Fuerte mejora de expectativas en escuelas de MBA

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Que los precios de las maestrías se mantengan iguales o, incluso, hayan crecido en el 30% de las universidades regionales, mostrarían que la crisis ha sido muy suave.

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Buenos Aires. La industria de las escuelas de negocios de América Latina tiene muy buenas expectativas para 2010, ya que ha sufrido apenas algunos rasguños, y no mucho más, debido a la crisis financiera global. Así lo reveló un trabajo realizado por la argentina Universidad del Cema, que consultó a 41 centros de estudios en toda la región, y que fue difundido en Buenos Aires, en el marco de la Conferencia Anual Latinoamericana de la Asociación de MBAs.

Según Sergio Pernice, director de MBA de la Ucema, “los programas in company son el único tipo de programa en el que caen los revenues de manera generalizada” en este 2009.

De hecho, sólo el 24% de las instituciones vieron mermar sus ingresos y, en promedio, apenas el 14%. En esta línea, únicamente el 10,5% de las escuelas de negocios se encontraron con una caída de su rentabilidad y entraron en déficit, mientras que el 44% se mantiene estable sin caída ni de ingresos ni de rentabilidad. Un 18% se encuentra con una caída de rentabilidad, pero sin ir a déficit, en tanto que el resto registra alzas en la rentabilidad.

Otro dato sorprendente, si se atiende al pánico vivido justo hace un año, se encuentra en el hecho de que los precios de los MBAs se mantienen (2008 a 2009) sin cambios en un 65% de las escuelas y han tenido un incremento en 30% de ellas, con solamente un 5% implementando rebajas. Lo anterior es consistente con las expectativas de los titulares de los centros de estudios que, por una amplia mayoría (57%) piensan que las cosas estarán iguales o mejores en 2010. Únicamente un 5% estima que empeorarán.

A la vista de lo anterior, Pernice indicó que es innegable “que la crisis ha tenido un efecto limitado en nuestras escuelas de negocios: el factor más afectado ha sido el apoyo empresario”. En efecto, las únicas caídas importantes que muestran las estadísticas se refieren “a que dónde el financiamiento cayó mucho fue en pagos que las empresas hacen para estudiantes de MBA (18% en el caso de abonos parciales y 49% en el caso de abonos totales).

El hecho de que la tormenta recesiva tan temida fuese apenas un chubasco tímido, llevó a que uno de los presentes indicara que no había que saltar de felicidad, ya que podría producirse un aftershock ralentizado en 2010. Es decir, que la contracción principal en la demanda podría no estar atrás sino adelante, en unos pocos meses más. Pernice indicó que, en efecto, ello no sería nada raro e, incluso, resultaba esperable, pero que -sin embargo- era contradictorio con las buenas expectativas que se tienen desde la dirección de las escuelas.

Sería paradojal, entonces, que las escuelas de negocios se equivocaran tanto en anticipar la tendencia en su mercado. Precisamente, en cuanto a anticipaciones, Jorge Talavera, presidente de la Universidad Esan, de Perú, en su ponencia sobre las lecciones que dejó la crisis financiera, y qué implicaban ellas para las escuelas de negocios recordó el reproche de la Reina Isabel II a los funcionarios, economistas y hombres de negocios del Reino Unido.“Si esto es tan grande ¿Cómo es que nadie lo vio venir?

Talavera, tácitamente, insinuó que los expertos sí la vieron venir, pero prefirieron autoengañarse: “Las escuelas de negocios tienden a ser seguidoras de las prácticas que son empleadas por las grandes empresas”, por lo cual, sostuvo, algunas de las lecciones debían ir hacia un balance entre investigación rigurosa y relevante (según la tendencia del momento), la enseñanza de la ética, y buscar un nuevo enfoque de la enseñanza de finanzas y economía.

Lamentablemente, recordó, “desde el punto de vista de las instituciones financieras, tendemos a no aprender de las experiencias del pasado. Tendemos a decir ya corregimos los problemas y el futuro será diferente”. A ello se suma, indicó, la atendible mirada de los escépticos que dicen que “los cambios en las escuelas de negocios no se trasladan en la misma proporción al mundo real, en la medida en que el mercado opera con sus incentivos propios”. En especial si ellos no están alineados.

De todas formas, concluyó, existía una lección muy particular para las escuelas de negocios de Latinoamérica: buscar “una mejor comprensión de la relación entre desarrollo y educación”, ya que en nuestra región las “otras” crisis: exceso de pobreza, escasez de responsabilidad social, debilidad de la democracia y el crecimiento económico, siguen vigentes pese a la relativa suavidad de la crisis global.

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