Emprendimiento social: ¿Cómo se lleva luz a comunidades rurales?

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Pequeñas empresas en Bolivia, Guatemala y Nicaragura, crearon negocios con el objetivo de permitirles a personas sin poder adquisitivo tener electricidad. Consiste en la materialización de medidas que se están fomentando en la región.

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Dentro de las soluciones que se barajan para empujar la economía verde, la cual busca que las organizaciones sean rentables sin causar daño al medio ambiente ni a la sociedad, se plantea la utilización de energía renovable no convencial, entre la que se encuentra la solar fotovoltaica. En América Latina existen pequeñas y medianas empresas (pymes) que utilizan este sistema dirigido a las clases medias y medias altas, y para aquellos más pobres.

Son dos segmentos con necesidades desiguales, pero que comparten la disponibilidad de pagar por este producto. Lawrence Pratt, director del CLACDS-Incae, explica que “en general cada vez que hacemos un estudio sobre gente pobre y preguntamos cuánto estarían dispuestos a pagar por gas, agua o electricidad, los montos son muy grandes. Pero el ver o no a la energía solar como la solución para ciertas necesidades, depende del contexto de cada comunidad”.

Tomando en consideración la realidad de estas comunidades, es que algunas pymes se enfocan en entregar soluciones energéticas a quienes no pueden acceder a sistemas solares fotovoltaicos. Estas empresas se dan cuenta de estas carencias e intentan suplirlas, pero también levantan estos proyectos con el argumento de que los miembros de las familias rurales pierden mucho tiempo buscando medios para llevar energía a sus casas, horas en las que podrían estar haciendo otras actividades que mejorarían su calidad de vida, como trabajar o estudiar, por ejemplo.

Es un negocio de crecimiento rápido y a la vez viable. Pratt relata que existen cuatro razones que explican este fenómeno. “Hay millones de personas que no tienen acceso a energía renovable no convencional, existen tantas mejoras que actualmente es económico y tecnológicamente más sencillo instalar sistemas de energía solar en lugares apartados. Hay mayor conciencia sobre el tema y se está dando una tendencia a mayor acceso a microcréditos”, dice.

Energética, Tecnosol y Quetsol

Las ONGs Energética, en Bolivia, y Tecnosol, en Nicaragua, surgieron durante los 90, junto con la empresa privada guatemalteca Quetsol, que nació en 2010. Estos tres países presentan los mercados más grandes de pobreza energética en América Latina, pero donde también han avanzando en la implementación de sistemas para otorgar microcréditos.

“Son millones de personas sin electricidad, lo que significa que existe una gran demanda, y por ende, condiciones para la creación de empresas que satisfagan esta necesidad”, dice Pratt.

Miguel Fernández, de Energética, explica que la empresa en 1993 vio la necesidad de energía en el área rural de Bolivia. “El uso ineficiente de energía y sus implicaciones económicas, así como las nuevas tecnologías propicias para su uso en sistemas descentralizados, autónomos y aislados, y la ausencia de actores
que realicen una gestión adecuada de la demanda energética rural contribuyeron al nacimiento del negocio”, dice Fernández.

En Quetsol, el inicio estuvo marcado por hacer la diferencia. Ambos, un año antes de iniciar la empresa estaban en otros cargos, en los cuales no se sentían satisfechos. La alternativa fue, como explica Juan Fermín Rodríguez uno de sus fundadores, “alinear nuestros valores con actividades cotidianas. De ahí que surge la necesidad por incursionar en la energía solar”. Tras decidir levantar el negocio, estuvieron todo 2009 realizando investigación de campo y tecnología.

Rodríguez relata que “el 20% del país no tenía luz, era un nicho específico que no estaba siendo atendido. Al investigar supimos que gastaban mucho dinero en vela y queroseno para iluminar. Además eran ineficientes. Averiguamos sobre tencología solar, supimos que los leds utilizaban paneles mucho más pequeños, por lo que podíamos romper la barrera económica. Teníamos productos y un mercado sostenible”.

Estas empresas se encargan de vender e instalar paneles solares, que por su pequeño tamaño resultan más accesibles y sencillos de acomodar. Si bien cada negocio cuenta con infraestrutura distinta, utilizan más o menos lo mismo: un panel solar, una bateria, un regulador de bombillas, y en algunos casos un televisor. Este sistema se va complejizando de acuerdo con la cantidad de piezas que tiene la casa, lo que va incrementando el valor del sistema.

Fernández ralata que “cuando empezamos en el sector energético estaba dominado por los hidrocarburos, la electricidad y circunstancialmente por la electricidad rural. Las energías renovables para su desarrollo se adosaron más bien a proyectos de desarrollo rural, de promoción ambiental y social, pues no lograban reconocimiento oficial del sector energético”.

Cuando estaba claro el nicho al cual apuntarían, se dieron cuenta que no era sencillo el negocio. Energética, Tecnosol y Quetsol se enfrentaron a problemas como la baja capacidad de pago, pues eran personas pobres que se les dificultaba desembolsar dinero para pagar por luz, así como el escaso conocimiento de parte de las personas en esta nueva tecnología, de ahí la indecisión de utilización del producto.

Se generó la necesidad de crear un modelo de negocio rentable, pero a la vez que contribuyera a los más pobres. La mayoría de estos emprendimientos se apoya en un mix de subsidios con apoyo de bancos e instituciones que otorgan microcréditos. Fernández comenta que “Energética se basa en un equilibrio de costos, basado en donaciones y subsidios parciales que equilibran la baja capcidad de pago de las familias rurales, y el que puedan utilizar paralelamente mecanismos de microcrédito”.

Financiando la idea

Los fundadores de estas empresas levantaron sus respectivos negocios a través de dinero propio y solicitando préstamos. No sin esfuerzo, pues para la mayoría consistió en un trabajo de convencimiento a organismos bancarios, labores anexas que le permitieran ahorrar para sacar adelante el proyecto y networking.

Quetsol ganó un concurso empresarial efectuado a fines de 2009 patrocinado por una ONG. “Tras obtener el primer lugar recibimos un capital semilla igual a US$ 10 mil, luego solicitamos un préstamo de cinco años por US$ 40 mil. De esa forma, lanzamos la empresa en febrero de 2010, donde la constituímos legalmente. En junio de ese año lanzamos los productos al mercado”, explica Rodríguez.

Vladimir Delagneau, fundador de Tecnosol, relata que en los inicios estaba dando clases en una universidad y trabajando en una empresa nicaraguense, mientras sacaba adelante el emprendimiento. Por medio de ahorros levantó la empresa. “Comencé con US$ 8 mil. En 2002 conseguí un préstamo por US$100 mil. Luego ganamos una licitación para instalar 80 puestos de salud. Pero fue una tarea que se extendió por año y medio. Tuvimos que demostrar solidez económica, nos solcitaban flujo de caja”, dice Delagneau.

Apuesta verde

Así como estas organizaciones, existen otras iniciativas en la región que buscan iluminar zonas aisladas. Algunos de estos casos son Luz para Todos, creado en 2003 por el gobierno brasileño, con el objeto de electrificar 2 millones de hogares en ese país. Si bien también integra proyecto de energía micro-hidráulicos y micro-eólicos, se incluyen sistemas de energía solar. En Paraguay alrededor de 200 mil habitantes carecen de acceso regular a electricidad, siendo la mayoría indígenas de la región de Chaco.

Pratt estima que para que estas empresas sean rentables deben “asegurarse de la demanda, la suficiente para bajar los costos de las instalaciones. También el que las comunidades retiradas tengan la voluntad por adquirir estos sistemas. Es necesario tener alianzas con socios, sobre todo para educar a la gente sobre los pros y contras”.

Finalmente, estos emprendimientos han tenido éxito. Energética ha instalado alrededor de 20 mil sistemas fotovoltaicos en total hasta 2010, mientras en 2014 proyectan instalar 4 mil sistemas de este tipo. Mientras en Quetsol planifican iluminar a 100 mil hogares en los próximos cinco años, Tecnosol abrió oficinas en Salvador y Panamá.

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