Management

Gurú a la carta: ¿cuál es el modelo de negocio?

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Tentadora y variada, así es la oferta de los “grandes maestros” de los negocios. Aunque muchos comensales tienen sus dudas.

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Fines de noviembre en Chile y más de un centenar de ejecutivos se reúnen en Santiago. ¿Qué buscan? Escuchar al español Franc Ponti, aquel que con videos, luces y aromas hace de sus conferencias un verdadero espectáculo. “Al parecer el mundo empresarial ya no puede entender su labor sin la influencia de los denominados ‘gurús’”, indica Ponti.

Con una carrera como académico en la Escuela de Alta Dirección y Administración (EADA) en España, y con nueve libros publicados en la región ibérica y América Latina, Ponti se ha transformado en un ícono en el mundo de los negocios. Y no es el único. En una época marcada por el derrumbe de los modelos tradicionales los “gurús” se han convertido en una sensación. 

Cada vez más empresas organizan sus eventos ofreciendo la presencia de “los número uno” de alguna especialidad. “La clave de estos líderes es que logran explicar fenómenos complejos con ideas simples”, explica Pankaj Ghemawat, reconocido “gurú” de management y académico del IESE Business School. 

Los gurús actúan como verdaderos evangelizadores que brindan una especie de atalaya a los empresarios, desde la cual pueden sentirse más tranquilos frente a los cambios que experimenta el mundo. “En una economía globalizada y signada por la innovación, la visión de estos hombres se ha hecho crucial”, explica la venezolana Carlota Pérez, experta en tecnología y desarrollo económico. 

Pero ¿qué se necesita para ser un gurú influyente y exitoso? Los expertos coinciden en que el éxito de estos personajes se debe al modelo de negocio que los impulsa como interlocutores válidos a nivel mundial.

La fórmula mágica 

Captar la atención de los asistentes a una conferencia no es tarea simple. Las luces de colores, el uso de aromas, los cuentos y las anécdotas contribuyen, pero no basta con ello. Franc Ponti recuerda su primera conferencia en España: “Estaba nervioso, pensaba que no asistirían más de 100 personas, pero llegaron más de 500”. Sin duda la publicación de su primer libro, Pasión por innovar, marcó una diferencia y lo posicionó en el escenario local y mundial. 

Para ser un maestro en determinada especialidad se requieren años de vuelo. “La experiencia es clave, pero los libros sin lugar a dudas son un plus”, agrega Jorge Rivero, presidente de la Red Mundial de Conferencistas. Por ejemplo, Alex Rovira, economista y conferenciante internacional, en sólo un par de años logró convirtir su libro La Buena Suerte en best-seller, al vender más de 2 millones de copias en todo el mundo. 

Las charlas dictadas por los “gurús” siguen siendo los eventos más cotizados. Los temas que congregan más ejecutivos son los relacionados con gerencia, liderazgo, mercadeo, estrategia, motivación y responsabilidad social empresarial. De acuerdo a cifras de la agencia colombiana HiCue, las tarifas de estas conferencias pueden oscilar entre US$ 1.000 y US$ 1 millón. 

Personajes como Pankaj Ghemawat, reconocido académico del IESE Business School, pueden llegar a agendar más de 200 conferencias al año, por lo que el trabajo con las agencias especializadas es sustancial. Estas organizaciones buscan un objetivo en común, explotando al máximo la “curva del producto”. 

Igual que los veedores de fútbol que van de partido en partido buscando a los mejores deportistas, los profesionales de las agencias buscan también personajes destacados en diferentes áreas de conocimiento. “Desarrollamos un olfato profesional que nos dice quién tiene potencial”, explica Francisca Buján, presidenta del Grupo BCC.

La fórmula de los “gurús” (libros + charlas) ha funcionado. Sin embargo, existen algunos profesionales, como Buján, que dicen que hay muchos cuestionamientos sobre quién debe ser considerado gurú y cuál es su aporte real en las empresas.

Al banquillo

El tema es la sobreoferta: año a año surgen nuevos gurús a nivel mundial. “Cada vez más desconfían de quienes hablan superficialmente o se comportan como si pudieran conocer el futuro”, indica Juan José Güemes, conferencista de BCC.

Para Francisca Buján, el problema de la actividad tiene que ver con que se califica a cualquier persona con unos cuantos contactos como agencia, y los conferencistas que éstas promueven desprestigian la labor con mensajes sin sentido. “Lo importante es que las personas tras una charla se lleven un mensaje válido”, enfatiza Fernando Parrado, ex jugador de rugby uruguayo y conferencista de BCC. 

Frente a esto, cabe preguntarse qué pasará en los próximos años con el mercado de los “gurús”. La necesidad de los ejecutivos de escuchar a alguien que reduzca sus ansiedades e incertidumbres con un relato sólido no desaparecerá. No obstante, la sobreoferta obligará a la industria a replantear sus modelos.

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