Educación
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Estudiar en Norteamérica: una apuesta por la diversidad del mundo

Universidades prestigiosas continúan trabajando para atraer latinos a sus programas. Pero ¿por qué Canadá o Estados Unidos, en vez de Europa? Becas, multiculturalidad o posibilidades de residencia, son algunos de los atractivos para no cruzar el Atlántico.

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A lo largo de cinco años, Verónica Galicia ahorró todo lo que pudo, con un solo objetivo en mente: estudiar una maestría en la escuela de negocios que ella quisiera, independiente de su costo, pero fuera de México. También tomó un curso de inglés intensivo y ocupó todas las estrategias de financiamiento a su alcance: aplicó al Fondo para el Desarrollo de Recursos Humanos (Fiderh) y postuló a la beca ConacytFuned. El plan resultó…

Su elección fue la Schulich School of Business de la Universidad de York, en Toronto, Canadá, rankeada como la mejor escuela de negocios del país y 28 en el mundo, según Financial Times. Y fue admitida en el MBA 2019 y las becas a las que postuló se aplicaron automáticamente en la b-school. Lo planeado fluía según lo planeado.

Galicia renunció a su trabajo un día antes de partir a Toronto junto a su novio, quien también había sido admitido en Schulich. Gracias al permiso que otorga el gobierno canadiense a estudiantes extranjeros, ambos comenzaron a trabajar en sus tiempos libres, entre 15 a 20 horas a la semana, a partir del segundo semestre, lo cual ayudó a cubrir los gastos diarios y la renta. “Lo más difícil fue la parte económica, pero logramos sacar provecho de todos los apoyos disponibles en México y aquí en Canadá”, recuerda esta diseñadora industrial de 30 años, que estaba decidida a transformarse en una profesional más competitiva.

Verónica Galicia había acertado con su apuesta por Canadá, en una urbe conectada, dinámica y multicultural. Estaba cumpliendo su sueño y, además, sin tener que cruzar el Atlántico.

María Bordo, de Perú, tenía el mismo sueño que Verónica, pero su destino fue EE.UU. “Estudiar fuera no sólo te da un enriquecimiento intelectual, sino uno emocional que nunca hubiese tenido si me hubiera quedado en mi país. Te abre los ojos al mundo, te hace apreciar más tus orígenes y conocer y respetar otras culturas que hasta antes de entrar a UCONN eran lejanas a mí”, reconoce.

La ingeniera en Sistemas estudió un MBA en la Universidad de Connecticut, en el noreste del país, una zona que sabía que tenía las mejores universidades de EE.UU. Después de analizar varias opciones, lo que marcó la diferencia fueron los beneficios que ofrecía la b-school: beca completa, horas de trabajo y mayor retorno de inversión.

“La razón principal por la que recomiendo estudiar en Estados Unidos es porque es el país con mayor diversidad cultural, y el crecimiento personal y profesional que eso da no tiene precio. Las universidades son respetadas mundialmente, un plus que abre más opciones, porque no sólo puedes trabajar en EE.UU. o volver a tu país, sino en cualquier lugar del mundo con la seguridad de que van a reconocer el valor de tu posgrado”, resalta Bordo.

Canadá: flexibilidad migratoria

Otro de los latinos que decidió optar por Norteamérica es el economista Sergio Riveros, graduado del Full-time MBA de Owen Graduate School of Management de la Universidad de Vanderbilt, en Nashville. En su caso, las razones principales para optar por esa casa de estudios fueron la fortaleza del programa en finanzas, el prestigio de la universidad, el ambiente personal y la ayuda financiera. Aunque reconoce que también sumó que “las probabilidades de avanzar en las carreras profesionales, después de un MBA, son muy altas, debido a que es posible quedarse trabajando un año adicional sin problema, lo cual no sucede tan fácilmente en Europa”, enfatiza el colombiano.

Los universitarios que llegan a EE.UU., con visa de estudiante extranjero, una vez que terminan cualquier programa de bachiller o maestría pueden usar la Optional Practical Training (OPT), una visa que les permite trabajar por un año para complementar sus estudios. Posterior a eso, si deciden quedarse en Estados Unidos, la empresa debe solicitar una visa de trabajo H1-B para ellos.

En el caso de Canadá, las facilidades son mayores, al punto que cualquier profesional extranjero puede solicitar un permiso laboral abierto sin problema alguno. Sebastián Londono, actual estudiante de MBA de Schulich, detalla que obtuvo el permiso sin necesidad de tener una oferta laboral, o sea, antes de viajar. Esa es sólo una de las razones del porqué de trasladarse de Colombia a Canadá. A esto le suma la flexibilidad migratoria del país, una apertura que incluso le podría abrir las puertas para convertirse en residente permanente.

Sin comprometer la calidad de la educación, otro beneficio de estudiar en Canadá son los menores costos en comparación con universidades de EE.UU. o de Europa, especialmente en programas de MBA. Los precios de los programas en Canadá podrían ser hasta 40% más baratos.

La graduada de Schulich, Lucía Páez, de Ecuador, explica en detalle estas diferencias: “Un MBA en las cinco mejores universidades de Canadá cuesta entre US$80.000-120.000. Al contrario, universidades como Stanford, Duke o Cornell, en Estados Unidos, tienen costos entre US$150.000-175.000. Estas cifras se refieren exclusivamente al valor total de la carrera, sin incluir costos de vivienda y manutención”.

Lazos vivos

También la gran presencia de exitosas empresas globales es otro imán para los latinos que saltan a Norteamérica para estudiar un MBA. “Empresas, inversionistas, profesionales del comercio internacional y cazadores de talentos son abundantes en esta área, lo cual es beneficioso para estudiantes que aspiran a trabajar en Norteamérica, al igual que para los que aspiran regresar”, complementa Páez.

Por esta y otras razones, el número de latinos que viaja al otro lado del continente para especializarse ha ido en alza. En Schulich, por ejemplo, la tasa de crecimiento se mantiene entre 6% y 10% en programas como MBA o IMBA. Las nacionalidades que más destacan son Brasil, México, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela.

Una tendencia que se repite en la Smith School of Business de la Universidad de Queens, ubicada en Kingston, Canadá. En este caso, cerca del 18% de su alumnado corresponde a estudiantes latinoamericanos. Todo un éxito. Tanto así que, según Charles Moore, director del programa EMBA Americas, el año pasado registraron un aumento de 50% en el interés en este mercado.

Posiblemente esta preferencia se explica por su modalidad semi presencial. Por ejemplo, en el EMBA Americas los estudiantes de Lima, Ciudad de México, Monterrey o Santiago pueden completar más del 90% de los cursos en grupos de estudio ubicados en sus ciudades natales. No necesitan mudarse para completar el programa, una facilidad específica para solicitantes de América Latina. “Los estudiantes se sienten atraídos por la comodidad que ofrece este sistema”, ratifica Moore.

En la b-school de la Universidad de Vanderbilt se repiten las nacionalidades que destacan en Schulich: brasileños, colombianos, mexicanos, peruanos, ecuatorianos y venezolanos son los principales solicitantes de la región. Ellos, tal como lo puso en práctica Verónica Galicia, han podido aprovechar las bondades de becas específicas como las otorgadas por la Fundación Méxicana para la Educación, la Tecnología y la Ciencia (Funed), ColFuturo (Colombia), Hondufuturo (Honduras) o GuateFuturo (Guatemala), así como por asociaciones como el Grupo Corporativo Empresarial Antioqueño (Colombia).

“Si se selecciona un candidato como receptor de un préstamo o beca de una de estas organizaciones, garantizamos un mínimo de 50% de beca si son admitidos en el MBA de Vanderbilt. Nuestras becas de diversidad van desde US$10.000 por año, hasta la matrícula completa”, detalla Kim Killingworth, directora de Reclutamiento y Relaciones Internacionales en esta escuela de negocios.

¿A qué se deben estas facilidades? Según Killingworth, los latinoamericanos son los mejor integrados y bien recibidos de todos los grupos regionales, en función a sus habilidades sociales, dada su tendencia a tener personalidades abiertas. “Esto es un buen augurio en el aula y en los equipos. Además, tienden a hacerlo bien con los reclutadores corporativos y se ubican bien en el mercado laboral. Definitivamente, queremos más latinoamericanos”, sentencia.

Jessica Morgan, subdirectora de reclutamiento y admisiones de Schulich, cuenta que también están intentando tener mayor presencia latinoamericana. Y una de las estrategias más llamativas para lograrlo es la organización de un viaje de estudios para alumnos de MBA e IMBA a Chile y Perú, cada año. El viaje tiene una duración de diez días, durante los que se realizan visitas a empresas de ambos países.

Otro punto que fomenta esta escuela es la unión latinoamericana. En 2003, fue creada la Asociación Latinoamericana de Negocios de Schulich (LABA) por sus propios estudiantes, a falta de información de América Latina y la falta de oportunidades de negocios en la región. Desde entonces, su directiva, integrada por canadienses y latinos, organiza eventos para mantener las conexiones y las redes activas, y por qué no, para discutir nuevas ideas de negocios.

Salario inicial

La clave de las universidades canadienses es la calidad de su educación pública. “Los estudiantes pueden estar seguros de que están recibiendo una educación de alta calidad que será reconocida en todo el mundo. Ofrecemos una combinación de teoría y práctica que ayuda a los estudiantes, al punto que el 90% de nuestros graduados trabajan en un plazo de tres meses, con un salario inicial de US$70.000”, asegura Morgan.

“Canadá es muy acogedor para los estudiantes internacionales. Nuestro país reconoce el valor que aportan tanto al aula como al país y, por lo tanto, tenemos políticas que alientan a los estudiantes extranjeros a venir, estudiar y posiblemente quedarse”, añade.

Para colmo de los atractivos, el idioma también es uno de los focos a destacar dentro de la relevancia de estudiar en Norteamérica. Charles Moore, de la Universidad de Queens, apunta a que muchos profesionales eligen universidades españolas debido a la conveniencia del idioma, pero para los estudiantes interesados en negocios internacionales, el idioma del comercio es el inglés: “Los estudiantes que estudian en universidades norteamericanas se desarrollan como expertos interculturales con habilidades lingüísticas”, finaliza.

FOTO: PEXELS.COM

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