Gestión de Carrera

Educación ejecutiva: Las lecciones que dejó la crisis de 2008

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Con menos presupuesto para programas ejecutivos, las empresas están pidiendo acortar los cursos de sus ejecutivos y formar a sus altos directivos en innovación y gestión del cambio.

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Para qué tener un plan B, se preguntan las autoridades de las escuelas de negocios de la región, ante la consulta si harán algo en caso de una recesión. Es que a diferencia de lo que ocurre en Europa y Estados Unidos, en América Latina se espera continuar con la estabilidad, pese a las perspectivas de algunas entidades que solicitan ser prudentes y comenzar a actuar.

Tanto la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en conjunto, han infomado a través del el informe "Perspectivas Económicas de América Latina 2012", que aun cuando la situación de la región ha mejorado en los últimos años, con un crecimiento previsto del 4,4% para este año y del 4,1% en 2012, se debe fortalecer la calidad y efectividad de las políticas monetaria y fiscal.

Brasil es uno de los países de América Latina en donde las perspectivas son seguir creciendo. “Brasil no teme ninguna recesión. Están entrando muchos capitales, más de lo que se querría. Hubo un problema de sobrevalorización de la moneda y esto ha llevado a que las empresas estén muy optimistas. Por lo mismo, las escuelas brasileñas no tendrían por qué estar haciendo plan B, porque si existe una desaceleración no será tan fuerte como en otros países”, relata Alfredo Behrens, profesor de Liderazgo y Administración Intercultural, FIA Escola de Negócios.

Y por lo mismo, es que en tierras brasileñas se ha visto cómo las compañías continúan solicitando paquetes de maestrías y cursos ejecutivos. Y si bien en el resto de América Latina sucede algo similar, esto no ha evitado que desde 2009 a 2011 se haya reducido el presupuesto de las organizaciones para capacitación. Esto significó la continuación de algunas tendencias que se iniciaron con el surgimiento de la crisis: las empresas disminuyeron el número de programas que antes solicitaban y la extensión de los mismos, y se puso énfasis en cursos de habilidades blandas.

Martha Cecilia Bernal, directora de Educación Ejecutiva de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes de Colombia (Uniandes), refiere que “la solicitud de reducción de horas en los cursos por parte de las multinacionales y grandes compañías afectó en alguna medida los ingresos de los programas de educación ejecutiva. La Facultad de Administración no ha tenido un decrecimiento digno de una crisis. La lealtad de los clientes se mantiene. En los últimos 5 años el 53% de los clientes ha contratado más de un curso corporativo”.

Lo que describe Bernal es un reflejo de lo que pasa en la mayoría de las escuelas en la región, como en las argentinas Torcuato Di Tella (Utdt) y la IAE Austral Business School. “Las compañías grandes hicieron recortes, en algunos casos no porque les fuera mal en la Argentina sino porque les fue mal a nivel global. Por eso, pidieron a las filiales recortes a fin de cerrar las cuentas globales”, explica José María Corrales, director de Formación de Ejecutivos y Masters del IAE Business School.

Al ver como las mismas necesidades se iban repitiendo anualmente, las escuelas actuaron prontamente y hasta el día de hoy siguen funcionado con la misma fórmula que hace dos años.

Gestionando la crisis

Las compañías quieren a líderes capaces de sobrellevar los cambios. Pero también se busca que sean capaces de innovar. Y como si no fuera poco, se solicita una importante cuota de creatividad. Todo sea para liderar una especie de barco en permamente movimiento.

“Lo que justamente se necesita ahora es gestionar el cambio. Se está hablando de liderazgo y como es necesario que los ejecutivos digan “esto no va más”. Porque las industrias están cambiando”, dice Ariel Yukelson, director de Educación Ejecutivo de la Universidad Torcuato Di Tella.

Efectivamente, la industria de los medios de comunicación, de la salud y de las telecomunicaciones, son ejemplos de rubros que van evolucionando y requieren de un óptimo liderazgo. A lo que se suma el influjo de la globalización y las tecnologías de la información en el cambio permamente de la organización. “En las telecomunicaciones, el típico modelo de la venta agresiva ya no funciona, no hay más mercado. Se necesita en las compañías preguntarse cómo hacer para que no se vayan los clientes, cómo les vendo servicios de valor agregado”, afirma Yukelson.

Por lo mismo, está creciendo la demanda por cursos de innovación. Para Rafael Carrasco, director del Centro de Educación Ejecutiva de la U. Adolfo Ibáñez (CEE-UAI), la innovación es básica para gestionar los cambios organizacionales. "Las empresas cambian sus estrategias y esto lleva a que se haga un alineamiento organizacional. Entonces las personas pasan a tomar nuevas posiciones y cambian las maneras de hacer las cosas”, dice.

Pero el apuro por comprar programas que preparen a los ejecutivos para resolver problemas en torno a la crisis, es amplia y también se expande al área financiera. Según Carrasco, las organizaciones a contar de 2009 están demandando cursos de administración del riesgo con derivados financieros. Y no sólo aumentan programas para enfrentar una crisis, si no que para garantizar la calidad en materia de finanzas de los ejecutivos.

De ahí que crezca el número de directores de finanzas o analistas que las compañías envían a capacitarse. Clara Agustín, directora de maestrías de la Universidad del Pacífico del Perú, dice que “normalmente el auditor y contador no está muy en la prioridad, pero dada la crisis la consideramos fundamental”.

Reconquistando a los clientes

Sin duda que los programas dirigidos a capacitar en liderazgo, habilidades directivas y finanzas, fueron los más requeridos. Ante esto último, Bernal dice, “las temáticas escogidas por las empresas siguen siendo las mismas: Liderazgo, Management Skills y Finanzas. Hace varios años vienen representando más del 65% de los programas y que si bien son oportunos en momentos de crisis, responden más que todo a la necesidad de enfrentar un mundo globalizado, con permanentes retos".

Se trata de “trabajar de la mano con los clientes, acercarlos a la academia y garantizar que los productos satisfagan sus necesidades. Más que masa, la Facultad busca socios estratégicos y una alta tasa de lealtad en cada una de las relaciones que inicia a través del mundo de educación ejecutiva”, afirma Bernal.

La IAE Business School ,por su parte, diseñó programas para los clientes de las compañías en las que se encargan de formar ejecutivos. Esto permite fidelizarlos y quedar como socios estratégicos. Como ejemplo, Yukelson, explica que en aula pueden tener a directivos de varias empresas distintas, esponsoriados por una compañía.

“En la industria farmacéutica nos piden hacer programas para los mejores neurólogos y psiquiatras de Argentina. Es interesante, porque tres años atrás los mandaban solo a un seminario y ahora se invierte en capacitación", dice Yukelson.

El acercamiento con las empresas no sólo implica a las grandes, sino que también a las medianas empresas. Esto provocó que las escuelas especializaran su oferta hacia este nuevo nicho, que comenzó a solicitar más capacitación para palear la crisis.

Así también, se abrieron a captar nuevos clientes fuera de las fronteras locales y regionales. Con respecto a esto, Corrales, explica que “tuvimos, por un lado, que enfocarnos en el mercado de las medianas empresas y maestrías ejecutivas. Por otro lado, se comenzaron a desarrollar otros mercados en las ciudades más importantes del interior del país y países limítrofes. Se diseñaron, así, programas regionales para captar ejecutivos de otros países de la región”.

Y si bien estos cambios demuestran que las empresas que solicitan cursos a las escuelas se han visto afectadas, no ha sido lo suficiente como para complicar mayormente a las escuelas.

Por eso mismo, las escuelas no temen a la crisis. Muchas tienen presupuestado seguir creciendo en infraestructura y número de clientes.“Nuestros indicadores no son negativos, al contrario, estamos apostando por el crecimiento”, dice Agustín, de la U. del Pacífico del Perú.

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