Recursos Humanos

El perfil profesional de las empresas públicas y privadas se estrecha

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Cada vez es más común que la administración pública reclute ejecutivos con experiencia en la empresa privada. Si bien se trata de organizaciones con fines distintos, las competencias de quienes trabajan en una y en otra parecen estar asemejándose. Del lado del sector público existe interés por este perfil en busca de una gestión más profesional y técnica.

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Existe un cuestionamiento generalizado contra diversas administraciones públicas a nivel regional debido a la escasa profesionalización y al apego a los intereses más políticos que ligados al bien común, pasando por una deficiente gestión. Esto ha producido que crezcan las dudas sobre qué se está haciendo mal, pero también el impulso en esfuerzos para mejorar, y que se traducen en la incorporación de perfiles más técnicos y profesionales con visión estratégica a este sector.

Es la práctica que se está queriendo llevar a cabo, según ha dicho el gobierno argentino, en la petrolera YPF, y que aseguran se efectúa en la administración pública de Perú y Chile, este último seleccionando a los cargos de primera línea del Estado mediante un sistema de concurso público que se apoya en 40 empresas de consultoría. Y mientras por un lado se intenta masificar esta práctica, por el otro se le teme, pues puede ser un escenario propicio para posibles conflictos de intereses. Un aspecto que no sólo preocupa a América Latina sino también en los países más desarollados, donde se intenta mantener altos niveles de ética en el sector público.

En la región, en tanto, esta intención ha inducido a las reformas de políticas de RR.HH en administraciones públicas en Argentina, Brasil, Chile y Perú, entre otros países. Todo para asegurar la neutralidad que supone debería tener un profesional que se encuentre en este cargo, tanto a nivel medio como alto.

Perfiles semejantes

Debido a la búsqueda de profesionalización y de mayor exigencia en los cargos públicos los perfiles se están estrechando todavía más, aun cuando se sabe que cada tipo de organización persigue fines distintos. Las competencias son bastante similares en algunos aspectos, pues “en los últimos años los perfiles de los cargos de primera línea jerárquica se han acercado mucho al perfil del un gerente, donde la gestión, visión estrátegica y liderazgo tiene un peso específico importante”, dice Alan MacDonald, socio de CT Partners.

Pero estas similitudes sólo estrechan el campo de posibles profesionales a reclutar, convirtiendo el mercado más competitivo tanto en la búsqueda de ejecutivos junior y senior. Para los más jóvenes en general es mucho más atractivo trabajar en una empresa privada que pública, dado las oportunidades que ellas les entregan. “En el caso de los ascensos, mientras más pública es la organización más lento es el crecimiento profesional, aunque más segura. Sin embargo, los jóvenes quieren desarrollarse rápidamente, lo que pueden hacerlo en una multinacional, por ejemplo, donde para crecer no hay límites ni techo”, explica Ignacio Hernández de la Torre, executive manager de Page Personnel.

El escaso interés también se puede observar en ejecutivos más senior. Felipe Acevedo, director ejecutivo de Thesis Consultores, explica que “en Chile esto se refleja en que para la jefatura de la nueva división de auditorías creadas por la Superintendencia de Valores y Seguros SVS todavía no se ha podido encontrar director, declarándose la licitación desierta. A pesar de ello, el Ejecutivo presentó al Parlamento chileno en abril de 2012 un proyecto de ley para implementar el sistema a nivel municipal, en busca de perfeccionar la gestión y la probidad de los empleados municipales”. 

Pero hay quienes son más cautos frente a esta posible migración. Juan Carlos Cortés, presidente ejecutivo de Autoridad Nacional del Servicio Civil-SERVIR, asume que el mercado estás más competitivo. “En los procesos de selección de personal para el Cuerpo de Gerentes Públicos se han recibido postulaciones de profesionales que tienen experiencia en el sector privado, sin embargo es necesario que los postulantes cuenten con una experiencia mínima en el sector público. El 14% de los gerentes públicos al momento de postular estaban trabajando en el sector privado”, dice.

Además, no se puede dejar de lado que uno de los mayores desafíos de estos profesionales en el sector público consiste en separarse de cualquier tinte político y trabajar de forma ética. “Existen los llamados 'funcionarios de carrera' que son aquellas personas que vienen sirviendo en la administración pública desde hace más de 25 años, incluso pasando por diversos gobiernos con ideologías diferentes. El secreto está entonces en no mezclar la política con la tecnología. La política debe ser para los políticos y la administración pública para los expertos en la gestión del estado”, explica Augusto Cáceres, director académico en la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico de Perú.

Lo cierto es que pese a la posible competencia, el interés del sector público va de la mano por tener el éxito que ha tenido la empresa privada para maximizar la rentabilidad. “Estas compañías han generado una serie de iniciativas muy creativas e innovadoras orientadas a mejorar la gestión. Muchas de esas experiencias pueden ser implementadas en el sector público y generar un impacto muy positivo”, dice Acevedo.

Qué tiene uno que no tenga el otro

Pese a las semejanzas en habilidades y competencias, finalmente se trata de organizaciones con enfoques distintos, por lo que tarde o temprano se verán diferencias en cuanto a la libertad, proactividad y los tratos, que pueden ser más o menos formales.

El ejecutivo del sector privado es más proactivo, creativo e innovador que quien se encuentra en el mundo público. Esto, porque este último se rige por leyes y normas políticas que muchas veces impiden que el trabajador pueda dar más de lo que tiene y sabe. Está como constantemente frenado, con un pie en el acelerador y otro en el freno”, dice Cáceres.

Según un análisis que realizaron las consultoras del Grupo PayRoll a las solicitudes de empleo y sus respectivos informes psicolaborales de candidatos a cargos en la empresa privada y servicios públicos, estas organizaciones buscan competencias laborales similares, pero con enfoques distintos. Esto se observa tanto en las competencias que se solicitan y luego se van desarrollando en cada tipo de organización, como en la forma de hacer carrera. Esto, porque mientras en la empresa privada a más edad menos oportunidades, con un promedio entre 25 y 35 años, en la organizaciones públicas no se hace alusión a la edad y pueden presentarse personas mayores de 50 años.

Cristián Duarte, gerente general de Transearch Chile, explica que el perfil característico de quien se desempeñan en el mundo privado es de una persona muy decidida y firme en sus determinaciones, muy empático con el resto. También es bastante espontáneo, tiene una actitud más relajada y es de trato más horizontal, al contrario de quien trabaja en el sector público, caracterizado por tener carácter para posicionarse en una institución, pero con un estilo diplomático. También es ordenado, meticuloso y más formales en su trato”.

De acuerdo a este análisis, entre las competencias específicas que se solicitan a quienes ingresan a una empresa privada está poseer inteligencia emocional, capacidad de innovar e iniciativa, junto con saber trabajar bajo presión y ser proactivo. A su vez, deben ser flexibles a los cambios constantes. En un escenario público, se requiere una persona con integridad moral, vocación de servicio público, adaptabilidad al cambio, mayor rigurosidad y orden, apego a normas y procedimiento, y capacidad de enfrentar exposición pública.

A esto se suma, explica Karina Pérez, directora de operaciones en Chile de Robert Half, la capacidad de negociar que deben tener quienes se encuentran en empresas públicas. “Se debe generar consenso, porque todos tienen opiniones distintas. Implica tener bastantes reuniones”, dice.

Andrés Hatum, profesor de Comportamiento Humano en la Organización en IAE Business School, explica que en la administración privada se desarrollan una serie de competencias, donde se necesita estar aprendiendo siempre, y a los que se les deriva dentro de la empresa, lo que no ocurre en la admnistracion pública, pero sí en empresas estatales. En estas lo que cambia es su orientación, más a la izquierda o derecha”.

Si bien el mercado laboral está bastante más competitivo, aún los entendidos no creen que se trate de una migración, sí de un momento en que la gestión del sector público debiese mejorar y para lo cual es válido apoyarse de ejecutivos con una formación distinta. Se trata, explica Cortés, de Autoridad Nacional del Servicio Civil-SERVIR, de un proceso de segmentación por los atractivos de un sector o del otro.

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