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Este exluchador profesional te mostrará el camino para alcanzar tu potencial

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Tras la muerte de su padre, Mike Kinney entendió que la mejor versión de nosotros mismos está en potenciar lo que nos diferencia del resto.

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Nacido en Bloomfield, Estados Unidos, Mike Kinney tuvo una infancia marcada por la lucha libre profesional siempre acompañado de su padre. Y es que ambos compartían el fanatismo del espectáculo y por qué no, el drama.

Poco a poco comenzó a acercarse al cuadrilátero. Cuenta que todo comenzó con un pequeño show de lucha para luego al año siguiente, suplicar para que lo inscribieran a un campamento de entrenamiento real del mismo deporte. Aún estando en la secundaria, de noche luchaba en vivo frente a un público y de día, estudiaba.

Así comenzó su carrera como luchador profesional con sólo 17 años, que al tiempo debió afrontar un triste episodio. El impulsor de su sueño, su padre, falleció inesperadamente. A días de su pérdida y a minutos de entrar al cuadrilátero para una nueva pelea, un luchador con experiencia le dio un sabio consejo que cambiaría la dirección de su vida.

“Me dijo que los mejores luchadores son ellos mismos pero potenciados. Dijo que los luchadores exitosos hallan los rasgos en sí mismos, en lo que son más fuertes. Entonces me senté ahí. Un adolescente asustado que no sabía quién era, ni por qué aún estaba luchando y pensé ¿cómo puedo ser cómo ellos? En ese momento me dí cuenta que no tenía que ser como ellos. Lo que sí debía hacer era averiguar qué me hacía único y cómo podía usarlo como ventaja”.

Así lo relata en su charla Ted. Comenzó a evolucionar rápidamente y sacó provecho a toda habilidad que lograba resaltar de su físico y su personalidad. De esta forma perfeccionó su personaje Cowboy Gator Magraw, logrando no sólo impresionar en las luchas sino divirtiendo al público que iba a ver sus espectáculos.

Y no se quedó ahí. En cada combate, logró profundizar más cosas tan simples pero que lo hacían especial. “Sabía que si seguía potenciándome y esforzándome más, las oportunidades vendrían. Y entonces finalmente pasó, a medianoche recibí una llamada. La WWE quería que yo fuese parte de un Monday Night Raw. Sí, todo mi esfuerzo y todo el camino recorrido por fin estaban dando frutos”, cuenta.

Esta la describe como una oportunidad única pero quizás, no la ideal. Y es que no logró luchar pero sí, lo hizo trabajar más año tras año, convirtiéndose en su mejor versión. “Antes de darme cuenta había logrado luchar una vez al mes en Minnesota a cuatro veces por semana en todo Estados Unidos en el circuito de lucha independiente. Literalmente estaba viviendo mi sueño”.

El 27 de julio de 2007 fue su último combate, retirándose así de la lucha profesional. Una importante lesión y el nacimiento de su primera hija fueron clave para iniciar este nuevo capítulo en su vida. Tras dejar de lado lo que por 10 años había sido su pasión, descubrió que finalmente después de potenciarse, debilitarse era prácticamente imposible.

“Dejé el cuadrilátero pero no a Gator y aplico la versión potenciada de mí mismo cada día. Estoy intentando enseñarle a mis hijos que potenciarse es una forma de vida, que debes buscar constantemente lo que te hace diferente e intensificarlo para que el mundo lo vea. Nunca sabrás cuál es tu habilidad hasta que la profundizas”, asegura Mike Kinney.

Este estadounidense ese mismo año ingresó a UPS como supervisor de Desarrollo Comercial y actualmente cursa un MBA en la Universidad de Phoenix. Desde entonces juega un papel crucial en ayudar a los clientes a alcanzar su potencial máximo en base a su experiencia y sabiduría.

Su carrera como exluchador profesional lo hizo entender el mundo desde otra perspectiva y así enseña cómo podemos vivir con más confianza en nosotros mismos. En definitiva, potenciarse significa mirar hacia tu yo interior y lograr escuchar que “tal vez, sólo tal vez, soy más de lo que pensaba que era”.

 

FOTO: PIXABAY.COM

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