Patrick Duddy: "Se trata de formar líderes de consecuencia"

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La diplomacia tiene mucho que ofrecer a los hombres de negocios, managers y emprendedores actuales. Por eso las escuelas de negocio globales buscan cada vez más la ayuda de diplomáticos de carrera. Patrick Duddy, ex embajador de EE.UU. en Venezuela, enseña a alumnos MBA de Fuqua sobre lo que más pesa al negociar en otros países, la cultura.

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Luego de una larga carrera como diplomático, que lo llevó a desempeñarse como embajador de Estados Unidos en Venezuela, Patrick Duddy es actualmente profesor visitante en la Escuela de Negocios Fuqua, de la Duke University.

Recientemente acompañó a un grupo de estudiantes del MBA en una gira por Brasil y Argentina, como parte de las actividades del programa. AméricaEconomía conversó con él sobre sus impresiones de este viaje, las cualidades que unen la diplomacia y los negocios y los cambios del contexto actual.

Desde su punto de vista, ¿cuál es el aporte más significativo de una iniciativa como este tour, el Global Academic Travel Experience o GATE, para la formación de los estudiantes?

En este tour visitamos junto a 25 estudiantes las ciudades de Río de Janeiro y Sao Paulo en Brasil, y Buenos Aires en Argentina. Ha sido una oportunidad para conocer otras realidades. Las tres son grandes ciudades, y creo que los alumnos ganaron mucho sólo con el hecho de estar allí.

Por ejemplo, en Río, al hablar con la gente que trabaja en la preparación de la ciudad para los Juegos Olímpicos, se aprende mucho de cómo es la gente y cómo funciona esa sociedad. 

Una cosa es oír o leer sobre estadísticas o proyectos, pero es distinto palpar y ver cómo se prepara una ciudad para un evento de semejante envergadura y alcance global, mientras la gente sigue funcionando y conduciendo sus negocios del diario. 

Es interesante también poder palpar el optimismo de la gente de Río, que me parece se puede encontrar por todas partes en Brasil. Y esa combinación, la de apreciar el tamaño del reto que son auspiciar los Juegos Olímpicos y el optimismo con que lo enfrentan, no es algo que se pueda aprender por boca de terceros o ver desde afuera.

Pero en general, el viaje se aprovechó para poner a los alumnos en contacto con representantes de compañías líderes en la región tales como la Asociación Argentina de Carne Vacuna, Braskem, Natura, Petrobras, Monsanto, Itaú, Votorantim, el Banco de Desarrollo Brasileño, IDT, FedEx, YPF, y la Comisión Olímpica de Brasil para los Juegos en Río de 2016. Asimismo, se facilitó el intercambio entre los alumnos y oficiales de las embajadas estadounidenses de Argentina y Brasil.

¿Qué diferencias son más notables entre EE.UU. y países latinoamericanos en cuanto a la influencia o presencia del gobierno o Estado en el sector privado? ¿Más específicamente, hasta qué punto es necesaria la relación con el gobierno o Estado para las compañías extranjeras o emprendedores extranjeros que quieren invertir?

En mi caso trabajé en ocho países de América Latina durante mi carrera diplomática, Chile, República Dominicana, Panamá, Costa Rica, Paraguay, Bolivia, Brasil y Venezuela. Entre todos hay diferencias. Diferencias que pasan por la densidad poblacional, por el tamaño de la economía, el volumen del mercado, y también respecto a la manera en que se establecen las relaciones entre el sector privado y el gobierno. Y siempre funcionan de forma muy distinta a cómo es en EE.UU. 

En un país como Brasil es interesante el caso de Petrobras. Es un tipo de compañía que no se encuentra en EE.UU. Es propiedad estatal, pero dirigida y organizada como compañía privada.
Cuando se pretende invertir en otro país, siempre se debe estudiar lo que constituye el alcance del gobierno en el desarrollo del sector privado. Para entender esta dinámica, en muchos casos el análisis hay que dirigirlo no sólo a las demandas de un mercado global, sino a las necesidades exclusivas de esa realidad, a qué tipo de apoyo o participación tiene el gobierno en ciertos sectores. 

Me parece, por regla general, que es más complicado establecer un negocio extranjero en países latinoamericanos. A veces puede ser fundamental contar con un socio local, algo que se puede contar entre las diferencias significativas. 

Por eso quisimos llevar a nuestros estudiantes en este viaje por Latinoamérica, al tiempo que también propiciamos que otros grupos viajen a otras regiones de China y África del Sur. El siguiente paso, es tener un encuentro donde los estudiantes de cada grupo intercambien sobre sus experiencias y aprendizaje. 

Igualmente sobre el tema del peso de los gobiernos en la facilidad de operar una compañía o realizar una negociación, ¿dónde le parece más complicado operar, teniendo en cuenta la complejidad de los sistemas regulatorios, de EE.UU. o América Latina?

Durante el tiempo que trabajé en estos países, mantuve estrecho contacto con el sector privado. En particular con algunas áreas claves. Diría que hasta cierto punto algunas de las diferencias en términos regulatorios ya están bien documentadas. 

Por ejemplo, en el marco del World Economic Forum ya se ha debatido que en Brasil se necesitan más de 100 días para establecer un nuevo negocio, mientras que en EE.UU. sólo basta alrededor de una semana y media. 

En algunos países latinoamericanos son muchas las reglas a cumplir, en otros menos, en EE.UU. aún menos. Esto no es un argumento en son de crítica, sino simplemente observar que existen las diferencias. 

Y dentro del mundo empresarial se discuten tanto las oportunidades como los desafíos. Algunos tienen que ver con regulación, otros con la calidad o disponibilidad de infraestructura, de vez en cuando se trata de tarifas de importación… Son cosas que varían bastante entre los países. Una diferencia radical puede estar entre los países que tienen Tratado de Libre Comercio con EE.UU. y los que no.

Actualmente se observa una tensión entre la transparencia que demandan varios grupos sociales y la discreción que muchos negocios indican necesitar. Tensión que es común también en la práctica diplomática. ¿Hasta qué punto o en qué circunstancias cree que debe mantenerse el secreto en contraposición a la transparencia o viceversa?

En este sentido, tanto en la diplomacia como en los negocios hay espacios en los cuales la reserva en la información es fundamental. Mientras, en lo que tiene que ver con el bienestar del público, o los consumidores, creo que debe existir un alto nivel de transparencia. Esto lo entienden tanto los diplomáticos como los hombres de negocios.

Últimamente se llama la atención hacia un tipo de liderazgo llamado “globalizado”. ¿Podría comentarnos qué características debe tener este liderazgo?

Primero, quiero referirme al concepto de liderazgo que se maneja acá en Fuqua. Estamos tratando de entrenar líderes de consecuencia, que actúen dentro del mundo de los negocios. Cuando se habla de liderazgo, es importante no referirse sólo a la capacidad de dirigir, sino a la ética. La gente que realmente comprende más ampliamente el mundo, tiende a entender los desafíos que enfrenta el mundo, y por ende, los temas relevantes de la agenda social van a figurar en un lugar prominente en su propia agenda.

Es el tipo de concepto que para mí sería liderazgo globalizado. Entender la significación y el impacto de las actividades del sector privado en lo social, en la ciudadanía. En Fuqua de hecho existe un centro que combina estudios de liderazgo con la ética. Creo que se entiende que el éxito del sector privado tiene mucho que ver con la comprensión del mundo que demuestran sus líderes, tanto en países desarrollados como en países emergentes.

Por último, en la mesa de negociaciones, ¿qué capacidades puede enseñar el diplomático al hombre de negocios?

Escuchar es lo primero y fundamental. Es la vía para entender claramente qué le interesa más a la otra persona. Es la base a la hora de relacionarnos con otros. 

Para trabajar con éxito en el mundo globalizado se debe reconocer que, aunque el mundo está más conectado que antes, y es más interdependiente, hay diferencias culturales importantes. Estas diferencias no sólo tienen que ver con los idiomas sino con los valores. Incluso dentro de culturas que pueden ser relativamente semejantes como la anglosajona y la hispanoparlante, las distinciones son significativas. Es necesario entenderlas y saber cómo interactuar dentro de ambas. 

Lo más importante es buscar comprender sinceramente al otro.

¿Cómo usted transmite este mensaje a los estudiantes? ¿Qué técnicas, métodos o actividades realiza con ellos?

Por ejemplo, en la materia que estaba enseñando acá en Fuqua –Latin America Global Academic Travel Experience- traté de abordar por un lado las tendencias macroeconómicas dentro de un contexto que también incluyera elementos de la dinámica política en Sudamérica. El contexto, aún para hacer negocios, nunca es exclusivamente económico o político, sino que política y economía se afectan mutuamente. 

Por otro lado, traté de buscar metáforas que ilustraran distintas culturas, para entender lo que hace una realidad nacional distinta de otra. Para esto usé artículos, por ejemplo uno sobre concepto de “jeito” brasileño, para dar a los alumnos una idea de un fenómeno cultural que todos los brasileños reconocen. Cuando me referí a Argentina, encontré un documento sobre la historia del tango, y también un análisis sociológico sobre cómo el tango ofrece una óptica para entender la historia, cultura y realidad argentinas.

Para realmente alcanzar una comprensión profunda de cómo es el ámbito en el cual se pretende hacer negocios, es vital entender su cultura.

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