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Emprendimiento social en México: la receta para lograrlo

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Es necesario aumentar la formación de jóvenes y enseñar modelos de negocio.

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México es un país alegre, lleno de cultura, gente trabajadora y con bellezas en todos los sentidos: la naturaleza, gastronómica y tradiciones; sin embargo, también tiene múltiples problemas sociales como desigualdad o falta de acceso a oportunidades.

Si bien las adversidades del país no son gratas, también representan una oportunidad valiosa porque inspiran a diseñar proyectos innovadores, razón por la cual el emprendimiento social ha crecido en los últimos años, aunque todavía tiene retos por vencer.

De acuerdo con el libro Modelando el emprendimiento social en México, entre las fortalezas que presenta el país para el emprendimiento social están: el tamaño del territorio, la oferta de creación de productos de todo tipo, sobre todo agrícolas y ganaderos, lo que ayuda a las comunidades más desfavorecidas de la nación, y el modelo de cuádruple hélice, que es la colaboración entre las universidades, administraciones públicas, empresas sociales y organizaciones no gubernamentales.

A pesar de ello, hay debilidades que deben atenderse, como la falta de desarrollo de capital de riesgo, la carencia de habilidades gerenciales y técnicas de los emprendedores, falta de reconocimiento a su actividad y el que muchas veces los proyectos no son sustentables.

“Es necesario aumentar la formación de los jóvenes para que puedan lograr cosas de alto impacto. Hay que equiparlos bien sobre lo que es emprender, cómo construir una organización, acumular experiencia, tener prestigio, crear una red de contactos y enseñar a tener impacto social como generador de riqueza”, indicó a El Economista, José Antonio Dávila, coautor del libro y director del CIIE-EY, del instituto panamericano de alta dirección de empresas.

Durante la presentación del libro explicó que el texto busca ayudar al crecimiento del emprendimiento social y que con él se pretende contar con una guía sobre el panorama de la actividad en el país, los actores involucrados, casos de éxito y cómo se transformará en el futuro.

En este sentido, Mary Conway, profesora de negocios internacionales y emprendimiento social en Rollins College, Crummer Graduate School of Business y coautora del texto, indicó que en México se hacen cosas increíbles en cuestión de emprendimiento social, lo único que falta es mayor investigación del tema y dar a conocer todos esos casos para inspirar a otros.

“México es uno de los países con más emprendedores sociales junto con India y Bangladesh. Hay que seguir fomentándolo”, declaró.

Crear la estrategia

El emprendimiento social no basta de acciones filantrópicas, se requiere diseñar una estrategia y modelo de negocios, así como tener disciplina financiera y efectividad que se realizaría en cualquier otra gestión empresarial del sector privado.

Lo primero es diseñar la estrategia, la cual puede lograrse basándose en el modelo backcasting, el cual busca brindar una ruta crítica para establecer las acciones que permitan lograr el objetivo de la empresa.

Se comienza haciendo un análisis de los recursos disponibles y necesitan para llegar a donde se proponen, así como preguntarse ¿cuál es el impacto que se espera tener en la comunidad en la que opera? Posteriormente, se evalúa el periodo en el que se pretende lograr el objetivo.

El segundo paso es establecer el modelo de negocio, donde se recomienda el lienzo de modelo de negocio social, que consiste en construir, a manera de mapa, la estrategia considerando 10 puntos: ¿qué recursos se necesitan?, los socios y actores claves, actividades que hará la organización, beneficiarios, canales de comunicación, la intervención, la propuesta de valor, dividir las ganancias, cómo se invertirán los excedentes y estructurar los costos.

El tercer punto es establecer el tipo de estructura interna; es decir, si se será una cooperativa, fundación, negocio inclusivo o intrapreneur social, por mencionar algunos.

Para Dávila, lo importante es hacer rentable la organización y no dejar que el dinero sea el motivante.

“Cuando se plantee que la organización sea rentable, tendrá muchos recursos para multiplicar su impacto social. Si su fin es sólo la riqueza, no va a lograr nada”, señaló Dávila.

Casos de éxito

Lograr el éxito con el emprendimiento social no es difícil y muestra de ello es la Fundación Mexicana del Riñón, cuyo fundador Fernando Palomo, la creó después de ser un paciente renal que necesitaba un trasplante de riñón.

Tras haber vivido lo que sufre un paciente de daño renal y el tiempo que demoraban en recibir un trasplante, Fernando sabía que debía hacer algo para ayudar a resolver el problema y así fue como creo la fundación que ayuda personas sin seguro social o de gastos mayores a esperar un trasplante o recibir diálisis, así como a favorecer la prevención y detección temprana.

Hasta ahora, la fundación ha ayudado a más de 39.267 pacientes directos y 198.135 personas indirectas entre cuidadores, familiares y amigos de los pacientes renales.

FOTO: UNSPLASH.COM

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