Recursos Humanos

¿Qué importancia tiene realizar estudios de perfeccionamiento?

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Entre 45% y 78% más de sueldo perciben los profesionales que cuentan con postítulos o postgrados..

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Para nadie es sorpresa que hoy uno de los factores más importantes para mejorar la empleabilidad es realizar estudios formales de perfeccionamiento, especialización o educación continua, para responder así a un mercado que exige contar con profesionales permanentemente actualizados.

Pero, ¿qué caracteriza a una persona con alto grado de empleabilidad? La Directora de Extensión Académica de la Universidad del Pacífico, Irene Valenzuela, explica que en un mercado laboral altamente competitivo y cambiante, una persona con un alto grado de empleabilidad es aquella que reúne una serie de habilidades, conocimientos y actitudes, denominadas competencias, que le permiten mantener y mejorar sus opciones de efectividad en el desempeño y de promoción. “Su educación formal, los aprendizajes producto de los escenarios laborales, las actividades que realiza, la red de contactos que tenga, son algunos de los factores de empleabilidad, pero lo más importante es la forma que tiene de enfrentar su carrera profesional”, indica.

En este punto, plantea que es clave que el profesional conduzca su carrera intencionadamente al aumento de capacidades instaladas. “Hay que gestionarse a sí mismo, comenzando por la identificación de las habilidades y recursos naturales propios, e intentar potenciarlos. Del mismo modo, reconocer los aspectos descendidos de su desempeño, generando las acciones remediales de manera organizada para superar la brecha identificada”, precisa.

“En esta línea, los programas de perfeccionamiento pueden ser una muy buena alternativa para cubrir brechas técnicas y/o de habilidades para el mejoramiento del resultado del trabajo, centrada en la capacidad del individuo”, agrega la experta.

Y las cifras hablan por sí solas. De hecho, la última Nueva Encuesta Suplementaria de Ingresos (NESI) publicada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), señala que una mujer trabajadora que cuenta con un título universitario gana en promedio $663.000, cifra que sube a $989.000 si tiene un postítulo o maestría, y a $963.000 si tiene un doctorado.

En el caso de los hombres con título universitario, su sueldo promedio es de $988 mil, subiendo a alrededor de $1.781.000 con postítulo y maestría, y a $1.500.000 con doctorado.

Pero no solo eso. Un profesional tiene hasta tres veces más posibilidades de acceder a un cargo gerencial al obtener un título de posgrado que quien no posee uno.

Irene Valenzuela comenta que “un elemento que se vuelve relevante en este desafío es reconocer en forma auténtica los aspectos que se deben mejorar, generando de este modo un compromiso emocional con la mejora, teniendo la fuerza y perseverancia para continuar, aun cuando se vuelva en muchos momentos extenuante esta labor”.

Asimismo, plantea que si bien en los tiempos actuales es necesario desarrollar las capacidades, es fundamental seleccionar lo que contribuirá de manera directa en nuestra efectividad laboral. “En la aldea global estamos atiborrados de información, por ende debemos entrenarnos en distinguir las oportunidades de crecimiento y despliegue de capacidades, entendiendo esto como un trabajo en redes o nodos de desarrollo. La flexibilidad y adaptabilidad también serán puestas en tensión, siendo estas un buen antecedente en mi trayectoria profesional”, acota la especialista.

Cuándo volver a estudiar

En la búsqueda del plan de estudios adecuado, la Directora de Extensión Académica de la Universidad del Pacífico señala que es deseable tener ciertas consideraciones.

“Por ejemplo, al optar por un programa de Magíster es recomendable contar con al menos 5 años de experiencia laboral, para generar mayor conocimiento y tener la oportunidad de ampliar el network. Al tomar programas de diploma y postítulo, hacerlo  en materias donde pueda darle una aplicabilidad,  ojala en simultáneo con el trabajo, para la adquisición en la práctica real de ese nuevo recurso de competencia. Y considerar otras formas de perfeccionamiento de menor duración, pero que bien seleccionadas pueden marcar la diferencia en mi desempeño”, enumera.

“Todo lo anterior debe hacerse a lo largo de toda la carrera laboral, tanto en el proceso de búsqueda de empleo como cuando ya se tiene un trabajo estable, o cuando la empresa empieza a cambiar sus lineamientos estratégicos”, finaliza Valenzuela.

Imágenes | Pixabay

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