Educación

Xavier Aragay, director de Reimagine Education Lab: "Quien no se haga preguntas y no se transforme, tiene el peligro de desaparecer"

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El experto internacional asegura que las entidades educacionales que no logren evolucionar, se quedarán en el camino. Hoy, la transformación es la clave.

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Dentro de los próximos 10 años, veremos qué instituciones educacionales lograron transformarse y las que se quedaron en el camino. Es lo que asegura este experto internacional y consultor de transformación en las instituciones y liderazgo para el cambio. 

La transformación está ocurriendo en la educación y quienes no se sumergan en esta avalancha tecnológica, quedarán sin las herramientas necesarias para aquellos profesionales que se avecinan al mundo laboral. Las necesidades van cambiando, y las entidades formadoras, deben estar en sintonía. 

El director Reimagine Education Lab, Xavier Aragay, estuvo presente en la última edición del Congreso Internacional de Innovación Educativa (CIIE) organizado por el Tecnológico de Monterrey, donde realizó una conferencia magistral "Reimaginar la educación, reimaginar la universidad". 

Lo entrevistamos y le consultamos respecto a la transformación que vive hoy el rubro educativo. Sus respuestas, a continuación. 

- ¿Por qué hay que transformar la educación?

Por dos razones fundamentales. Primero, porque el mundo se está transformando a una velocidad increible, ya lo venimos viendo hace años, pero ahora va en serio. Entonces, la educación está al servicio de la sociedad y tiene que existir conciencia que la financia la sociedad, sea público o privada. Otra de las razones más importantes es porque los jóvenes que llegan a la universidad necesitan que los formemos con una serie de habilidades, competencias, actitudes y marcos mentales que sean útiles cuando salgan. Si les enseñamos cosas, que la mayoría de las cuales cuando salgan van a quedar obsoletas, la universidad la que va a quedar obsoleta. Por eso debe de transformarse.

- ¿Por qué hacerse preguntas es tan importante para reimaginar la universidad?

Los adultos, sobre todo los que son profesores y trabajan en la universidad, más del 50% de sus padres fueron a la universidad, ellos fueron y probablemente sus hijos van a la universidad. Entonces, han visto la universidad igual siempre. A nadie se le ocurre pensar que la universidad puede ser distinta, pero puede. Por eso, hay que reimaginarla, porque claro que va a ser un sitio al que vamos a ir y va a tener métodos cuadrados y profesores, pero podemos hacer las cosas distintas. 

¿Por qué de entrada ir a un aula? Es que no tiene sentido, la universidad tiene que reimaginarse. A veces se habla de innovar y yo digo que no, porque innovar es: yo ya tengo un sistema y voy metiéndole pequeñas cosas, pero no aspiro a que el sistema cambie. Transformar es aspirar, soñar que el sistema puede ser completamente distinto. Debe de serlo, porque lo que está en crisis es este sistema de transmitir este conocimiento de forma oral. Esto está obsoleto como método, hoy podemos aprender de muchas otras formas alternativas, distintas y mucho más efectivas, que son activas y experienciales.

- ¿Hacia quién debe estar dirigido este nuevo sistema educativo? ¿cuáles deberían ser los principales focos y cómo orientarlo?

A todo el mundo, es decir, en todo el mundo. En todos los países hay universidades y escuelas buscando nuevos modelos, nuevas formas. En el mundo hay una verdadera primavera educativa, sobre todo en el mundo escolar. Hay muchas escuelas haciendo cambios y menos universidades haciendo cambios, porque la universidad está encerrada en si misma. Pero debe cambiar y esto es para todos.

Los alumnos deben de exigir un cambio. No puede ser que los estudiantes se conformen con lo que les estamos dando. Muchos profesores dicen, “bueno es que la estructura no nos permite”, pues cámbienla. Somos todos, los ministerios de educación, las empresas, las familias, toda la comunidad educativa la que debe hacerse preguntas y cambiar. Hacernos preguntas es clave, porque si no nos hacemos preguntas, vamos replicando lo que se ha hecho siempre.

- ¿Cuáles podrían ser los principales perjuicios de no transformar la educación o la universidad?

Los principales perjudicados son los alumnos, porque al salir van a encontrar un mundo que les han contado que no existe y no van a tener las herramientas para generar valor y riqueza. Pero luego, inmediatamente es el país el que se hunde. Un país para competir en la economía global, necesita talento, conocimiento y creatividad. El petróleo del siglo XXI es este, porque el petróleo se acaba o se acabará, por tanto, los países para tener bienestar deben generar talento, conocimiento, deben tener personas creativas con iniciativas, que creen empresas o instituciones culturales. Entonces, es el país el que pierde. Al final es hundirnos en la pobreza futura por no haber sido capaces hoy de ser valientes y audaces en la transformación.

- ¿Qué tan cerca o lejos estamos de esta transformación? 

El mundo hoy en día ya es muy contradictorio y existe de todo: escuelas ya transformadas, escuelas que se lo están planteando y existen muchas que ni se han hecho la pregunta. Entonces, es evidente que la tendencia futura es que quien no se haga preguntas y no se transforme tiene el peligro de desaparecer o de no ser relevante. Estamos en un momento de cambio muy profundo y la transformación avanza, es una tendencia.

- ¿Quiénes son los responsables de llevar a cabo esta transformación?

Esta pregunta es muy importante porque existe mucha confusión. Somos todos. Hay una inercia que existe del siglo XX, que es pensar que la educación la va a cambiar una nueva ley. Las leyes no cambian las realidades, las leyes permiten o facilitan que las realidades puedan cambiar pero por si solas no cambian nada. En España hemos tenido ocho leyes en Educación en 40 años y el sistema está igual.

Entonces, la responsabilidad es de todos. ¿Qué quiero decir? No esperemos que alguien lo permita, revelémonos, transformémoslo, está a nuestra mano, tanto los estudiantes, los profesores, los directivos, los rectores, el ministro, los funcionarios, las familias, las empresas, todos. La educación es la mejor herramienta que tenemos para mejorar el mundo, para que las personas crezcan. La educación no es un servicio, educamos todos y todos debemos preocuparnos por nuestro país, nuestro bienestar y que la educación esté transformada.

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