Responsabilidad Social Empresarial

¿Cómo puede promover la sostenibilidad el sector privado?

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Peter Bakker, presidente del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, sostuvo en una entrevista con Yale School of Management que los empresarios líderes pueden empezar por añadir aspectos de sostenibilidad a su entendimiento sobre la gestión de riesgos.

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Problemas como el cambio climático, el agotamiento de recursos naturales y la contaminación ambiental parecen ser tan grandes que no pueden ser resueltos por ninguna persona o corporación.

Peter Bakker, Presidente del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, sostuvo en está entrevista de Yale School of Management, que los empresarios líderes pueden empezar por añadir aspectos de sostenibilidad a su entendimiento sobre la gestión de riesgos.

-¿Cuál es el rol de la empresa global frente a los problemas de sostenibilidad?

Yo represento al Consejo Empresarial Mundial. Creemos que el sector privado tiene que cumplir un rol crucial como líder generador de soluciones para los problemas de sostenibilidad. Pero eso no significa que las empresas pueden actuar independientemente.

Solo si promovemos una sociedad en la que las soluciones se conciban de manera conjunta -- con participación de empresas, gobiernos y sociedad civil--encontraremos las soluciones y la escala requeridas para las soluciones que el mundo necesita.

Creo que hay muchos desafíos para los que, en efecto, necesitamos buscar soluciones globales.

Por ejemplo, el cambio climático desconoce totalmente los límites fronterizos entre países. No importa si es América, China o Europa quien emite el CO2, solo hay una única atmósfera, y esa atmósfera no puede lidiar con las emisiones.

Por lo tanto, en algún momento necesitaremos soluciones globales, y acuerdos globales para esas soluciones. Y allí necesitaremos que las grandes empresas lideren la implementación de las soluciones. Sin embargo, la legislación -- las regulaciones que permitirán que las soluciones se plasmen en nuestras sociedades—deberá implementarse al nivel nacional. Por ello, al margen de lo que hagamos, necesitamos sostener una conversación global.

Una organización como el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible puede ayudar mucho a llevar la opinión del sector empresarial; pero también necesitamos de legislación nacional y de diálogos nacionales que habiliten tal legislación.

Finalmente, me parece que necesitamos de los gobiernos municipales. Actualmente se observa que, en relación a la sostenibilidad, las ciudades cuyos alcaldes toman la iniciativa de implementar soluciones locales son campos fértiles para acelerar la implementación de soluciones.

En vista de que somos la voz visionaria del sector privado; en vista de que promovemos el cambio, creemos que la sociedad requiere de un cambio fundamental. Las compañías, los sectores y los modelos de negocios algunas veces verán oportunidades y otras amenazas en tal cambio.

No podemos cumplir con las expectativas de todos y lograr ese cambio simultáneamente, así que el tiempo dirá cuál será el desenlace. Sin embargo, por lo pronto creemos que tenemos una buena agenda definida. Esta agenda es Acción 2020.

-¿Por qué trabajar con tantas compañías?

Anteriormente, no solo existía el CEMDS; muchas organizaciones y ONGs relacionadas con la sostenibilidad decidieron enfocarse en un tema y trabajarlo, y pensaron que salvarían al mundo sólo con implementar sus proyectos a gran escala.

Yo no creo que eso sea posible para ninguna organización, así que por ejemplo, respecto del cambio climático, estamos trabajando muy de cerca con el Foro Económico Mundial, con la Oficina del Secretario general de la ONU, con el Banco Mundial, con el World Resources Institute, y con grupos científicos como el Centro de Resiliencia de Estocolmo, para lograr esfuerzos convergentes de habilidades, de conocimiento, de implementación, y de empresas miembro, para lograr que estas actividades verdaderamente alcancen gran escala. Por ello pienso que la colaboración será un elemento primordial para poder medir, gestionar y mejorar el impacto de lo que hacemos.

-¿Qué es la “agenda global por la sostenibilidad” y qué influencias la están definiendo?

En 2010, el CEMDS publicó un material de trabajo llamado Visión 2050. Aquel año, por primera vez – y me parece que en aquel entonces éramos 29 compañías – produjimos un análisis que indica que el mundo, tal como lo conocemos actualmente, no es sostenible. Si queremos lograr que el mundo sea sostenible, necesitamos un cambio fundamental; así que diseñamos una serie de escenarios hasta el 2050 que permitan generar tal cambio.

Visión 2050 básicamente dijo que vamos a ser parte de un mundo que sostiene a nueve billones de personas, que queremos que todas esas personas vivan bien, y que queremos vivir dentro de los límites naturales de nuestro planeta.

Este es un enunciado basto - de siete a nueve billones -, un enunciado social - deseamos que todas las personas vivan bien -, y un enunciado ambiental – deseamos respetar los límites de nuestro planeta en vez de sobrecargar su capacidad, cual lo hacemos actualmente.

Visión 2050 es un gran material de trabajo, pero es un gran material de trabajo que dice 2050. Actualmente, vivimos en un mundo en que la crisis económica ha hecho que las agendas tengan un horizonte mucho más corto. Y aun cuando en universidades como Yale seguramente hay profesores que piensan en el 2050, la mayoría de empresarios en realidad se enfocan en el próximo cuatrimestre o en el próximo año. Por ello, el año pasado entendimos que realmente necesitábamos convertir Visión 2050 en una agenda realizable. Y así creamos Acción 2020.

Trabajamos con 800 científicos alrededor del mundo; les preguntamos cuáles son los puntos de quiebre para el planeta y para la sociedad. Ello conllevó a nueve áreas de acción prioritaria: Cinco áreas sobre capital natural y cuatro áreas sobre capital social - cambio climático, estrés hídrico, y degradación de ecosistemas, y en el lado social, crecimiento inclusivo, empleos, y estilos de vida sostenibles, por ejemplo -.

Esta agenda y estas áreas de acción prioritarias ya han sido aprobadas por todas las doscientas compañías. Los objetivos sociales para cada una de esas áreas han sido aprobados.

Por ejemplo para el cambio climático hemos acordado, junto con las empresas energéticas miembro, que el planeta no debería calentarse más de dos grados.

Eso es algo que el sistema político ya había aprobado en Copenhague; ahora las grandes empresas también lo han acordado. Pero éstas han ido un paso más allá: han acordado “no más de dos grados” y además darán acceso a las 1.8 billones de personas que actualmente no tienen acceso, reconocen que no pueden colocar más de un trillón de toneladas de carbono en la atmósfera, y saben que deben lograr que la infraestructura que actualmente existe en el mundo soporte el cambio. Tenemos entonces objetivos muy específicos para el cambio climático; y ya hemos definido las soluciones empresariales que permitirán cumplir tales objetivos.

Y ahora estamos trabajando con empresas y con grupos de empresas para ver que harán para alcanzar los objetivos. Por ejemplo, respecto del cambio climático, uno de los objetivos es reforestar a gran escala.

Tenemos 28 empresas miembro en el sector forestal, ya sea en administración forestal o en el sector papel. Este grupo de compañías está evaluando cómo hacer que la reforestación masiva sea la solución.

Tenemos otras empresas que trabajan en ciudades y soluciones municipales. Ellas están evaluando qué se puede hacer para electrificar las ciudades. Y, enfatizo, más allá de solo conocer las soluciones posibles, estos grupos de empresas están trabajando en las soluciones.

Eventualmente, hablaremos sobre esto en eventos como el Foro Económico Mundial en Davos, en Enero, y en otros eventos de la ONU, a lo largo del año, para evaluar cómo el sector público puede incentivar la implementación a escala de estas soluciones empresariales. Así que al fin estamos iniciando un diálogo en el que las empresas proponen soluciones muy concretas y los responsables de política evalúan si es que pueden facilitar los incentivos para implementar tales soluciones. Esta acción conjunta permitirá alcanzar la escala que se requiere.

Entonces, esta es una agenda que empieza con fundamentos científicos y con objetivos consensuados, y que ahora involucra al sector privado y al sector público, quienes dialogando implementarán la escala que se necesita.

-¿Qué necesitan saber los empresarios para entender cómo los problemas de sostenibilidad afectarán a sus organizaciones?

Pienso que los empresarios de hoy y mañana realmente necesitarán reconsiderar la manera en que piensan sobre los riesgos y la gestión de riesgos de sus organizaciones. Pienso que ya no basta con que una empresa administre solamente su capital financiero.

Las empresas deben reconocer que para subsistir, también utilizan capital natural y social. El capital natural – el medio ambiente, el cambio climático, o el estrés hídrico en algunos casos - posa limitaciones significativas hoy en día sobre los negocios.

Por ejemplo, he hablado con varias compañías que operan en el sur de Tailandia. Allá, por dos años consecutivos, hubo inundaciones causadas por cambios en los patrones de lluvia y todo eso; e inundaciones con lodo dañaron las fábricas y también los automóviles que, en este caso, habían sido ensamblados allí.  Las compañías aseguradoras finalmente han dicho que esos sitios ya no pueden ser asegurados.

Así que, súbitamente, se observa que cambios originados por el clima están empezando a afectar los riesgos que las compañías afrontan.

En otras partes del mundo donde la inequidad es un problema imperioso, el descontento de la población o la indisposición de la población a trabajar para corporaciones internacionales pone en riesgo la capacidad de conseguir la fuerza laboral que se requiere.

Entonces, lo que profesamos es la necesidad de hablar sobre sostenibilidad en términos de riesgo, de incluirla en los sistemas de gestión de riesgos de las empresas, y de hacer que los líderes y las empresas gestionen la sostenibilidad. Y cuando eso ocurra veremos que, al gestionar mejor los riesgos, el impacto de las cosas que salen mal no será tan severo como sería alternativamente.

Y además, al gestionar mejor los riesgos, encontraremos soluciones y veremos que tales soluciones se convierten en oportunidades para implementar e innovar. Y esto es lo que las empresas hacen mejor: Se les da un reto, y ellas corrigen los aspectos negativos al mismo tiempo que conservan los positivos.

Por ello, pienso que necesitamos integrar la sostenibilidad dentro de los negocios. La introducción ha de ser por gestión de riesgos; la consolidación ha de ocurrir al incorporar la sostenibilidad en la valorización para la toma de decisiones.

Y es en esto en lo que estamos enfocando gran parte de nuestro trabajo actualmente.

Este artículo ha sido reproducido con permiso de Yale Insights, una publicación de Yale School of Management. (This article has been reproduced with permission from Yale Insights, a publication of the Yale School of Management)

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