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Cómo la pandemia aceleró la convergencia entre industrias creativas y la tecnología

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Las tecnologías permiten a la industria creativa eliminar las barreras físicas, geográficas y culturales, e incorporar elementos como la Inteligencia Artificial, IoT y las tecnologías inversivas.

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Una de las industrias que más ha visto alterados sus proyectos de desarrollo en medio de este 2020, ha sido la industria creativa a nivel global, sobre todo, en los formatos tradicionales de creación, difusión y distribución de contenidos. Pese a ello, ésta se caracteriza por su alta capacidad de adaptación y generación de innovación.

Así lo plantea Franklin Valdebenito, director de la Dirección de Innovación y Transferencia Tecnológica de la Universidad de La Frontera (UFRO), quien destaca que el desarrollo de las tecnologías ha sido un gran aliado de esta industria, lo que se visualizaba desde hace tiempo, “no sólo por permitir el contacto con las audiencias, sino también por las nuevas formas de interactuar e ir modificando sustancialmente la forma de creación y difusión de contenidos”, indica.

La industria creativa puede definirse como un conjunto amplio de actividades económicas en el que el producto o servicio contiene un elemento artístico o creativo sustancial, como la música, el libro y el audiovisual. Incluye además toda la producción artística o cultural, ya sean espectáculos o bienes producidos individualmente relacionados a las artes escénicas, las artes visuales, la fotografía y la artesanía. Producto de la pandemia, la confluencia de estas industrias hacia las plataformas tecnológicas se ha acelerado, un proceso que modifica tanto los formatos como la capacidad de transmisión y nuevas posibilidades de interacción y creación de valor.

Anteriormente, algunas industrias ya habían experimentado la necesidad de considerar al desarrollo tecnológico como un aporte para difundir y comercializar contenidos creativos, tales como videojuegos, música, editorial, entre otras. Gracias a esto, explica que “hoy es posible eliminar barreras –físicas, geográficas y culturales- antes infranqueables, aprovechando el infinito mundo de capacidades que nos ofrecen la incorporación de elementos como la Inteligencia Artificial (IA), Blockchain, el Internet de las Cosas (IoT) y las tecnologías inversivas, generando nuevos modelos de desarrollo para las industrias creativas”.

Por otra parte, el impulso que se ha dado en Chile en la última década ha sido por medio de distintas iniciativas de políticas públicas que buscan incentivar y aprovechar el potencial de las industrias creativas para el desarrollo del país, así como también por una serie de iniciativas de la sociedad civil han generado un marco de valorización y fomento. Además, “iniciativas de alta relevancia como las impulsadas por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el fomento de esta industria, han generado un liderazgo a nivel latinoamericano”, agrega.

En ese sentido, Valdebenito sostiene que Chile cuenta con institucionalidad y planes de fomento con organizaciones interministeriales y los lineamientos establecidos en el “Plan Nacional de Fomento a la Economía Creativa”, por lo que “el desafío está en incorporar al sector privado y estructurar sus planes regionales, de manera de descentralizar este esfuerzo y aprovechar la amplia diversidad cultural geográfica y patrimonial existente en Chile”.

Asimismo, “los desarrolladores en Chile debemos plantearnos permanentemente en cómo aportar a que haya transferencias y difusiones tecnológicas más efectivas, tarea donde el pensamiento creativo es un tremendo valor”, enfatiza.

Otro aspecto relevante es la experiencia que debe sumar la academia en la generación, gestión y acompañamiento a proyectos de innovación y emprendimiento.

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