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Cambios del entorno empresarial, ¿cómo adaptarse?

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Adaptarse no siempre es fácil, pero es la única oportunidad que tienen las empresas si quieren sobrevivir a los cambios en el entorno.

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Nuestro mundo se vuelve cada vez más volátil, complejo y ambiguo, los cambios se aceleran y aumenta la incertidumbre. Adaptarse no siempre es fácil, pero es la única oportunidad que tienen las empresas si quieren sobrevivir a este nuevo entorno.

La clave es empezar por resolver nuestros problemas de forma distinta, orientarnos y sacar provecho a este nuevo y cambiante universo. Y para aprender cómo hacerlo, una buena manera es adoptar los cinco principios del Design Thinking en nuestras organizaciones:

1. Aceptar el error

El error no es algo negativo para el Design Thinking, sino todo lo contrario, es algo importante porque permite aprender y no se penaliza. Aprender sobre el problema o la necesidad que hay que resolver o satisfacer. Por ejemplo, aplicado a un proyecto, se trata de pasar por diferentes fases hasta conseguir definir el plan de implementación de éste con un reducido grupo de usuarios. Y esto nos permite seguir aprendiendo hasta encontrar la solución definitiva.

2. Preguntas adecuadas

En el pensamiento tradicional siempre ha sido clave encontrar una respuesta correcta en cada circunstancia. Pero hoy conocer las respuestas se convierte en una tarea cada vez más compleja y dificultosa, a la vez que pierde importancia. Por eso, en el universo del Design Thinking se abraza esta ambigüedad permitiéndonos explorar y convirtiéndose en importantes, tanto las preguntas como las respuestas.

3. Centrarnos en el usuario

Centrarnos en el usuario y empatizar con él es uno de los aspectos clave. Y para ello hay que situarse en un continuo proceso de investigación, al que no pocas veces los directivos ponen objeciones. ¿Por qué? La respuesta se encuentra en el egocentric empathy gap.

A menudo pensamos que no necesitamos saber más, apelando a que conocemos perfectamente nuestro entorno y a nuestros usuarios. Sin embargo, a menudo proyectamos en nuestros clientes lo que creemos que necesitan, volcando nuestras propias actitudes y preferencias, y generando un sesgo cognitivo. El Design Thinking te invita a investigar.

4. Colaboración, análisis y creatividad

Ponernos a trabajar con personas de distintas disciplinas asegurará la diversidad en las ideas y nos permitirá interpretar la información y obtener valiosos insights o descubrimientos. Hay que tomar en cuenta que el Design Thinking conecta el hemisferio derecho con el izquierdo del cerebro, así que habrá momentos más analíticos y otros en los que deberemos ser creativos, como en la ideación.

5. Divergencia y convergencia

Hay fases en las que será necesario generar una gran cantidad de ideas y otras en las que será necesario filtrarlas y priorizarlas. Es en los momentos de convergencia cuando los equipos se sienten a menudo angustiados porque tienen la sensación de que están olvidando algo. Sin embargo, no se trata de analizar todas las opciones para elegir la mejor, sino de elegir una buena, probarla y pivotar hasta conseguir que sea la mejor. Es el momento del learn to kill your baby, de desprendernos de nuestras ideas para poder seguir adelante. 

Integrar el error, no tener miedo a las preguntas y ser creativos son, en resumen, las ideas que este método propone para mejorar nuestro rendimiento en las organizaciones. Hacerlas nuestras, nos ayudará a aprender a ser flexibles, a no rechazar el cambio y a adaptarnos constantemente, respondiendo a las circunstancias cada vez más cambiantes de un presente que no espera.

*Por Maite Moreno, profesora del Máster en Recursos Humanos de EAE Business School.

FOTO: PIXABAY.COM

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