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Las razones que forjaron la abrupta caída de la marca país de Perú

De acuerdo con los resultados del FutureBrand Country Index 2020, Perú bajó 28 puestos, quedando en el lugar 75, y otros varios países de América Latina también descendieron, revelando el fuerte impacto que ha tenido el COVID-19 en las economías de la región.

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Perú ha sido uno de los países de la región que ha destacado en los últimos años por su fuerte marca país, impulsando el turismo y las exportaciones y atrayendo inversiones. Se ha distinguido por hablar de su pasado, rescatando sus valores culturales ancestrales y sintiéndose orgulloso de su cultura indígena

“El Perú tiene una fortaleza estructural basada en su economía, lo que permitirá que el rebote en el presente año sea acelerado, considerando un sistema de vacunación eficaz de la mayor parte de la población. El nivel de ahorro privado está en uno de los niveles más altos de los últimos 30 años, lo cual puede impulsar rápidamente a la demanda interna de productos y servicios, impactando positivamente en el consumo y, por ende, en el comercio”, señala José Ruidías Rojas, profesor de Pacífico Business School.

En el reciente estudio anual de “FutureBrand Country Index 2020”, Japón, Suiza y Noruega ocuparon los primeros tres lugares del ranking. Para su elaboración se entrevistó a 2.500 personas, entre directores, ejecutivos, turistas, funcionarios públicos de alto nivel de todo el mundo, entre otros, y cuyo estudio de campo se realizó en septiembre de 2020, evaluando a 75 países.

En contraste, Perú quedó en la posición 65, bajando 28 puestos, tendencia que siguieron Chile (73°), Argentina (60°), Ecuador (59°), Cuba (58°) y Brasil (57°), los que descendieron 20, 24, 6, 10 y 10 lugares, respectivamente. 

Asimismo, Perú también cayó dos puestos en el reporte anual del Nation Brands 2020 de Brand Finance, situándose en el puesto 52.

La baja se explica, en parte, porque ha sido uno de los países más perjudicados por el COVID-19. Si bien al comienzo de la pandemia, Perú fue elogiado por su rápida respuesta, mediante las restricciones y los paquetes de ayuda a los afectados, con el paso del tiempo se registraron altas tasas de contagio. 

“Dadas las extremas cuarentenas y extensos encierros indiscriminados, se produjo una caída estimada del PIB alrededor del 11%. Y como si no fuese suficiente, en los últimos meses del año experimentamos una crisis política que se tradujo en dos destituciones y tres presidentes en una semana, incluyendo las movilizaciones sociales más grandes de nuestra historia republicana. En suma, podríamos considerar que hubo una ‘tormenta perfecta’ y que las respuestas de nuestras autoridades fueron muy malas, en todos los casos”, señala el profesor de Pacífico Business School.

América Latina a la baja

La región no solo se ha visto golpeada por el efecto del COVID-19, sino que también por una efervescencia social y política.

Para que una marca país sea percibida como exitosa, desde FutureBrand explican que se debe cumplir con una serie de condiciones: ser confiable, influyente, políticamente estable, económicamente progresivo, innovador, digno de confianza, tolerante, seguro, auténtico, bueno para los negocios y con una buena calidad de vida, entre otros.

Sebastien Leroux, director ejecutivo de FutureBrand Chile, explica que “viendo estos requisitos, podemos constatar claramente por qué Latinoamérica muestra una tendencia a la baja, siendo una zona con mucha ebullición política y social, y que en 2020 se manifestó con más fuerza en Perú. Variables como ‘seguridad’ o ‘políticamente estable’ son precarias en esta zona del mundo”.

América Latina ha tenido que enfrentar un importante aumento de casos el año pasado, con Brasil como uno de los más afectados, con 4,3 millones de casos confirmados en septiembre de 2020. Pero no fue el único, porque Argentina, Colombia, México y Perú también presentaron importantes brotes.

Hay que entender que antes de la pandemia, la región ya mostraba un bajo crecimiento económico, con un 0,2% en 2019. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), “las debilidades y brechas estructurales históricas de la región, su limitado espacio fiscal, la escasa cobertura y acceso a la protección social, la elevada informalidad laboral, la heterogeneidad productiva y la baja productividad son centrales para entender el alcance de los efectos de la pandemia en las economías de la región, sus dificultades para implementar políticas que mitiguen estos efectos y los desafíos a la hora de emprender una reactivación económica sostenible e inclusiva”.

Mejorar la imagen país

Mientras varios países buscan salir adelante de la crisis, se espera que las naciones de la región aceleren los procesos de vacunación contra el COVID-19, en busca de controlar la pandemia, como una necesidad estratégica regional. Sin embargo, si es que no se hace de manera eficiente, es posible que haya repercusiones negativas en algunos sectores, y en la imagen de la región ante el mundo entero. 

Si bien las marca país no pueden controlar acontecimientos como el COVID19, sí es posible que sean resilientes, haciendo frente a las adversidades que se presentan. 

Para que la imagen de América Latina repunte, los países tendrían que concentrarse en destrabar los grandes proyectos generadores intensivos de trabajo y por consecuencia, de bienestar. Además, indica José Ruidías,“ los gobiernos deberían focalizar sus esfuerzos en acelerar el destrabe, ejecución y promoción de los principales proyectos que puedan generar confianza en los consumidores de los países de origen, que en suma impacten de manera positiva en el deseo por visitar Latinoamérica”.

En el caso concreto de Perú, aunque el país enfrentó una enorme caída el año pasado, todos los organismos económicos prevén una recuperación acelerada durante el 2021

“La última estimación del Banco Central de Reserva del Perú está en un rango entre 9 y 11%. Esto debe ser aprovechado por los diseñadores de políticas públicas, para reforzar la imagen de crecimiento acelerado del Perú, debido a sus sólidos fundamentos económicos, como el país con mayores reservas internacionales o el menos endeudado de la región”, dice José Ruidías.

Además, “hay muchos proyectos mineros que podrían ayudarnos a acelerar el crecimiento a corto y mediano plazo, que están paralizados por razones políticas o ambientales y que deberían tener toda la atención del gobierno para asegurar una implementación rápida y pacífica. Por otro lado, este es un año electoral y debemos asegurar, tanto a los ciudadanos del país, como a la comunidad internacional, de que estas serán claras y estarán exentas de observaciones”, agrega el profesor.

Finalmente, son varios los puntos que este país tiene a su favor, por lo que de ahora en adelante habrá que demostrar que es un destino confiable para las inversiones y turismo, además de fortalecer sus relaciones internacionales, entre otros asuntos.

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