Recursos Humanos

Flexibilidad del vestuario en el trabajo: los beneficios de esta tendencia

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Este cambio cultural no trae un beneficio sólo al trabajador, sino que le permite que este pueda desempeñarse de forma más cómoda en el trabajo.

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Durante las últimas semanas entidades públicos y privados han remecido los códigos laborales al permitir que los trabajadores que no atienden el público puedan dejar la corbata y tacones en sus casas e ir vestidos informalmente a sus puestos de empleo.

Esto es realidad tanto para los miles de trabajadores del Banco Itaú como para los de Corfo, quienes desde hace ya tres años han eliminado el “dress code” de su política laboral. Sin embargo, ¿es esta sólo una tendencia de verano o llegó para quedarse?

Marcelo Pinto, psicólogo laboral de la consultora HPI se inclina a esta última opción. Para él, esta acción va de la mano de las necesidades de las nuevas generaciones. Además, este cambio cultural no trae un beneficio sólo al trabajador, sino que le permite que este pueda desempeñarse de forma más cómoda en el trabajo.

“Por ejemplo, no debiera ser tema que una persona deba cambiar todos los días de camisa para poder adecuarse a un contexto social, dependiendo de la vestimenta, y no ser víctima de la manifestación respecto al estilo o al uso de cierta vestimenta en un contexto laboral, eso quitaría del foco las preocupaciones que tienen que ver más con el ámbito personal, tiene asociado principalmente a la proyección de un rol a partir de la vestimenta. Es por ello que la incorporación o eliminación del contexto de formalidad en la manera de vestir pudiese orientar a las personas a focalizar más su concentración a las tareas que se le están asignando”, dijo.

Según Pinto, estos beneficios han sido considerados ya no sólo en las pequeñas empresas, sino que también de grandes corporaciones. Así planteó la pregunta sobre si esta tendencia debería expandirse y aplicarse sistemáticamente en todos los espacios.

“Me parece que esto tiene que ver principalmente con aquella alineación entre las expectativas que tiene un colaborador con las necesidades de la organización, por lo tanto, hacerlo exigible volvería a contextualizar esta manera de normalizar la relación entre organizadores y colaboradores dentro de un mismo marco normativo que es precisamente lo que se está intentando eliminar con la flexibilidad laboral y con la eliminación del dress-code”, expresó.

Por este motivo, para Pinto realizar de esto una política pública no es la opción más adecuada. “Por esto establecerlo como ley no es una buena alternativa dado que esto no le permite a los colaboradores tener una decisión de manera autónoma respecto a cómo van a querer vestir en su contexto laboral y si esto de alguna manera avanza a ser una conducta normalizada y poco cuestionada”, explicó.

Pero no solo Banco Itaú realiza este tipo de acciones al interior de la organización, sino también la empresa de marketing digital ROI ,entidad que se caracteriza por tener como política interna la flexibilidad de su vestimenta en los trabajadores, y cuyo fundador Uri Martinich comentó que “tener un código de vestimenta agrega un estrés adicional e innecesario a los trabajadores, algo más de lo que deben preocuparse. También coarta la expresión de su personalidad e individualidad, ya que, probablemente, un código de vestimenta de inclinará por un estilo más tradicional y normado en la que algunos se sentirán cómodos, pero otros no”.

Y sobre los beneficios de esta tendencia, Isaías Sharon, director ejecutivo de Smart Coach, profundizó los privilegios que tendrán los trabajadores. “El principal beneficio de tener flexibilidad en la vestimenta, es que se pruebe un cambio de cultura de una tradicional a una mirada más inclusiva y que visibiliza la diversidad de las personas que componen la organización”, comentó Sharon.

Luego añadió que otro beneficio tiene “relación con la manera de vincularnos, tanto en el espacio de trabajo como de cara a los clientes o beneficiarios de nuestro trabajo. Generando espacios más cercanos y humanos en el trato, por medio de una forma más genuina de vincularnos”.

Isaías Sharon aconsejó que es fundamental ir ad hoc, pero no necesariamente “ir producido” para el trabajo, ya que “nos ayuda a tener un elementos menos de qué preocuparnos, tal como mostraron al mundo Steve Jobs o Mark Zuckerberg, al usar la misma sencilla tenida, para no preocuparse de ese elemento cotidiano y poder poner atención a otras cosas más importantes”.

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