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Cómo el coaching ontológico enseña a fortalecer las competencias emocionales funcionales

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Esta disciplina estudia al ser humano para que logre un mejor ‘hacer’ y un mejor ‘estar’ con los demás, ámbito de las relaciones y las acciones en las que las emociones están presentes.

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Entre las competencias más importantes para el desarrollo personal y profesional, la inteligencia emocional es primordial; para desarrollar esta habilidad se requiere de  educación emocional, la cual “consiste en la capacidad de gestionar conscientemente la energía que moviliza las acciones del ser humano y provoca resultados deseados y no deseados en los distintos ámbitos de nuestras vidas”, señala Magally García, docente de la Diplomatura de Coaching Profesional de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). 

“La educación emocional es un proceso consciente de aprendizaje, continuo y permanente en el ´estar siendo´, que permite distinguir cuándo la intensidad de una emoción como el enojo, el miedo o la tristeza puede obstaculizar el comportamiento y las relaciones familiares, sociales o laborales. Incluso emociones, comúnmente consideradas positivas como la alegría y la ternura pueden llegar a ser disfuncionales, si se manifiestan descontroladamente”, precisa Magally García. 

En ese sentido, el coaching ontológico mira a la persona como un ser con tres dominios básicos: lingüístico, corporal y emocional. Según la docente, esta disciplina estudia al ser humano para que logre un mejor ‘hacer’ y un mejor ‘estar’ con los demás, ámbito de las relaciones y las acciones en las que las emociones están presentes. El coaching enseña a reconocer, gestionar y fortalecer las competencias emocionales funcionales que acompañan nuestras acciones.

Este proceso consta, primero, de la autoobservación y el darse cuenta de la emoción en la que se encuentran la persona y aquellos con quienes interactúa. Segundo, la aceptación de esa emoción al reconocer cómo afecta a su corporalidad y fisiología como parte de su ´estar siendo´ en ese momento. Tercero, la pertinencia, el análisis e identificación del hecho y la interpretación que produce la emoción, si con esa emoción puede realizar las acciones que necesita para lograr los resultados que desea. Finalmente, la expresión consciente de la emoción en equilibrio y que sea funcional a lo que se espera lograr.

Asimismo, Magally García precisa que, dado que permanentemente el ser humano está en algún tipo de emoción, se puede afirmar que no hay aprendizaje sin emoción. “Los estudios de neurociencias confirman que todo aprendizaje implica una experiencia emocional pues los centros nerviosos y los neurotransmisores que regulan la motivación y la emoción están involucrados en los procesos de aprendizaje”, explica.

Dicho eso, aprender a gestionar las emociones mediante el coaching tiene varios beneficios, como: tomar decisiones más acertadas, generar un estado permanente de bienestar, sostener relaciones sociales armónicas y saludables en la vida familiar y laboral, establecer conversaciones más efectivas y evitar los diferentes tipos de violencia y comportamientos de riesgo social como la delincuencia, pandillaje, consumo de drogas o feminicidio, concluye Magally García.

Para los interesados, la PUCP iniciará la Diplomatura de Coaching Profesional el 16 de abril del 2020, es presencial pero con horario flexible, sólo siete actividades se realizan en horario fijo en Lima.

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