Gestión de Carrera

Los beneficios que traerá la IA a los trabajadores

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Si bien existe temor a perder el empleo producto de la IA, se estima que las nuevas tecnologías cambiarán el trabajo, incrementando la productividad y optimizando la gestión.

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Se podría definir la Inteligencia Artificial (IA) como una “máquina inteligente”, un agente flexible que percibe su entorno y lleva a cabo acciones que maximizan sus posibilidades de éxito en algún objetivo o tarea.

Según un estudio publicado por la consultora McKinsey, el 58% de las organizaciones a nivel mundial han añadido, al menos, una nueva capacidad o herramienta de este tipo, mientras que el 44% afirma que esta tecnología les ha permitido reducir costos y el 63% establece que ha generado un aumento de ingresos en las unidades de negocio donde se ha implementado.

En el caso de América Latina, un informe publicado por Accenture evalúa que para el 2035, la Inteligencia Artificial, por sí sola, podrá elevar el
crecimiento de las economías sudamericanas en un 1%.
Entonces, si esta tecnología permite mejorar la situación monetaria de tantos países ¿por qué los trabajadores le temen?

Los trabajadores creen que esta tecnología les quitará sus puestos de trabajo, ya que puede hacerlo de una manera más eficiente y rápida. Sin embargo, para Sebastián Hercovich, CEO de B&L, empresa dedicada a ofrecer soluciones automatizadas, “el empleo no desaparecerá y las máquinas no les quitarán el trabajo a las personas; éste mutará y las nuevas herramientas, como IA, entregarán poderes que incrementan la productividad, optimizan la gestión y tiempos de los trabajadores”.

Esto queda demostrado en un estudio realizado por la consultora Forrester, que establece que en los próximos diez años la automatización creará 14,9
millones de empleos nuevos.
Esto se debe a que las máquinas no pueden realizar las tareas por sí solas, por eso, el objetivo de las empresas no es sustituir a los trabajadores por la IA, sino que será una “colaboración” entre ambos. Entonces, la Inteligencia Artificial ayudará a reducir el tiempo que los empleados dedican a las tareas rutinarias y administrativas, para que puedan centrarse en puestos de mayor valor añadido.

Si bien es cierto que esta tecnología no va a sustituir a las personas, la realidad es que cambiará la manera en que los empleados trabajan. Rubén Berrocal, team leader de Randstad Technologies, explica que “los profesionales que el día de hoy no son técnicos, tienen que pensar que el aporte de valor no va a estar en la tarea o en el conocimiento, sino en la creatividad y la comunicación, que son dos aspectos en los que la máquina no podrá sustituir o mejorar al ser humano".

Por ejemplo, el experto cree que en el ámbito de los recursos humanos la identificación de perfiles con el tiempo podría automatizarse, pero no la parte de contacto y engagement.

Junto con esta readaptación a las nuevas tecnologías, se crearán nuevos puestos laborales, ya que necesitarán estar a cargo y ser expertos en IA.

Algunos de los que describe la consultora Manpower son:

  • Chief Digital Officer
  • Instructor de empresa digital
  • Especialista en sistemas cognitivos
  • Especialistas en ciberseguridad
  • Diseñador de experiencia de usuario
  • Ingeniero en simulación de sistemas industriales
  • Gerente de producto digital
  • Especialista en sistemas de vehículos automatizados y vehículos autónomos
  • Analista de optimización de los activos de flotas
  • Ingeniero de ventas
  • Ingeniero de hardware de realidad virtual
  • Especialista en robots colaborativos
  • Especialista en gestión del cambio organizacional hacia la manufactura digital
  • Ingeniero en IoT
  • Especialista en mantenimiento predictivo

De esta manera, la Inteligencia Artificial toma un papel fundamental ante este cambio de paradigma laboral, apoyando a automatizar procesos repetitivos y generando modelos predictivos que ayuden al proceso de la cadena de valor, eliminando el sobrestock e incremento de proveedores, entre otros.

Esto dará una nueva visión al mercado laboral donde el empleo se verá afectado en su forma, obligando al ser humano a capacitarse y especializarse.

Pero ¿quién es el responsable de esta adaptación? Para Hercovich, tanto empresas como el Estado tienen responsabilidad. Por un lado, “las empresas, producto de los excedentes que genera por uso de estas nuevas tecnologías, deben destinar un porcentaje a capacitar aquellos perfiles que sean de valor para la empresa y que estén dispuestos a aprender y desarrollarse". Y, por otro, "el Estado tiene una responsabilidad civil hacia las personas que no tengan la capacidad o el interés de mantenerse actualizados, y debe destinar recursos a la tarea y, en casos, subsidiar en busca de apoyar a que las tecnologías sigan su camino de desarrollo".

Por último, los trabajdores deben seguir estudiando, aprendiendo constantemente y aprovechar el tiempo libre que entregan las nuevas uw trtecnologías.

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