Emprendimientos

Día mundial del emprendimiento ¿Por qué todos quieren tener su propio negocio?

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Formar una empresa y ser tu propio jefe es muy tentador, sobre todo para los trabajadores actuales que pertenecen a la “Generación Millennials”, libre de esquemas y sin miedo a buscar nuevos horizontes. Una especialista explica por qué hoy todos desean ser emprendedores y entrega algunas recomendaciones para atreverse.

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Este 16 de abril se celebra el Día Mundial del Emprendimiento, un buen minuto para analizar la posibilidad de pasar de ser empleado a dueño de un negocio. Y es que el sueño de formar una empresa propia cautiva a la mayoría de los chilenos. En la actualidad, los emprendedores son admirados y respetados en la sociedad, ya que aunque es el deseo de muchos, pocos se atreven realmente a intentarlo.

Mientras en el pasado el máximo orgullo era hacer una carrera laboral completa en una misma empresa, hoy el modelo ha cambiado. Los trabajadores jóvenes privilegian el desarrollo profesional por sobre la estabilidad, por lo que el emprendimiento es una idea completamente válida y valorada.

“Los jóvenes profesionales de hoy, pertenecientes a la Generación Y, también conocida como Generación Millennials, creen en el emprendimiento como una oportunidad real de desarrollo profesional, dado que ellos prefieren trabajar de manera mucho más independiente, manejando un horario flexible que les permita compatibilizar su vida personal y su trabajo, realizando actividades que verdaderamente los motiven y apasionen, como podría ser la creación de un negocio propio basado en una idea personal”, indica Carolina Gutiérrez, jefa de carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad del Pacífico.

Según la experta, los nacidos después de 1980 tendrían condiciones casi innatas para emprender. “Esta generación posee una característica clave para emprender: disposición a la toma de riesgos. A la hora de generar un nuevo negocio, se debe asumir la incertidumbre respecto al éxito o fracaso de éste y sus consecuencias, algo que las generaciones anteriores estarían menos dispuestas a asumir”, recalca Gutiérrez.

Formar una empresa propia se sumaría a las alternativas convencionales de trabajar de manera dependiente. Según el último informe del Global Entrepreneurship Monitor para la Región Metropolitana, el 65% considera al emprendimiento como una opción de carrera deseable.

Si bien muchos creen tener la idea perfecta que será un éxito, lamentablemente algunos fracasan al ponerla en el mercado. Pero, más allá de las apreciaciones personales, ¿cómo identificar si una idea es viable?

“Para identificar si una idea tiene un éxito potencial es recomendable realizar una investigación de mercado que dé cuenta de la factibilidad comercial del negocio en el segmento al cual irá dirigido el producto o servicio a ofrecer, antes de poner en marcha el emprendimiento. Lo ideal es que expertos en el área de Marketing realicen dicha investigación. Por otra parte, también es importante realizar una evaluación económico-financiera del proyecto, que dé cuenta de la rentabilidad esperada del negocio”, explica la docente de la Escuela de Administración y Gestión de la Universidad del Pacífico.

Cómo financiar un emprendimiento

Además de las ganas y de una buena idea, ¿qué se necesita para emprender? “Para emprender es muy importante contar con un plan de negocios formalmente definido, que sirva como guía para la organización del emprendimiento y el logro de los objetivos propuestos. Uno de los aspectos más relevantes dentro de este plan es la estructura financiera del negocio, la cual debe considerar fuentes de financiamiento propias o no. En la actualidad, un emprendedor en Chile no necesariamente tiene que recurrir al endeudamiento en caso de no contar con un capital inicial para comenzar su negocio, sino que también tiene la opción de buscar otras fuentes de financiamiento. Por ejemplo, el aporte de inversionistas interesados en hacer crecer un negocio innovador con potencial de crecimiento”, describe Carolina Gutiérrez.

De hecho, según una encuesta realizada por Universia y Trabajando.com, el 95% de los jóvenes chilenos aspira a emprender un negocio propio, pero considera que el obstáculo es la falta de recursos económicos. De acuerdo a un estudio online de la consultora multinacional de Recursos Humanos Randstad, el 90% de los trabajadores chilenos de entre 20 y 30 años emprendería si tuviera los medios y las redes necesarias.

¿Qué deben hacer los que no tienen capital pero sí buenas ideas? La docente de Ingeniería Comercial de la U. del Pacífico recomienda buscar opciones como fondos concursables o empresas dedicadas a transformar una idea en un negocio.

“El emprendedor puede buscar el apoyo de alguna incubadora o aceleradora de negocios que facilite tanto el inicio del emprendimiento como su desarrollo exitoso. Estas entidades, además de facilitar el acceso a posibles inversionistas privados o subsidios públicos, entregan al emprendedor importantes redes de contacto que potencian el desarrollo y crecimiento del negocio. Finalmente, también existen Fondos Concursables que apoyan el emprendimiento y la innovación en Chile, tales como los ofrecidos por la Corfo para diversos segmentos de emprendedores, o bien Concursos de Emprendimiento enfocados en alumnos universitarios con ideas innovadoras, tales como Jump Chile”, enumera Carolina Gutiérrez.

Mientras unos se lanzan y dejan sus trabajos para perseguir el sueño del emprendimiento, otros aún tienen susto de soltar la estabilidad de un empleo dependiente. Si la persona está en esta disyuntiva, la experta plantea la opción de repartir la jornada laboral.

“Es recomendable que al menos en la etapa inicial del nuevo negocio el emprendedor se dedique en un cien por ciento a la planificación, organización y control de las actividades relacionadas con su empresa. De todas formas, si una persona desea emprender pero cree que no posee un respaldo económico que le permita hacerlo sin trabajar, es posible compatibilizar un trabajo de medio tiempo con el inicio de un emprendimiento, tomando los resguardos necesarios para no descuidar el control de las metas propuestas”, indica Carolina Gutiérrez, jefa de carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad del Pacífico.

Imágenes | Pixabay

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