Educación

Universidades tendrán que certificar competencias ante nuevo entorno laboral

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Para afrontar los retos en el mercado laboral, las casas de estudios tendrán que comenzar a certificar competencias y no sólo acreditar materias, coinciden especialistas.

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El mercado laboral vive un cambio acelerado y la adopción de nuevas tecnologías en los procesos de trabajo transforma las posiciones, las cuales requieren de talento con nuevas habilidades. Este contexto obligará a las universidades a transitar de un modelo en el que se acreditan asignaturas a uno en el que se certifiquen las competencias de sus egresados, opinan especialistas.

“Se trata de crear una personalización del aprendizaje basado en el propósito del alumno, entender qué habilidades tiene que desarrollar para alcanzarlo y aprender con experiencias que lo ayuden a desarrollar esas competencias”, explica Guillermo Elizondo, CEO de Territorium.

De acuerdo con el especialista, las universidades tienen que enfocarse más en la certificación de las competencias de los alumnos que en la expedición de un título, ya que éste no detalla las habilidades de los estudiantes ni las tareas que pueden desempeñar.

“La universidad tiene que enfocarse en ir generando ese perfil de competencias por estudiante que atienda lo que el mercado está solicitando”, enfatiza. Esto es así porque 75% de las vacantes ya solicita competencias digitales y habilidades blandas.

Los modelos educativos en el mundo, dice Elizondo, se han enfocado en la eficiencia, en cómo graduar a más estudiantes, pero ahora la tecnología permite que el foco esté en las personas, para ayudarlas a alcanzar sus metas y propósito de vida.

Carreras interdisciplinarias

Esa visión la comparte Rosalía Torres, directora de Educación Superior del Instituto Politécnico Nacional (IPN), quien afirma que actualmente los programas de estudios necesitan convertirse en carreras interdisciplinarias en las que los jóvenes desarrollen las competencias que el mercado laboral demanda, especialmente las relacionadas a la tecnología.

Torres asegura que por la rapidez con la que avanza la ciencia y tecnología, 75% de las profesiones del futuro no existe actualmente como carreras universitarias, esto implica que tres de cada cuatro de las licenciaturas o ingenierías actuales pueden quedar desfasadas en el mediano plazo.

Robótica, mecatrónica, manejo de big data, nanotecnología, neurotecnología y biotecnología son parte de las carreras que marcarán el futuro del trabajo, apunta la directora de Educación Superior del IPN.

Por otra parte, carreras como medicina no desaparecerán a pesar de los cambios en el mundo laboral, pero los futuros médicos deberán desarrollar competencias digitales. En general, todas las profesiones tendrán un componente de habilidades tecnológicas, explica.

Torres estima que tomará hasta cinco años para que todas las carreras del IPN estén preparadas para la formación de talento 4.0.

Ante este panorama, Carmen Rodríguez, directora general de Educación Superior Universitaria de la Secretaría de Educación Pública (SEP), estima que le tomará 12 años a nuestro país que los jóvenes se preparen para la industria 4.0, porque se tiene que comenzar desde la educación básica a fomentar el gusto por las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).

“Una generación son 16 años de estudio, si nosotros a esta generación que tenemos ahorita en primaria le fomentamos el gusto por las matemáticas… lo vamos a ver cuando ellos ya hayan egresado, entre 12 y 17 años de acuerdo con las estadísticas”, explicó Rodríguez.

Cerrar la brecha

Las prácticas profesionales no son para que el estudiante vaya por las tortas, asegura Rosalía Torres, éstas deben reorientarse a la formación real de talento.

La especialista considera que se debe plantear la obligatoriedad de las prácticas profesionales, porque el aprendizaje dentro del entorno laboral es necesario para cerrar la brecha de competencias.

“Es una de las cuestiones que debemos ponernos como objetivo, y firmar una serie de convenios para que nuestros jóvenes vayan a las empresas a entender, a practicar y a mover las cosas en tecnología”, detalla. Estos convenios tienen que ser con organizaciones que tengan procesos tecnológicos que garanticen la inserción de jóvenes en una educación 4.0.

Ése es un punto en común con Guillermo Elizondo, quien opina que las universidades y las empresas deben tener un lenguaje compartido para que se puedan entender las competencias.

“Si el mercado laboral logra especificar de mejor manera qué competencias requiere, para las instituciones educativas será más sencillo poder mapear qué experiencias de aprendizaje debe tomar el estudiante para desarrollar ciertas competencias”, puntualiza.

FOTO: PIXABAY.COM

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