Nicolás Shea: Startup-Chile ya construye un legado

0
nicolas_shea_starupchile.jpg

Al cierre del período de postulaciones de Startup-Chile, su fundador Nicolás Shea reflexiona sobre los pasos dados, la experiencia acumulada, la influencia transformadora y los desafíos futuros.

Por

Recién cierra este martes 25 de marzo el período de postulaciones de Startup-Chile. Si la tendencia continúa, con seguridad la comisión seleccionadora sufrirá pesadillas por tener que evaluar y elegir entre un número de emprendedores que ya envían sus ideas y proyectos de startups desde todas las esquinas del planeta. Hasta enero de 2014, el acumulado era de casi 10 mil 500 proyectos de 112 países. 

Hasta hoy, algunas de sus startups premiadas ya comienzan a dejar una huella, sea por el servicio especializado que prestan -por ejemplo el caso de Planet Expat- o porque han propuesto un producto o solución con potencial innovador y de crecimiento -como puede ser Fundacity, SaferTaxi o WeHostels.

Nicolás Shea, emprendedor e innovador, además de fundador de Startup-Chile, es un
embajador incansable cuando se trata de difundir las iniciativas que se
realizan en Chile en apoyo al emprendimiento y comunicar cuánto se
ha avanzado. Recientemente estuvo en Rusia presentando en el Congreso Mundial de Emprendimiento, y pronto estará en París para impartir una charla sobre innovación en la Unesco.

Shea, quien cree en el poder de este programa como fuente de inspiración y transformación, dedicó tiempo para compartir con AméricaEconomía sus reflexiones acerca del significado del trabajo realizado, la influencia positiva que se nota en el emprendedor chileno gracias al intercambio con colegas de otras culturas, el valor agregado, las limitaciones que persisten y el potencial que reconoce de cara a futuro. 

¿Qué estrategias y acciones se han implementado para comunicar al exterior la imagen de un Santiago que apoya y estimula el emprendimiento?

Es simple, se resume a que invitamos a los emprendedores a Chile. El país declaró que quería convertirse en una colmena de emprendedores, un hervidero de emprendimiento e innovación dentro de América Latina. Se manifestó por parte del presidente, el ministro de Economía, el equipo de innovación. Una muestra concreta fue invitar personalmente a los emprendedores de todo el mundo a que vinieran a Chile. 

Desde su creación, Startup-Chile se enfoca hacia el emprendedor. Se trata de empatizar con la persona. Los emprendedores por lo general son aquellos que han tenido que mantener dos trabajos, apenas con tiempo de sueño, ha sufrido inversionistas que se quedan con más equity del que justamente correspondía. Esas son sus aprehensiones típicas. Nosotros comenzamos por hacer una lista con estas preocupaciones para tratar de resolverlas. Nos guiábamos por la idea de que en la ecuación de la innovación, la variable clave es el emprendedor. Todas las demás variables son importantes, pero le damos más valor al emprendedor. Es él o ella quien desata el proceso y reúne al resto de las variables. 

Obviamente son necesarios más elementos, un país seguro, un estado de derecho, buenas universidades, buenos laboratorios, buenas empresas, bancos, fondos... Pero sin emprendedor, nada de eso sirve. Entonces pusimos atención en buscar emprendedores de todas partes. En Chile lo hemos hecho bien, estamos orgullosos del país que hemos construido. Pero en un mundo global, estamos lejos y somos un país pequeño, por tanto necesitamos conectarnos al mundo. Traer emprendedores que además estimulen el ecosistema de emprendimiento a lo interno resulta una excelente forma de conexión. El país se conectara mediante ellos al mundo. Esa es la visión. 

Todo este proceso comenzó en la Universidad de Stanford, en Palo Alto, EE.UU. En el patio de la escuela de negocios e ingeniería entrevistamos a equipos de alumnos que habían declarado que querían emprender y tenían un proyecto de startup para graduarse. Nos acercamos a ellos, les preguntamos, como a un focus group, si considerarían ir a Chile para emprender. La reacción automática fue de escepticismo: “por qué habría de hacer eso si ya estoy en California, cerca de Silicon Valley”. Pero a eso replicamos con otra pregunta, para saber qué los haría cambiar de opinión. Las respuestas apuntaron a temas relacionados con visado de trabajo, medios financieros para vivir, contar con cierto capital de trabajo, con el cual también contratar personal e invertir en la compañía. El escenario sería ideal si se contara con ayuda para un aterrizaje suave, o sea, no preocuparse por el bienestar de la familia, de que la esposa se sienta sola o tener apoyo para que el hijo vaya a una escuela. 

Nosotros, como funcionarios del gobierno, sabíamos que no éramos expertos, no al nivel de un inversionista de capital de riesgo, pero sí podíamos sobresalir en dar una experiencia de vida extraordinaria a los seres humanos que vienen a Chile. A eso me refiero cuando hablo de poner el foco en el emprendedor como individuo. Así se genera una buena voluntad grande. Cuando el emprendedor recibe ese apoyo en la etapa temprana, nunca lo olvida, agradecerá a quienes lo ayudaron cuando más lo necesitaba. 

El siguiente objetivo era traer a Chile y elegir entre emprendedores lo suficientemente buenos, con una visión global, responsables, trabajadores e inteligentes. El resto germinaría solo. 

¿Qué es exactamente Startup-Chile? 

Es difícil clasificar Startup-Chile. No es una aceleradora, porque no aceleramos negocios. Tampoco es una incubadora, de hecho no intervenimos en los negocios de los emprendedores.
Es un ecosistema, una plataforma para estimular y facilitar el surgimiento de startups, aceleradoras, emprendedores... Es una etapa mucho más horizontal y anterior. La hemos definido como una política pública de innovación abierta. 

Por otra parte, también asistimos en el proceso de desarrollo según las necesidades del emprendedor y el proyecto. Si hace falta talento específico, podemos ayudar en la búsqueda y reclutamiento. Si necesita contactos industriales, los propiciamos. Incluso facilitamos la inserción social, laboral, la suya y la de la familia. Tratamos de ayudar con los miles de problemas cotidianos. 

Es pública porque es un programa de gobierno, en base a una política definida por el gobierno que usa fondos del contribuyente. Es innovadora, es distinta, distintiva, y abierta al cambio y disponible a todo el mundo, con cualquier idea, que opere en cualquier industria. 

¿Cómo es el proceso de selección?

El escrutinio que se hace a los postulantes, a diferencia de un fondo no nos fijamos tanto en el producto o en la industria como en el emprendedor. Nuestra ponderación considera tres tercios. Primero es el emprendedor, se busca dar respuesta a quién es, cuál es su experiencia y currículo, si demuestra consistencia, observamos que tenga buenas conexiones, que sea un ciudadano global. Queremos apoyar a ciudadanos globales que operen desde Chile, o pasen por Chile, pero con una visión global. No nos interesa que vean el país como un destino o un mercado, sino como punto de partida, u otro punto de partida. El segundo tercio es el equipo, si el talento del emprendedor y su equipo son consistentes con el proyecto. Finalmente miramos el proyecto. Dos tercios del análisis se concentran en las personas. El mensaje es decirle: confío en ti. 

Seleccionamos en base a procesos de postulación. Recibimos miles de postulaciones por convocatoria, pero tenemos sólo 100 cupos por trimestre. Es muy competitivo. Evaluar un emprendedor en términos absolutos, sobre todo en una etapa inicial, es tremendamente difícil. Pero cuando ya existen puntos de comparación, se hace un poco menos difícil.
En general la calidad de los emprendedores que llegan a Chile es increíble. 

¿Cómo se ha logrado mantener la alta calidad del programa, y cómo se prevé atraer más capital venture?

Cuando recibí la invitación del ministerio de economía de unirme a este proyecto estaba en EE.UU. Lo primero que hice fue reunirme con mis antiguos profesores de la Universidad de Stanford y con varios inversionistas de Silicon Valley. Les pregunté qué es lo que los motiva a invertir, si consideran subsidios, fondos... Todos unánimemente me dijeron que no estaban tras subsidios, sino tras emprendedores de alto potencial. Si notan emprendedores de talla global en Chile, llegarán al país por una vía u otra. 

En cuanto a mantener la calidad, tenemos en cuenta que los emprendedores no son buenos para seguir reglas. Son expertos en romperlas, en cambiar las dinámicas del juego. Con eso en mente, entendimos que un programa típico, una política pública típica diseñada por funcionarios de gobierno que no entienden de emprendimiento, iba a estar más preocupada por restricciones. Pero nos ocupamos de no incluir letra chica. El proceso es: postulación, selección, llegada a Chile, donde se reciben US$ 40 mil por seis meses y a trabajar.

Luego de varias convocatorias de Startup-Chile, ¿dónde ves la influencia del programa?

Evidentemente todo es distinto. El ecosistema del emprendimiento en Chile ha cambiado radicalmente. No creo que hayamos llegado ni siquiera a la mitad del camino, falta mucho por avanzar. Todavía no tenemos ningún Facebook, no se ha generado ninguna tecnología disruptiva. Desde la perspectiva del ministerio de Economía, en tanto se ha invertido dinero de los contribuyentes, tiene que traducirse en retorno de inversión que lo justifique. Necesariamente debe medirse en creación de empleo, generación de riqueza, aperturas bursátiles, retorno para los inversionistas. Todavía no estamos ahí. Pero es que recién partimos: el primer emprendedor de Startup-Chile llegó en Agosto de 2010, en enero llegaron otros 22. Esa fue la generación cero. 

Pero se nota el cambio. ¿En qué? Pues percepción también es realidad. Hoy día el mundo reconoce a Chile como nación emprendedora. Hace poco un ranking situó a Santiago entre las 10 mejores ciudades para emprender. Chile ahora está en el mapa, antes no era así. Eso es objetivo. Y Chile empezó a situarse en el mapa cuando comenzó a aparecer en la prensa internacional. 

Otros datos duros es que estamos triplicando el flujo de extranjeros altamente capacitados que llegan a Chile. Entre las más interesantes actividades de Startup-Chile está el “return value agenda”. Lo único que pedimos de los emprendedores es que estén presentes en Chile, que lo hagan su lugar de residencia y base de operaciones y luego que durante la estadía socialicen.
Así, los emprendedores compiten por socializar. Esto significa que hemos asignado puntos a actividades como matricularse en una clase, servir como mentor, contratar algún chileno o alguien de regiones, organizar seminarios... Damos puntaje en base a la interacción de los emprendedores de Startup-Chile con la comunidad. A estas alturas ya son decenas de miles de charlas, seminarios, eventos que ya se han vuelto cotidianos. 

Otra cosa que se ve y se nota en la cultura es que hasta hace poco los chilenos no se sentían capaces o pensaban que en su país no se podían lograr ciertas cosas. El hecho de que vean venir a emprendedores extranjeros, que en Chile están en desventaja porque no conocen y no tienen redes, pero tienen éxito, genera un presión potente, un estímulo. Los chilenos ahora sienten que pueden y el entusiasmo es contagioso.
De momento ya 30% de los emprendedores de Startup-Chile son chilenos. Eso significa que de 100, alrededor de 28 son nacionales. Profesionales que están conviviendo con emprendedores de todas partes del mundo y se están conectando a redes internacionales. 

En el punto actual, ¿cuáles son las debilidades y fortalezas del programa?

Me encantaría aumentar el flujo de emprendedores. Llevarlos de 300 a mil emprendedores por año. No es fácil por la inversión, pero me obsesiona pensar en cuántos más emprendedores podríamos estar trayendo, cuántos no han venido que pueden ser valiosos. 

¿Por qué? Porque a la larga un emprendedor es una persona que resuelve problemas. Alguien que encuentra maneras diferentes para resolver problemas que existen, o que ni siquiera se plantean todavía. Entonces, entre más emprendedores estén en mi país, más problemas se estarán resolviendo en mi país, o desde mi país. Un emprendedor no viene a competir por empleo, viene a generar empleo, viene a conectar a Chile con el mundo.

Con respecto a las mismas redes sociales, los emprendedores tienen ramificaciones extensas e internacionales. Chile no es como otros países, como Israel, Rusia, México, los cuales han tenido fuertes emigraciones hacia el mundo desarrollado. En comparación, la cantidad de chilenos fuera de Chile es muy poca. En una economía global e hiperconectada, eso es una desventaja. Obvio que un socio de un venture capital con raíces mexicanas va a mostrar un sesgo hacia ese país. Le será más fácil invertir en emprendedores que estén en México DF que en los de Santiago. 

Por eso creo que ha sido una manera inteligente de construir una diáspora. Es cierto que se debe enviar chilenos afuera, generar programas para que vayan a estudiar al exterior o trabajen fuera. Pero eso toma tiempo en dar frutos. Queremos mientras que venga gente entusiasta, gente comprometida. ¿Cuál es el riesgo? Puede disminuir la calidad, la velocidad y el impacto de los emprendedores, pero creo que hay espacio para crecer con tranquilidad. 

Una de las cosas que me enorgullece de Startup-Chile es que está definida desde el principio como una política pública abierta a todos los países. Todo lo que se hace es de dominio público. Nos llaman de otros países y vamos a otros países a contar lo que hemos hecho y estamos haciendo. Lo que más queremos es que todo el mundo pueda copiar esta iniciativa y mejorarla. Qué bueno sería que todo el mundo, en vez de bloquear sus puertas a la inmigración de extranjeros, tratara de abrirlas de manera inteligente.

En profundidad

Únase a la conversación