Gestión de Carrera
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¿Es posible construir una carrera en la industria espacial?

Los obstáculos son múltiples pero la pasión, dicen, lo puede todo. La primera astronauta análoga nos cuenta cómo llegó a trabajar en la NASA y a posicionarse como una de las 100 mujeres más poderosas por la revista Forbes en su país.

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Un ejercicio sencillo y a la vez potente para la memoria. Sentir la textura del largo y verde pasto, recostarse sobre él y mirar al cielo en una noche estrellada. ¿Quien no lo hizo alguna vez durante su infancia? Preguntarse respecto a los misterios que aguardan en el espacio exterior, el origen de sus brillantes estrellas y los esfuerzos del hombre para llegar a la luna. Si existieron seres humanos que pisaron este satélite natural, ¿por qué no íbamos todos? Fue la pregunta que se formuló Carmen Félix a sus cinco años mientras analizaba este escenario junto a su padre.

Y ese fue sólo el comienzo. Creció leyendo sobre Neil Amstrong y aunque poco sabía sobre la historia de la carrera espacial, deseaba dedicar su vida a la exploración espacial: ir a la Luna o quien sabe, a Marte. “A los 12 años, me puse a investigar sobre el perfil profesional de las personas que dedicaban su vida al espacio. Hice una lista de los requisitos que pedían en las agencias espaciales y supe que haría lo posible por prepararme y trabajar en ese sector”, cuenta Carmen.

Al buscar una carrera profesional, no pudo encontrar Ingeniería Aeroespacial en México. Se mudó de Culiacán para iniciar Ingeniería en Electrónica y Telecomunicaciones en el Tecnológico de Monterrey, ubicado en dicha ciudad. Eso sí, nunca dejó de buscar una especialización que la acercara al sector espacial. Al terminar su carrera y ya inmersa en el mundo laboral, encontró una maestría en Ciencias Espaciales en la Internacional Space University, resultando becada para estudiar en Estrasburgo, Francia. 

“En ese momento, tuve que renunciar a un trabajo estable, planificar mis años siguientes en base a becas y apostando el dinero ahorrado que tenía; económicamente muchas veces fue muy dificil. El hecho de que en México no existía un sector espacial, me hizo tener que buscar mi camino en el extranjero, y una vez que se presentó la situación política en mi país para la creación de una Agencia Espacial, tuve la oportunidad de aportar y contribuir a eso”.

Y eso era precisamente lo que buscaba: aportar. Mientras estudiaba su maestría, en 2009 Carmen se unió a Space Generation Advisory Council (SGAC). Así también como parte de sus estudios de postgrado, se le dio la oportunidad de continuar la investigación en NASA Ames. Aceptó. Desde ese entonces, esta mexicana no se detuvo.

¿Existe igualdad de género en la industria?

Le pregunto si hoy es posible construir una carrera espacial. Me responde que en los últimos 10 años el sector ha tomado fuerza en México, y es que se creó una Agencia Espacial Mexicana. “El tema se ha hecho cada vez más común, las personas ya hablan de la industria y hay más oportunidades de preparación, tanto en carreras universitarias como en convenios con instituciones extranjeras”.

Si bien las condiciones para acercarse a la industria están más a la mano, la discusión de si existe igualdad de género, es otro tema, teniendo en cuenta que es un sector dominado, en su mayoría, por hombres.

“En mi experiencia a nivel internacional, he visto que en los últimos años ha habido un incremento de participación de mujeres en la industria, tendencia que veo que crece en Europa, Estados Unidos y Canadá”, asegura. Lo cierto es que en México aún falta mucho por hacer. Existen iniciativas como el programa ”Niñas STEM Pueden” de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y el grupo “Mujeres Hacia el Espacio” de la Agencia Espacial Mexicana.

Lo cierto dice Carmen, es que la industria espacial es compleja, debido a que hay que entender en parte su historia y el cómo funciona a nivel internacional. “Para poder trabajar en la industria no hace falta ser científico en cohetería, hay muchas más profesiones que tienen que ver con este sector como medicina espacial, nutrición, ingeniería, arquitectura, leyes, negocios, etc. La clave está en poder sobresalir, es prepararte, estudiar, entender los beneficios que la industria espacial tiene en nuestra vida diaria, pero sobre todo, apasionarte por este mundo tan bonito que es el espacio”.

Camino a Marte

Su trabajo en la NASA la llevó incluso a participar de proyectos espaciales como lo son simulaciones de viajes a Marte. Y es que es fundamental que ante cualquier intento de conquista del planeta rojo, se deben hacer pruebas para saber si realmente va a funcionar, si existen fallas y cuáles son las formas de mejorar y desarrollar la tecnología que hace falta. A esto se le llama “Space Analogs”.

Carmen se transformó en la primera astronauta análoga mexicana. En los últimos ocho años, ha participado de diversas misiones como ingeniera, parte del equipo de control, parte de equipo de planeación, a cargo de la Cápsula de Comunicación e incluso, como directora de la misión en países como Austria, España, EUA, Países Bajos y Polonia. En 2016, fue parte de una de las misiones en el Mars Desert Research Station en Utah.

Debido a su experiencia, le consulto respecto a qué tan cerca está el humano de pisar Marte, y es que en los últimos años mucho se ha hablado de enviar una tripulación. NASA bajo el gobierno de Obama retomó el tema y el objetivo de la institución era trabajar en tecnologías que les ayudaran a enviar una tripulación, entre otras cosas. Elon Musk, en la industria privada, declaró que su objetivo con SpaceX es hacer de la civilización humana, una civilización multiplanetaria.

“La realidad es que la tecnología que se requiere para enviar a los humanos a Marte ya existe, el principal problema es el económico y político, además de la parte médica en cuanto a las altas cantidades de radiación que los astronautas estarían absorbiendo durante tal viaje. Creo que el día en que enviemos una tripulación será bajo un proyecto internacional, no será un programa de una sola nación o de una sola compañía privada, será un esfuerzo internacional”, dice Carmen.

Agrega: “Por lo pronto, SpaceX trabaja en su próximo cohete, BFR, el cual quiere usar para enviar a la primer tripulación a orbitar la Luna y después enviar la primera tripulación a Marte. Sin duda, en los próximos 10 años veremos muchos avances en este sentido”.

¿Y por quienes estará compuesta esa primera misión? La mexicana cree que por hombres y mujeres. Existen estudios que muestran los beneficios de tener una tripulación mixta en cuanto a la parte psicológica y moral.

“Hay muchos factores en los que se basa la decisión para enviar una tripulación compuesta. Hay que recordar que para un viaje a Marte se requieren al menos 6 meses de viaje de ida, aproximadamente 2 años de exploración en el sitio, y 6 a 8 meses más de regreso. La selección adecuada de las personas y su interacción es de suma importancia para el éxito de la misión”, concluye.  

Más educación espacial en Latinoamérica

Pero no solamente se trata de enviar seres humanos al espacio. “Creo que es importantísimo poder comunicar de mejor manera los beneficios de invertir en la industria. Sin la inversión en el sector espacial no tendríamos satélites, sin satélites no tendríamos acceso a GPS, Google Maps, celulares, internet, televisión satelital, incluso hasta las películas que vemos en el cine llegan través de tecnología satelital”, dice Carmen.

Todo lo que se invierte en el “espacio” tiene retorno e impacto positivo directamente en la Tierra. Y es por eso que falta potenciar la educación espacial.

En los últimos años se han creado programas de divulgación en diferentes países de América Latina para que más niños y jóvenes puedan aprender de las distintas misiones que lleva a cabo la NASA y de los esfuerzos a nivel científico. Existe un portal en línea de la NASA que se busca informar de forma interactiva los beneficios de la industria y también ofrece herramientas para que maestros puedan ocuparlas en el salón de clases.

“Hay que apostar por el sector espacial. Me gustaría ver más apoyo a la ciencia y a la tecnología, más programas de investigación y más apoyo a los jóvenes que quieren apostar en tecnologías espaciales. En México hay mucho talento”, asegura.

Hoy, la ingeniera y especialista en Ciencias Espaciales, vive en Holanda y trabaja en el sector espacial europeo colaborando con diversas organizaciones como IAASS, ESA, SGAC. Desde la distancia, forma parte del grupo “Mujeres Hacia el Espacio” de la Agencia Espacial Mexicana.

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