Gestión de Carrera

En México hay más alumnas de Derecho, pero menos abogadas en despachos

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La mitad de los graduados de Derecho en la UNAM son mujeres, sin embargo, la mayoría de los socios en firmas nacionales e internacionales son hombres.

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En los despachos legales “sigue imperando una cultura de dominio de los varones”, señala la abogada Mayra María Teresa Eternod Aramburu. Esta profesión, dice, no se salva de los estereotipos contras las mujeres y de los resultados que esto acarrea: brecha laboral y salarial.

Hay ciertos avances, apunta. Por ejemplo, que hay más mujeres estudiando la carrera y “muchas veces con mejores calificaciones”. Pero este progreso todavía no ha llegado con esa fuerza a los burós de juristas, lamenta la subcoordinadora de la Comisión de Equidad de Género de la Barra Mexicana Colegio de Abogados.

Estadísticas de las Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) son un botón de muestra. En 2017, de sus 3,196 egresados 51% eran mujeres. No obstante, ellas son las que tenían una mayor tasa de desempleo: 32% contra 22% de sus compañeros varones.

En 2016, había 342,809 personas ejerciendo como abogados. De ese número, 62% eran hombres y 37% mujeres, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Empleo temporal, mayor en las abogadas

Las matrículas de las escuelas profesionales de derecho tienen cierta paridad de género. Pero las firmas de abogados “no han capturado esos números mayoritarios de mujeres”, admite Miguel Noyola socio del despacho legal Baker McKenzie. Esta situación “ocurre no sólo en México, sino a nivel global”.

La firma que representa en Chicago, Estados Unidos, tiene apenas 25% de abogadas socias en 46 países. En México, de 68 juristas con nivel de socio apenas 9 son mujeres. Es decir, el 13%.

En la Barra Mexicana de Abogados, su Consejo Directivo está compuesto por 20 miembros, de los cuales sólo 6 son mujeres. La Junta de Honor tiene a dos juristas de un total de 11.

Las cifras más recientes de la UNAM señalan que en 2017 egresaron 1,541 alumnos y 1655 alumnas de todos sus planteles en los que se imparte la carrera de derecho. En ese mismo año 863 varones consiguieron un empleo permanente. Para el caso de ellas, 767 lo lograron.

Las plazas para trabajo temporal las ocuparon más las exalumnas. Mientras 210 hombres se ocuparon por temporadas, 237 mujeres también lo hicieron. La UNAM reporta que 339 egresados estaban desempleados y 528 egresadas estaban en esa misma condición.

Las arpías, las brujas

En este sector, como en otros, se exige que las mujeres tengan la misma disponibilidad de tiempo que sus compañeros. “Al mismo tiempo se nos reclama hacernos cargo de la familia, como si fuera sólo nuestra responsabilidad”, dice María Teresa Eternod.

Juntas a las 8 de la noche, jornadas de trabajo hasta las 2 de la mañana e “irse de tragos con los clientes” son situaciones frecuentes en esta profesión, comenta. Y quien no esté dispuesto a competir bajo esas reglas, tendrá pocas probabilidades de destacar.

Por un lado, muchas mujeres no tienen tiempo de adaptarse a estas actividades porque tienen que hacerse cargos de tareas domésticas. Y por otro, sería muy mal visto que lo hicieran.

En la abogacía la idea de poder va casi implícita. Pero el concepto del poder está ligado socialmente con lo masculino. “Si una mujer es fuerte y no se deja doblar es una arpía, es una bruja, una mujer insatisfecha. Pero si un hombre es déspota es poderoso. La percepción es totalmente diferente”.

Cambios en Baker Mckenzie

Este año el Comité Internacional de Diversidad e Inclusión de Baker McKenzie se ha fijado un objetivo: que en 2025 crezca el porcentaje de socias de 25% a 40%. Si bien apenas están fijando la ruta, no será por una estrategia de cuotas de género, adelanta Miguel Noyola.

“No le decimos cuotas, sino metas aspiracionales para llegar a una paridad de género”. Ampliarán las licencias de maternidad y paternidad e implementarán políticas para facilitarle a las madres el regreso al trabajo, comenta.

Además, informa, comenzarán una reestructura que favorezca la flexibilización del trabajo, de modo que madres y padres de familia puedan laborar fuera de la oficina y cerca de su familia para compartir las tareas de cuidado.

Asimismo, iniciarán con programas para identificar a las abogadas con potencial de liderazgo para apoyarlas a desarrollar esas competencias.

FOTO: PEXELS.COM

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