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3 claves de management que explican la caída de River Plate

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Fallaron los jugadores, falló el DT, fallaron los dirigentes... Más allá de esto ¿qué falló desde la perspectiva de la administración de la organización?

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De la furia y consternación de la parcialidad al asombro regional. Así de grave se sintió la baja a Segunda División del equipo argentino River Plate una vez que perdió la categoría luego de  una mala campaña, y que ocurrió pese a sus 33 títulos a nivel nacional y cinco internacional. 

Como aseguran algunos especialistas en temas de management, los “millonarios” no sólo sucumbieron en la cancha, sino que también ante una mala administración, que descapitalizó -por el momento-  a una poderosa marca y a una institución que se veía como sólida.

Pese a que esto no es novedad en el panorama futbolístico latinoamericano: los equipos chilenos Colo-Colo y Universidad de Chile quebraron tiempo atrás, en Colombia se desató una crisis financiera y administrativa que complicó a algunos clubes y en 2010 la mitad de los equipos que jugaban en la primera división de Perú se declararon en crisis debido al retraso en el pago de salarios, llama la atención que haya pasado justamente en River.

A la hora de reflexionar sobre las razones que arrastraron a uno de los clubes más populares y exitosos (de uno de los países más destacados en el ámbito) al lugar en que figura actualmente, aparecen algunas respuestas no futbolísticas y generalizables a la gran mayoría de los clubes de la región:

1 Ausencia de hombres de negocios en la administración del club

"En el fútbol impera un sistema amateur, porque si algo sobra es el amiguismo y la falta de profesionalismo", explica Daniel Vardé, socio líder de la práctica de Sport Consulting de Deloitte

La falta de hombres con conocimientos profesionales en el management es casi absoluta. En los clubes hay muchos rasgos de lo peor de la política: compadrazgo, falta de profesionalismo, falta de controles, falta de transparencia, etc. Además, excepto en raras ocasiones, los dirigentes que llegan no manejan los clubes como una empresa y rindiendo cuentas, sino que en forma artesanal”, dice Vardé.

Es cierto que en algunos casos los clubes y otras instituciones deportivas carecen de un management profesional. Los clubes deberían contar con especialistas en distintas áreas como márketing, comercial, legales, administración y finanzas. Al no contar con ello se encuentran en desventaja porque están negociando derechos de transmisión televisiva, sponsors, publicidad, etc con gerentes de empresas con mayor formación profesional y conocimiento del mercado”, dice Ezequiel Respettino, fundador de Brand Extension Team S.A. (BET), empresa dedicada al negocio del deporte y el entretenimiento.

Y agrega Respettino, “considero que los clubes deberían contar con estructuras internas profesionales. Mientras logran tener una estructura propia, una alternativa es tercerizar distintas líneas de negocios con especialistas y capacitar a su personal para que, en el término de uno o dos años puedan operar en forma cien por cien con gente del club”.

2 Modelo de negocios dependiente de la venta de jugadores

Si en Europa los grande equipos obtienen ingresos mediante la venta de entradas, derechos de televisión, por concepto de publicidad, patrocinios y merchandising, en América Latina las ganancias van de una manera abrumadora por el lado de la venta de jugadores, lo que genera que los equipos, por hacer caja en el corto plazo, pierdan tempranamente buenos deportistas, y así, buenas inversiones de mediano o largo plazo.

“La debilidad del modelo radica en que los clubes tienen déficit operativo y esperan lograr el equilibrio financiero con ventas de jugadores que muchas veces no se producen o las realizan por montos inferiores a los presupuestados. En consecuencia deben endeudarse para cubrir los déficit o solicitar adelantos financieros a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), lo que va mermando su solvencia”, explica Respettino.

“La venta de jugadores es el único instrumento que 'salva' las finanzas, dado que ha sido históricamente lo que ha impedido la bancarrota. Como en los últimos años -dada la crisis en Europa y del mismo fútbol argentino- no se han efectuado transferencias relevantes, ha aparecido la peor cara del fútbol”, explica Vardé, quien ve en el descenso de River, el reflejo de una crisis.

Ya lo habían analizado Stefan Szymanski y Simon Kuper en su libro “El fútbol es así”, en que concluyeron que los clubes con mejores resultados son los que pagan mayores salarios, es decir, a mejor paga, mejores resultados deportivos. A este acerto, que por muy obvio que parezca, no deja de ser cierto, la gente de Deloitte Argentina agrega que "a mayores resultados deportivos, más televidentes y mayor nivel de facturación".

La consultora, en tanto, a través del estudio “Football Money League 2003-2010” halló que existen dos factores que diferencian al fútbol europeo del argentino. Uno de estos es la tecnología, puesto que la diversificación en la manera de transmitir los partidos ha generado modificaciones significativas en los derechos de televisión y en los ingresos derivados de esta exposición como los sponsoreos. A su vez, también el rediseño de los estadios es importante, porque el juego se toma como un negocio en si mismo, estableciéndolo como un competidor en la industria del espectáculo. De esta forma, los partidos de fútbol no sólo compiten con otros eventos deportivos sino que también con la múltiple oferta televisiva.

De esta forma, Real Madrid facturó durante la pasada temporada 438,6 millones de euros, un 9% más que la temporada 2008/09 y el F.C. Barcelona incrementó sus ingresos un 9% hasta los 398,1 millones de euros. Cifras que hacen sentir muy pequeños a los empresarios de este deporte en la región, incluso para México o Brasil, donde la brecha no es tan inmensa.

3. Sociedades sin fines de lucro

Pero las grandes diferencias con los clubes europeos, también son producto, según Vardé, de que los equipos argentinos están instituidos como sociedades sin fines de lucro. “Por esto los dirigentes que conforman la Comisión Directiva no perciben remuneración ni beneficios ni reintegros algunos por su tarea, con lo que nadie en su sano juicio puede dedicar la mayor parte de su tiempo a un trabajo sin poder percibir a cambio nada, lo que hace que casi nunca lleguen los mejores ni los más probos a los lugares de conducción. Los clubes son empresas y deben ser manejados como tales en forma eficiente para beneficio de sus asociados, lo que casi nunca se hace”, dice.

“Los dirigentes no son rentados y muchas veces provienen de la actividad privada sin experiencia en el manejo de instituciones deportivas y sin conocimiento de áreas muy sensibles como las de comercial y marketing”, reafirma Repettino.

¿Qué hacer?

Desde el plano financiero hasta el lado más emocional, todo River Plate debe trabajar en busca de una segunda oportunidad. Eso lo tienen todos claro.

“Se debería hacer cambios importantes, comenzando por transparentar la gestión y los resultados, profesionalizar la estructura y la dirigencia, denunciando y rompiendo con los delincuentes que se hacen llamar hinchas y que sólo buscan su beneficio personal, explotar en forma integral todas las herramientas que un club tiene, como el merchandising o la publicidad, cambiando la forma y método de conducción, fijando planes estratégicos y metas definidas, etc”, asegura Vardé.

Respettino, en tanto, propone “tener un presupuesto de gastos acorde a los ingresos".  Según él, River "debería trabaja para maximizar los ingresos genuinos del club con estructuras propias profesionales que permitan aumentar la participación de otros derechos comerciales dentro del total de ingresos”, y vislumbra que tras lo ocurrido es probable que se incremente el sentimiento de pertenenecia de los hinchas y socios, lo que se vería traducido en mayores ingresos para el club en concepto de entradas, socios y abonos.

“Por el contrario, otros ingresos, como los derechos de televisión se reducirán sensiblemente. Es probable que se mantengan estables los ingresos por publicidad e indumentaria deportiva, ya que no creo que los contratos hayan previsto una reducción de montos porque River participe en la segunda división del fútbol argentino”, concluye Repettino.

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