Educación

Este software permite a los alumnos aprender matemáticas de manera más fácil

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Jaime Gutiérrez diseñó Jasmat5, una herramienta galardonada por el programa "Computadores para Educar" que ha mejorado el rendimiento académico.

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Sentado en su salón de clases, el profesor Jaime Gutiérrez Puello repasa un par de datos desalentadores: Magdalena, una región de 182.000 estudiantes de educación básica, se ubica por debajo de la media nacional en el aprendizaje de matemáticas. Y la foto se repite en Zona Bananera, un municipio relativamente nuevo del Caribe en el que ha trabajado como docente durante cerca de dos décadas— y que está por debajo de la media del Departamento.

Las estadísticas salieron de las más recientes Pruebas Saber, sistema de evaluación creado por el Ministerio de Educación para medir el aprendizaje de los estudiantes colombianos. “A nuestro país en general le va mal en matemáticas”, se lamenta Jaime, un hombre tímido, de frases precisas. La alerta ya la había lanzado, cinco años atrás, el Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes, Pisa: en habilidades matemáticas, los jóvenes colombianos tienen un rezago de más de dos años de escolaridad frente a estudiantes de otros países.

El profe enumera algunas razones: la apatía de los alumnos, el temor hacia los números, la falta de creatividad de los docentes. Jaime suelta esta última frase y entonces detiene sus palabras un momento. Es que está seguro de que eso, la vieja ecuación de tableros, marcadores y talleres, es la causa más fuerte del bajo rendimiento de los muchachos en pensamiento aritmético. Entonces aventura una respuesta: “Nos hace falta innovar para llegarle a esta nueva generación”.

Lo dice él, que el pasado 6 de abril recibió durante el Encuentro Educa Digital en Santa Marta los aplausos de decenas de colegas y del programa Computadores para Educar, del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones, MinTIC, por el desarrollo de un valioso software que permite el aprendizaje y la solución de problemas matemáticos.

Se denomina JasMat5, lo creó junto al profesor de informática Asdrúbal Mojica Parejo, y desde que lo llevó a su salón de clases, los 21 estudiantes de quinto grado de la Institución Educativa Thelma Rosa Arévalo del corregimiento de Varela, en el municipio de Zona Bananera, aprendieron que las matemáticas son tan divertidas como un videojuego.  

Jaime lo hace ver muy simple: el software que creó les ayuda a sus muchachos a resolver problemas matemáticos de números naturales, números fraccionarios y números decimales. “Todo de manera muy didáctica, con videos explicativos y ejercicios que los entretienen y les ayudan a pensar, y con una metodología que no se sale de los lineamientos curriculares del Ministerio de Educación”, cuenta este maestro que se dedica a la docencia desde los 18 años.

El software contiene 56 ejercicios matemáticos, tipo II del Icfes, que retan al estudiante a elegir una respuesta correcta entre varias opciones. La metodología que se emplea es la misma que impulsó el desaparecido matemático húngaro George Polya, una autoridad mundial en la pedagogía de enseñanza y aprendizaje de resolución de problemas.

A miles de kilómetros de Hungría, Jaime sentiría muy joven el llamado a la enseñanza allá, en Ciénaga, donde nació hace 36 años. Un pueblo chico y caluroso que se levanta a los pies de la Sierra Nevada de Santa Marta y que quedó tristemente reseñado en la historia nacional por cuenta de la Masacre de las Bananeras que acabó con la vida de trabajadores de la United Fruit Company que protestaron en 1928 para mejorar sus condiciones salariales. Otros guardan un recuerdo más amable y lo llaman cariñosamente ‘La capital del realismo mágico’ por las decenas de páginas enteras que inspiró en la obra de García Márquez.

En ese pueblo de leyenda, Jaime se haría técnico en sistemas, dictaría algunas clases de informática y otras más de educación física. Tiempo después abrazaría para siempre los números con una licenciatura en matemáticas. Y en ese camino, en más de una ocasión ha puesto a ‘conversar’ esas dos profesiones para reafirmar su sospecha permanente de que los números son una manera de entender el mundo.

Fue justo lo que sucedió a finales de 2017 cuando se sentó con su compañero Asdrúbal a pensar en la ‘fórmula’ que diera vida al JasMat5. De sus propios bolsillos ambos maestros pagaron más de US$700 que costaba la creación del software a manos de la Fundación IDI de Barranquilla. El desarrollo les tomó unos cuatro meses y las pruebas e implementación un par de meses más.

Hoy, dichoso, el profe Jaime vuelve a hacer cuentas. Dice que sus estudiantes no solo han mejorado su rendimiento académico; ahora participan más, hacen más preguntas. Debaten, piensan. Y como buen matemático lo narra con números: hace dos meses aplicó una prueba de 24 preguntas a sus alumnos y la calificación de todos estuvo por encima de seis puntos sobre 10. El promedio de la nota en su salón fue de 6.5. Hasta hace solo meses, ese porcentaje le resultaría inimaginable.

Esos buenos resultados fueron los que impactaron al jurado (compuesto por expertos en educación y tecnología de Microsoft, Computadores para Educar, el Ministerio de Educación y la Secretaría de Educación de Magdalena) que se encargó de escoger la mejor propuesta entre decenas de profesores de todo este departamento que presentaron proyectos con contenidos educativos digitales.

Jaime Gutiérrez se quedó con el primer lugar por decisión unánime. “Destacamos el gran aporte que hizo este maestro para mejorar las competencias de sus estudiantes en matemáticas en una región apartada, con poco acceso a la tecnología y a la educación misma. No es fácil encontrar profesores tan comprometidos, dispuestos a cambiar la pedagogía tradicional, pero Jaime se ha empeñado en lograrlo”, destaca Fernando Bedoya, director de Computadores para Educar.

Un esfuerzo que merece los aplausos porque se trata de un área del conocimiento mucho más cotidiana de lo que parece: el pensamiento aritmético es indispensable para asuntos de la vida diaria como medir, repartir, calcular, contar. Las matemáticas –lo sabe de sobra Jaime– ayudan a formar ciudadanos críticos y aumenta su capacidad para reflexionar, resolver problemas y argumentar.  

Parece un pequeño grano de arena, imperceptible, frente al enorme reto que tiene el país de mejorar sus cifras en formación matemática. En las más recientes Pruebas Pisa de 2015 –realizadas cada tres años por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OECD, entre estudiantes de 72 países–, el rendimiento de los colombianos no fue el esperado: el promedio del país llegó a 390 puntos, por debajo del promedio de la OECD. Otros países del continente como Chile obtuvieron 423 y México 408 puntos.

Eso explica en parte porqué el mayor porcentaje de deserción universitaria se presenta en carreras como ingeniería, matemáticas y ciencias naturales en las que los números son determinantes.

El profe entonces vuelve a hablar de cómo llevar la creatividad al salón de clases. Ese, está seguro, es el origen de todo. La necesidad de innovar que tienen los docentes. “Hoy muchos profesores quieren seguir dando clases como se hacía hace 20 años. Un modelo de enseñanza que ya no se conecta con esta nueva generación que es mucho más tecnológica y a la que hay que llegarle de manera más didáctica”, dice Jaime.

Por eso, a nadie le extraña verlo a diario por los pasillos de la Institución Educativa Thelma Rosa Arévalo con parte de las tabletas que le entregara a este colegio el programa Computadores para Educar. Son sus principales aliadas cuando enseña matemáticas con su JasMat5. “Utilizo 30 de las 140 tabletas con las que cuenta el colegio; somos 60 profesores y debo decirlo con nostalgia, soy de los pocos que las usa porque muchos colegas se resisten a sacar provecho de la tecnología para sus clases”, se le escucha decir al maestro.

Reconoce que, más de una vez, ha reflexionado con otros docentes sobre cómo aprovechar las TIC en las aulas. “Porque la discusión no es si la tecnología es sana o no para los muchachos; ni si se les debe dejar llevar un celular al colegio. La discusión realmente es cómo sacar provecho de esa tecnología con la que ellos se comunican tan bien para que aprendan más”.

Su JasMat5 está en fase inicial. Quisiera mejorar su diseño y ampliar sus contenidos. Por ahora este software permite el aprendizaje del pensamiento numérico, pero el sueño de su creador es que pronto permita también el pensamiento biométrico, el pensamiento métrico y el pensamiento variacional. Porque aprender matemáticas no consiste en memorizar fórmulas. Aprender matemáticas es, sobre todo, aprender a pensar.

Y, claro, anhela también que se implemente en muchos más colegios de Magdalena y de Colombia. Por ahora, celebra la hazaña de que Juan Pablo, Camilo, Daniela y Vanessa y los demás chicos de su clase carguen en sus morrales la ilusión de encender sus tabletas y aprender. Y pensar. Ya lo dijo el profesor Jaime: los números son una manera de entender este mundo.

FOTO: PEXELS.COM

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