementar los servicios al cliente. Además, cada vez más consumidores se inclinan por productos y servicios que publicitan su impacto reducido sobre el medio ambiente. Y cuando se elevan las ventas, se atrae a los accionistas. 

Falcão asegura que un ejecutivo que comprenda este contexto, y que sepa cómo dirigir su empresa en ese sentido, contará con muchas más herramientas para el éxito. “La energía es vital en todos los ámbitos de la actividad económica”, concluye Toledo, entonces cabe esperar que el campo de trabajo abierto a esos profesionales será muy amplio.

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