Liderazgo

Los 10 pecados que pueden destruir a un líder

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Liderar no es una tarea fácil, se debe ser responsable, motivar al equipo, gestionar conflictos y administrar el trabajo para que el desempeño de la empresa sea positivo.

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Liderazgo, del latín "auctoritas", que significa orden e influencia, es uno de los más buscados por las empresas hoy en día. Una encuesta realizada en 2012 por la empresa de selección Robert Half, reveló que 9 de cada 10 empresas brasileñas tienen empleados con espíritu de liderazgo.

El problema es que, generalmente, desarrollar esa característica se da mucho más rápido. Es decir, gran parte de estos líderes asume la jefatura sin preparación. Por eso mismo, muchos de ellos, incluso con espíritu de liderazgo, acaban perjudicando a la empresa, en lugar de ayudarla. 

Para el conferenciante y escritor Daniel Godri, el líder es la persona que los otros necesitan cuando tienen un problema. "Por eso, el líder necesita estar preparado. Si el jefe no está preparado para asumir ese cargo, hay grandes posibilidades de que el equipo se desmotive o el trabajo no genere buenos resultados". 

Godri describe 10 características que indican la falta de preparación de un líder, que pueden hacerle daño a su negocio:

1. No comunicarse bien. La comunicación es un pilar clave del liderazgo. El líder debe ser capaz de comunicar las cosas buenas y malas, sin ser demasiado emocional o demasiado agresivo. Algunos líderes son tan rudos que causan temor en sus empleados. Además, el líder es responsable de cerrar la brecha entre los empleados y los responsables de la empresa y, por lo tanto, necesitan adaptar su forma de comunicarse a las distintas situaciones.

2. Ser desmotivado. Peor que un empleado desmotivado es un líder sin motivación. La motivación es esencial para el liderazgo, ya que garantiza que los empleados se sientan seguros y comprometidos a dar lo mejor para la empresa. Los empleados absorben gran parte de su jefe, por lo que incluso en tiempos de crisis, el líder debe asumir una postura mental para motivar a sus empleados. Personal desmotivado puede empeorar la situación de crisis en una empresa.

3. Estar estresado. ¿Hay algo peor que trabajar con gente estresada? Un jefe estresado desanima y entristece a su equipo. La gente estresada a menudo se obsesiona con las cosas que no pueden controlar, centralizan todo en sí mismos y se sobrecargan fácilmente. ¡Ahora imagine un líder! Hay que aclarar que el estrés no es sinónimo de cansancio, pero es una defensa natural del organismo, un mecanismo del cuerpo que indica que algo está equivocado. Actualmente es clasificado por la medicina como un síndrome. Por eso, si usted encuentra que está estresado, necesita un médico. Además de perjudicar a su equipo, puede estar perjudicando su salud. Más que vacaciones, las personas estresadas necesitan tratamiento. 

4. Hablar mucho y escuchar poco. Un líder necesita estar atento a las críticas y necesidades de su equipo. Saber escuchar es una característica que mejora las relaciones y humaniza. Un líder que es capaz de escuchar lo que sus empleados dicen, aunque sea algo negativo, sin tomarlo como personal, genera confianza y motiva a sus empleados. Las personas que hablan demasiado incomodan y perturban el ambiente laboral. Como líder, busque hablar lo necesario a la hora correcta y de la manera adecuada. No incomode a los empleados con reclamos o elogios.

5. Ser cómodo. La comodidad nos impide luchar por los cambios y nos vuelve ciegos frente a las oportunidades. Las personas cómodas, generalmente reclaman mucho y trabajan poco. Tienen miedo del cambio y son inseguras. Los jefes cómodos desmotivan al equipo y general que los resultados positivos sean más difíficiles de ser alcanzados. A esto se suma que no permanecen mucho tiempo en el liderazgo. La comodidad vuelve a las personas en desanimadas y prejuiciosas, características que no son parte del perfil de un jefe. 

6. Ser manipulador. El líder tiene que saber la diferencia entre la influencia y  la manipulación. Muchos líderes manipulan a sus empleados, a veces utilizan el abuso verbal, las amenazas e incluso obligan a conseguir lo que quieren. El líder debe influir en los empleados para buscar lo que es bueno para la empresa, pero no obligarlos.

7. Ser mandón. El liderazgo no es lo mismo quemandar. Generalmente, las personas mandonas son impacientes y perfeccionistas. Un buen líder sabe dar órdenes en el momento adecuado y de la manera correcta. Los líderes también desalientan a sus empleados y afectan el medio ambiente laboral, ya que se hace más difícil vivir con una persona que quiere el control de las cosas todo el tiempo. Como líder, usted no necesita demostrar su liderazgo con nadie, así que no hay necesidad de emitir órdenes todo el tiempo. Dé libertad a sus empleados y deje que ellos tomen el control también. Administre el equipo y el trabajo, pero entienda que no todo tiene que ser a su manera. El líder debe ser más flexible y saber la diferencia entre el sentido de urgencia y la paranoia.

8. Olvidarse de los otros. Por más espíritu de liderazgo que alguien tenga, nadie trabaja solo. Ningún atleta alcanzó el otro solo. Ningún cantante grabó un CD exitosos sólo con su voz. El éxito de un proyecto o de una empresa no depende sólo de un líder, sino que del equipo y de muchas personas. El líder necesita reconocer la importancia y el valor de cada individuo de su equipo. El buen lider es la persona que consigue unir a su equipo y mantenerlos motivados, incluso en los tiempos de crisis. 

9. Ser arrogante. Esta es una de las características que más debilita la figura de un jefe. La gente arrogante no respetan y disuaden a la gente en lugar de acercarlos. La mayoría de las veces, estas personas son frías y abusan de su autoridad. Un líder humilde puede movilizar a su equipo para lograr el objetivo propuesto. Es necesario adoptar una postura próxima a los empleados. Para controlar no es necesario faltar el respeto, menospreciar o verse más grande y mejor. La arrogancia destruye las relaciones y los negocios. Sea agradecido, más abierto a las opiniones de los demás y flexibles. El líder, a menudo, debe olvidarse de quien es el líder. 

10. Desequilibrio emocional. La investigación de Robert Half también reveló que el 26,4% de los encuestados señaló el desequilibrio emocional como el mayor defecto de un líder. Un líder tiene muchas preocupaciones, está muy ocupado y necesita ser flexible para tener diferentes enfoques en diferentes situaciones dentro y fuera de la empresa. Por lo tanto, también tiene que estar emocionalmente preparado para todo esto. Líderes demasiado emocionales o fríos, a menudo, destruyen sus equipos. Por supuesto el liderazgo es algo que se aprende en la práctica, pero la preparación emocional es la clave. No se puede ser un buen líder sin ser un buen empleado. El liderazgo no es algo que se aplique sólo en el lugar de trabajo, sino en todas las áreas de la vida. Un problema en la casa, por ejemplo, no puede afectar el trabajo. Un buen líder sabe cómo manejar sus conflictos personales y profesionales sin mezclarlos. En general, los buenos líderes son también buenos hijos, buenos padres, buenas madres, buenos amigos, buenos esposos, buenas esposas.

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