Educación

El científico "pop" que logró traspasar su pasión a la ciudadanía

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En 2016, Gabriel León decidió cerrar su laboratorio para dedicarse exclusivamente a la comunicación de la ciencia. En septiembre lanza el segundo volumen de "La Ciencia Pop".

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Le pido que me narre el cómo y el cuándo para entender el origen de su fascinación por la ciencia. "Desde niño quise ser científico, no tenía claridad respecto a lo que significaba pero sabía que mi futuro iba por ahí", comienza. Me cuenta que a los 13 años tomó la decisión que su primer gran desafío sería clonar genes y así lo cumplió en su primer trabajo universitario de Bioquímica. "Ahí me enamoré de la ciencia", agrega.

Gabriel León fue científico durante ocho años, hasta que distintas reflexiones lo hicieron ver otra arista del real funcionamiento de la ciencia. "Y es que hay un monton de habilidades que uno debe tener que no se forman en un doctorado y eso generó una tensión en mi trabajo. Y pasó algo súper curioso, dejé de ser feliz. Me golpeó fuerte porque en el fondo si no era feliz haciendo lo que siempre quise hacer, tenía un problema”.

Esta crisis fue un golpe duro para su niño interno y claramente, no tenía vuelta atrás. Sin embargo en 2011, Gabriel comenza a escribir un blog, un medio que tenía el único objetivo de ser un puente para compartir su fascinación por la ciencia. La sorpresa fue que la recepción fue positiva e inmediata. El proyecto logró tal impacto que comenzó a registrar cerca de 6.000 visitas al año. 

“Me empezó a gustar mucho esto de contar cómo ocurre la ciencia, sacarle este manto de solemnidad, de cademismo y mostrar que la ciencia es super cotidiana, que afecta a cosas que le pasan a todo el mundo y que muchas veces las preguntas de los cientificos son las mismas preguntas de la gente”. Así, logró definir su real pasión. 

En 2016, León comenzó a trabajar exclusivamente en la comunicación de la ciencia y cerró el laboratorio. Cuenta que logró encontrar la felicidad perdida en la investigación vinculando esta vez, la ciencia con la ciudadanía pero desde la comunicación. Hoy tiene espacio en distintos medios, se transformó es escritor, asiste a colegios, realiza charlas y asegura, ser nuevamente pleno. 

La ciencia, ¿por qué es tan difícil de enseñar?

Le consulto a este científico chileno respecto al estigma existente respecto al aprendizaje de esta. Responde, que la estructrura y la forma en la que se enseña, no está relacionada con la forma en que los niños piensan.

"Descubrir la naturaleza es innato y me da la impresión que se han malentendido algunas cosas, la ciencia no es una bolsa con respuestas, el científico no es el más inteligente de la sala pero sí el más curioso. La ciencia es una forma de ver al mundo, la ciencia es una forma de interrogar a la naturaleza pero usando la curiosidad, tu miras algo que te llama la atención y vas a explorarlo. Me parece que hay una estigma por una parte y confusión por otra que tiene que ver con el rol de científico, cuál es el rol y su día a día".

Me invita a hacer una reflexión. Hablemos de la típica imagen del científico: un hombre calvo y con una bata blanca. “Chuta si esa es la imagen del cientifico, qué lata, nadie quiere ser así. Pero si llevas a una sala de clase a dos investigadores, que hablen con los niños y les cuenten lo que hacen, las imágenes cambian”, dice.

Y así es precisamente como nace su primer libro "La Ciencia Pop". "Me pareció interesante contar cómo son los científicos y cómo trabajan". La publicación logró tal éxito que su sexta edición ya está disponible. Gabriel cuenta además, que en el mes de septiembre estará a la venta en España, el primer país fuera de Chile. También nos adelanta, que en el segundo semestre de 2018, lanzará un libro exclusivamente para niños donde responde preguntas recolectadas durante los últimos siete años. 

Pero quiero saber más respecto al éxito que ha logrado "La Ciencia Pop" y le pregunto, ¿de dónde sacas los nuevos aportes? Me responde que gracias al aporte de mucha gente y me relata el siguiente ejemplo:

“Me pasó una vez que estaba escribiendo un proyecto en el laboratorio y derrepente alguien me manda un paper. Era un paper sobre palomas que miraban imágenes de biopsias de tejidos y podían identificar tumores. Yo encontré que era fascinante la historia. Empiezo a leer más y hablaban de un sicólogo estadounidense que en los años 50 entrenó palomas para guiar misiles, de ahí salió una historia que está en el libro”.

Las historias emergen a partir del material que llega a sus manos, de esos datos únicos. Y es que cada investigación científica tiene su historia, esos elementos narrativos hacen el vínculo con la comunidad. El tema es que para el profesional, la historia no es relevante, pero para la comunidad sí.

"Esas historias son súper entretenidas porque emocionalmente te vinculan. Rescatando estas historias, puedes vincular estos descubrimientos científicos con la vida de las personas. Y eso a mi me ha funcionado súper bien", agrega.

La ciencia en colegios chilenos

¿Existen falencias en la enseñanza de la ciencia? Sí. Gabriel dice que probablemente tiene que ver con la estructura con que se imparte la materia, que es básicamente una línea temporal de cómo ocurrieron los hechos. Por otro lado, apunta también al currículum estrecho existente que le resta flexibilidad a los profesores en los métodos de enseñanza. 

"Si tienes una sala de clases con 30 o 40 niños y hay dos que tienen preguntas que no te permiten avanzar porque eso es lo que ocurre finalmente, cómo hago para que este niño no se sienta mal por no responder su pregunta. ¿Cómo lo mejoramos? Probablemente tenga que ver con una reestructuracion de como se enseña ciencia y eso es bien complejo", afirma. 

Mientras tanto propone apoyar la docencia en instancias complementarias, como las generadas por los comunicadores de la ciencia. Así, existen canales donde se responden las preguntas y sumado a la enseñanza en los colegios, se da vida a un aprendizaje paralelo. 

FOTO: PEXELS.COM

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