Recursos Humanos

Trabajadores jóvenes, las principales víctimas laborales del coronavirus

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Los trabajadores menores de 29 años conforman el grupo que más empleos ha perdido a causa de la crisis sanitaria, esta situación se extiende a todo el mundo.

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La crisis económica ocasionada por la pandemia de coronavirus golpeará “con especial dureza” a las personas jóvenes en todo el mundo, alertó la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En México, según la alianza Frente a la Pobreza, las mujeres que pertenecen a ese grupo serán todavía más afectadas.

En el informe Las consecuencias económicas de la crisis del COVID-19: Un duro golpe para los trabajadores jóvenes, la OIT enumera cinco razones por las que esa población padecerá las secuelas de la enfermedad. La principal es que ya de por sí resistían en un mundo laboral que no les ofrecía condiciones dignas.

De acuerdo con David Kaplan, especialista Senior en la División de Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en México el empleo formal de los jóvenes “ya tenía una mala tendencia antes de la crisis de COVID-19”.

Basándose en los reportes de creación de empleo proporcionados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Kaplan muestra los altibajos para las personas de 65 años y más. Pero en el último año el cambio porcentual de empleo para este sector mejoró en 7,5%.

En cambio, para los trabajadores menores de 29 años el descenso en sus contrataciones viene desde el 2017. Con breves e insuficientes periodos de alza. En el último año el empleo juvenil se redujo 1,1%. “Es preocupante porque lo más probable es que la crisis afecte desproporcionadamente el empleo de los jóvenes”, señaló el especialista en Twitter.

Cinco razones detrás del impacto

De acuerdo con un artículo elaborado por Susana Puerto, investigadora y especialista de la OIT en empleo juvenil, y Kee Kim, especialista de la OIT en políticas macroeconómicas y de empleo, el escenario laboral en el que se enfrenta la crisis sanitaria del coronavirus tiene condiciones en las que los jóvenes son los más desfavorecidos por las siguientes razones:

1. Los primeros que pierden el empleo

En una recesión económica, los jóvenes “suelen ser los primeros en ver recortadas sus horas de trabajo o ser despedidos”, apuntan los especialistas de la OIT.

Luego, su falta de contactos y de experiencia les dificulta encontrar un trabajo formal con condicionas dignas. Muchos terminan aceptando un empleo “sin protección jurídica o social”

En México, mientras la tasa de desempleo para personas mayores de 30 años es de 8%, para quienes tienen entre 15 y hasta 29 es de 18%, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE)

2. La informalidad, otros virus

En el mundo, tres de cada cuatro jóvenes trabajan en la economía informal, según la OIT. La agricultura, pequeñas cafeterías o restaurantes son algunos de los empleos en los que más los contratan. Con los salarios que puedan recibir en esos trabajos, en los que además no les proveen de prestaciones, “sus ahorros son escasos o nulos”.

Si se le suma que muchos de los establecimientos en los que trabajaban están cerrados, “no pueden permitirse quedarse confinados” y muchos deben salir a buscar empleo.

En México, 56% de los trabajadores no jóvenes, de 30 a 64 años, no gana lo suficiente para comprar dos canastas básicas. Sin embargo, ese porcentaje se eleva a 65%  en el caso de los jóvenes asalariados.

3. Sin seguridad social

“Muchos trabajadores jóvenes tienen una ‘forma atípica de empleo’”, considera la OIT. Por ejemplo, a tiempo parcial, temporales, o en plataformas digitales.

“Estos trabajos suelen estar mal pagados, tener horarios irregulares, gozar de escasa seguridad en el empleo y de escasa o nula protección social”. Es decir, no cuentan con licencias remunerada, cotizaciones jubilatorias o licencias de enfermedad, por mencionar algunas.

En el caso de México, “las personas jóvenes padecen mayor violación de su derecho a la  seguridad social”, de acuerdo con el Observatorio del Trabajo Digno (OTD). Por lo tanto, si enferman, será más difícil que puedan tener acceso a la salud o a una licencia con goce de sueldo.

4. Mujeres, las más afectadas

Gran parte de las personas jóvenes trabajan en sectores e industrias “especialmente afectadas por la pandemia de COVID-19”. Como ejemplo, la OIT expone el caso de la Unión Europea, donde en el 2018 aproximadamente uno de cada tres jóvenes laboraba en el comercio, la hotelería y restaurantes.

Sus funciones eran de asistentes en tiendas, cocineros, camareros, entre otros. “Precisamente, las actividades que se prevé serán las más afectadas por la crisis”, advierten Puerto y Kim.

El organismo internacional reconoce que las mujeres jóvenes se verán más afectadas, pues representan más de la mitad de las personas menores de 25 años empleadas en esos sectores.

En México, las jóvenes son quienes tienen un empleo remunerado, y cuando trabajan ganan menos, advierte el OTD. Sin embargo, “tienen que trabajar otra jornada en tareas de cuidado y del hogar”. Sobre todo, ahora, en el confinamiento en casa.

Si de por sí las mujeres padecen “más del doble de desempleo que los hombres”, en el caso de las jóvenes es de casi 6 veces más respecto a los varones de más de 30 años.

5. La automarización ya llegó

Frente a los demás grupos de edad, el grupo de los trabajadores jóvenes es el más amenazado por la automatización, enfatiza la OIT. Un reciente estudio de ese organismo indica “que el tipo de puestos de trabajo que ocupan tiene más probabilidades de automatizarse total o parcialmente”.

La emergencia por la COVID-19 afectará a todas y todos. Peor “es probable que los jóvenes se vean especialmente perjudicados”. Por ello, la OIT ha hecho un llamado a los líderes mundiales a elaborar medidas de apoyo y estímulo para esa población, ya sean asalariados o emprendedores.

“El aumento del desempleo juvenil no sólo perjudica a los interesados, sino que acarrea también un elevado costo a largo plazo para las sociedades. Incorporarse al mercado de trabajo en una recesión puede provocar en los jóvenes una pérdida de ingresos significativa y persistente capaz de prolongarse durante toda su carrera. Si se ignoran los problemas específicos de los trabajadores jóvenes se corre el riesgo de desperdiciar talento, estudios y formación, por lo que las consecuencias del brote del COVID-19 podrían prolongarse durante décadas”, advierten los especialistas de la OIT.

FOTO: PEXELS.COM

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