Educación

Decano de ESAN: "Una buena manera de competir en este mercado es a través de una mayor personalización"

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Peter Yamakawa refiere sobre cómo evolucionará la gestión y el liderazgo al interior de las escuelas de negocios producto de los efectos del COVID-19, así como los retos que se vienen y los cambios que podremos ver en los próximos años. El decano, además, explica que en ESAN buscan descentralizar su programas, internacionalizarse aún más y ampliar el alcance del ecosistema innovador y del emprendimiento.

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A raíz de la pandemia, varios estudiantes de escuelas de negocios han tenido que continuar sus clases en formato online. Y si bien, con el paso de los meses, las b-schools y alumnos han podido adaptarse a la modalidad descubriendo las prácticas que han sido más contundentes y las fallas que han cometido.

De esta forma, se está generando un aprendizaje que quedará permanentemente, el cual fortalecerá los modelos de enseñaza actuales y también dará paso a varias mejoras, que previo al COVID-19 no eran tan evidentes.

Desde ESAN Graduate School of Business, el decano Peter Yamakawa refiere sobre los cambios que se han producido en la escuela producto de los efectos de la pandemia, así como de los grandes desafíos y oportunidades que aparecen en este escenario. Para él, entre los grandes cambios que se presenciarán están el nuevo rol del profesor y la mayor participación de los estudiantes en su proceso de aprendizaje.

-En el contexto que estamos viviendo, ¿cree que haya una evolución en la gestión de las escuelas de negocios y la metodología de enseñanza de acá en adelante?

La pandemia del COVID-19 trajo profundos procesos de cambio en las escuelas de negocios que se vinculan principalmente a la aceleración digital en los procesos administrativos; la transformación del rol de los profesores en el proceso de enseñanza; la mayor participación de los estudiantes en su proceso de aprendizaje; y el acompañamiento al estudiante y comunicación continua.

En el caso de la aceleración de los procesos, áreas como admisión, finanzas, contabilidad soporte al alumno, coordinación académica, entre otras, que tienen o tenían su grueso de labores de modo presencial, han tenido que adaptarse al contexto y digitalizarse rápidamente para continuar con la operatividad del negocio. Y es que la atención a los alumnos y nuevos postulantes no se detiene.

Ante ello, el reto está en ofrecer un servicio digital igual de eficiente que el modo presencial, enfatizando la atención rápida y personalizada. Y aquí consideremos que las personas en el entorno digital se acostumbran, cada vez más, a la inmediatez. Las respuestas y las soluciones a las consultas que se hacen por parte de los usuarios deben ser más rápidas. Las demoras o los silencios administrativos ya no son tolerados y pueden ocasionar crisis de imagen y comunicación, con resultados negativos.

La nueva normalidad traerá consigo que la mayor parte de los procesos administrativos, por no decir todos, vinculados a las escuelas de negocios serán virtuales: obtención de información para la inscripción a un programa; proceso de matrícula, que incluye no solo la presentación de documentos, sino también los exámenes y entrevistas; entre otros. Esto ya no solo será una ventaja diferencial por parte de una marca, sino que será un aspecto que considerarán los futuros postulantes a un programa postgrado. Es decir, cuánta facilidad da una institución para realizar los trámites de matrícula y proceso de enseñanza.

Además, con el cambio de modalidad de enseñanza, que pasó momentáneamente de presencial a online, el papel de los profesores cambiará, porque se requiere un mayor dinamismo de su parte. No pueden limitarse solo a la transmisión de información o a la delegación de actividades. Aquí es claro que debe existir un mix entre el conocimiento que se imparte y las actividades grupales o individuales que hagan los alumnos para aplicar lo aprendido. El reto es que los profesores evolucionen a ser animadores y coaches que promuevan la progresión de los alumnos durante las clases. Si bien es necesario que exista una mayor autonomía por parte de los alumnos, esta debe darse bajo la tutela del profesor. No se trata solo de dejar trabajos para ser expuestos y luego entregar notas; sino que deben existir feedbacks constantes y una cocreación con el resto de participantes. La clase debe ser un espacio de discusión con entregables o productos tangibles para los alumnos.  Este cambio también perdurará, ya que las clases mantendrán un mayor componente virtual en la nueva normalidad.

Así como los profesores deben transformarse para realizar clases más dinámicas y con mayor efectividad en la transmisión de conocimientos, los estudiantes también cumplen un rol fundamental. Deben contribuir con el proceso de aprendizaje. Al no estar en un aula, es necesario que exista una mayor responsabilidad para prestar atención a las dinámicas que se propongan. También deben ser abiertos hacia los cambios que se dan en el cómo se imparten clases como las salas de discusión en grupos reducidos, a las exposiciones remotas, a los exámenes vía Kahoot! u otra herramienta digital, etc.  

Ante la imposibilidad del contacto presencial, las escuelas de negocios afrontan el reto de estrechar aún más los vínculos con sus alumnos y diferentes stakeholders a través de una comunicación continua, con rápidas respuestas y donde se ofrezcan soluciones flexibles a las distintas necesidades que tengan. Esto va más allá de un antes, durante o después de las clases. Se va a lo largo de todos los puntos de contacto que se tienen. Otra de la evolución que veremos es un desarrollo en las áreas de atención al alumno y de comunicación.

-¿Es posible que programas presenciales hasta antes de la pandemia se vuelvan completamente online o blended por un buen tiempo? Si es así, ¿cuáles son los beneficios y riesgos para las escuelas?

Hasta que no se tengan las condiciones de salud adecuadas, resulta difícil retomar las clases presenciales, primero por un tema gubernamental y también por parte de las mismas instituciones. Incluso, cuando se dé una disminución considerable de los contagios y exista una vacuna o tratamiento completamente efectivo para el COVID-19, la nueva normalidad traerá consigo una adaptación en las condiciones de clase presenciales. El aforo máximo en las aulas tendrá que reducirse; la distancia entre los alumnos tendrá que ser mayor; la metodología de clase en las aulas se verá afectada si consideramos que era costumbre juntar a los alumnos para dinámicas grupales; etc.

También, hay que considerar los protocolos de salud para el ingreso a los campus como la medición de la temperatura, el uso de mascarillas, etc. Si partimos de lo expuesto, es claro que las clases presenciales ya no serán como las conocíamos y habrá un mayor uso de herramientas digitales para interactuar como Trello, IdeaFlip, Mindmeister, etc.

Ahora, yo no creo que la modalidad presencial desaparezca o sea reemplazada completamente por la modalidad blended o la modalidad 100% virtual. Van a seguir coexistiendo porque hay perfiles de alumnos que privilegian la interacción personal y en un mismo lugar para el aprendizaje. Lo que sí ocurrirá es que lo virtual ganará más terreno a medida que las personas se acostumbren y se sigan mejorando las dinámicas. Si el teletrabajo ha tenido una gran aceptación, ¿por qué no podría ocurrir lo mismo con la tele-educación? 

Los cambios que se están dando van a beneficiar más a los estudiantes porque van a tener más modalidades a disposición en el futuro y su elección dependerá mucho del contexto en el que decidan llevar el curso. En algún momento se privilegiará más la comodidad de estudiar desde casa y con mayor autonomía; en otro momento se querrá el trato personal. Las modalidades no serán excluyentes y se desterrarán los mitos de que una es mejor que otra. Cada una tiene sus propias fortalezas.

-La coyuntura obligó a una rápida adaptación del modelo educativo, migrando completamente a la modalidad online. En el caso de ESAN, ¿qué iniciativas aplicadas en este contexto seguirán vigentes a lo largo del tiempo?

ESAN cuenta con una Dirección de Educación a Distancia que desde el 2013 ha ido creciendo, tanto en términos de recursos, desarrollo de programas, así como soporte técnico. Por ello, producto de la pandemia, el cambio de modalidad, de presencial a virtual en tiempo real,de nuestros programas fue rápido y se hizo en su totalidad.

Asimismo, estuvo acompañado de un despliegue del área de Calidad Académica que capacitó y actualizó a nuestra plana docente en el manejo de herramientas digitales y metodologías de enseñanza virtuales. Con ello, se aseguró la operatividad y la calidad de nuestros servicios. Partiendo de esto, de cara al 2021 y a los próximos años, apuntamos que la experiencia de nuestros programas virtuales en tiempo real indique altos niveles de satisfacción en infraestructura digital; velocidad de atención y respuesta a problemas; metodología de enseñanza interactiva, dinámica y cocreadora de valor; y servicios complementarios gratuitos.

Por otro lado y ya en cuanto a nuestro modelo de negocio, estamos apostando por nuevos formatos académicos de menor duración y mayor practicidad para que los ejecutivos puedan capacitarse de forma más rápida y den solución a los problemas que se presentan en un escenario post COVID. 

Otras iniciativas que se han realizado es la descentralización de nuestros programas, que ahora abarcan a todo el Perú y también a diversos países de la región de Latinoamérica. Lo virtual abrió las puertas a nuevos públicos y estamos ofreciendo programas con un enfoque global y aprovechando esta oportunidad de tener perfiles de diversas regiones. 

-Se afirma que es probable que aumenten las ofertas de programas online y blended en los años que vienen. ¿Esto supondrá un mayor reto para las escuelas para atraer candidatos y un mayor trabajo para tener excelentes programas de este tipo, cuidando tecnología y metodología? ¿De qué manera competir con academias que proponen programas MBA menos costosos y con foco en lo práctico?

Desde hace una década, el sector educación a nivel posgrado experimenta una mayor competencia porque son más las instituciones que brindan cursos, diplomados, programas de alta especialización o maestrías. Y esta competencia no solo abarca a las instituciones pertenecientes a un país sino a las extranjeras, tanto de Latinoamérica como Europa, con especial énfasis en las españolas. Esto hace que los candidatos pienses dos o tres veces más antes de matricularse a una institución.

Aquí la variable precio es importante, pero también influyen los servicios complementarios que ofrecen las escuelas de negocios. Por ejemplo, las áreas de empleabilidad; incubadoras o ecosistemas de negocios gratuitos para el desarrollo de emprendimientos; instalaciones para la práctica deportiva o espacios de sociabilización y estudio; el networking que dan; el retorno sobre la inversión de sus programas, entre otros.

La historia de la institución o el poder de la marca, ya no basta para motivar a un profesional a estudiar allí, hay más variables y esto hace que los departamentos de marketing, ventas, así como las coordinaciones académicas tengan que hacer actualizaciones constantes para tener una propuesta de valor que mejore año tras año.

Una buena manera de competir en este mercado es a través de una mayor personalización en el servicio y de brindar servicios complementarios de valor, tanto para el estudiante, como de impacto para la sociedad y el sector empresarial. Por ejemplo, para ofrecer una mayor personalización en el servicio, contamos con un MBA que, además de tener el componente internacional más potente del mercado gracias a sus 11 opciones de doble grado y 70 convenios de intercambio, cuenta con hasta cuatro formas de realizar el programa. También, brinda la opción de, además del grado de Magíster, los participantes obtengan una mención en una especialidad. Eso hace que no sea un producto enlatado, sin que el participante decida.

Creemos en que los participantes tienen que tener mayor autonomía y poder de decisión durante su proceso de aprendizaje. Por ello les damos más opciones para que personalicen su experiencia en nuestras aulas.

En cuanto a los servicios extras, en el 2019 apostamos por la creación del ESAN Innovation Hub que es un ecosistema de agrupa a todas las unidades de innovación y emprendimiento de la Universidad. Con ello, nuestros estudiantes pueden recibir servicios gratuitos de mentoría para el desarrollo de sus proyectos o planes de negocios. También repotenciamos el ESAN Alumni Career Services, que es un área que fomenta la vinculación de nuestros alumnos y graduados con el mundo empresarial. El propósito es darles servicios para mejora de su marca personal y empleabilidad.

Estos son algunos ejemplos con los que competimos a través de una mejora en la calidad de nuestros servicios.

-En este sentido, ¿qué grandes desafíos les depara a las escuelas de negocios?

En base a las anteriores respuestas, diría que los grandes desafíos que afrontan las escuelas de negocios son una mayor personalización en su oferta académica, haciendo partícipes a los alumnos de qué quieren aprender; experiencia de aprendizaje cocreada; desarrollo de servicios complementarios a estudiantes y comunidad alumni; fortalecimiento y desarrollo de alianzas internacionales con partners académicos y empresariales; optimización y mejora de los canales de atención a los alumnos. Atención permanente y rápida; mejora continua de las plataformas de educación virtual y metodología de enseñanza; y adecuación de sus campus a los nuevos protocolos de seguridad y salid post-COVID 19.

-Para ESAN, ¿cuáles son los principales retos para el próximo año? ¿Hubo proyectos o retos que tuvieron que estancarse producto del COVID-19?

Para ESAN los principales proyectos de cara al próximo año y que siguen un plan estratégico están relacionados al desarrollo de nuevos productos académicos acorde a sectores críticos en la economía que demandan una mayor especialización; la descentralización de los programas en territorio peruano, superando la cifra de 9 ciudades del 2019; la internacionalización de nuestros programas en Latinoamérica, con presencia continua a lo largo del año; el fortalecimiento y ampliación de las alianzas con partners académicos y empresariales; la ampliación del alcance de nuestro ecosistema innovador y de emprendimiento, el ESAN Innovation Hub; y el fortalecimiento de nuestra facultad de profesores.

Si bien el COVID-19 obligó a priorizar el despliegue de nuestra dirección de Educación a Distancia, todos nuestros proyectos continúan desarrollándose.

-¿Creen que producto de la pandemia el número de estudiantes extranjeros en programas de maestría disminuya?

Considerando la situación del Perú producto del COVID-19 y a las limitaciones de servicios básicos, sobre todo en el sistema de salud, sí existe un riesgo de que estudiantes de otras partes del mundo evalúen estudiar en el corto plazo en nuestro país, más aún si existen restricciones para el turismo y diversos servicios. 

Muchos estudiantes que deciden venir al Perú lo hacen también para conocer al país, su cultura, atractivos turísticos, entre otros. Por ello, es necesario de un esfuerzo conjunto entre el Estado, la empresa privada, la Academia y la misma sociedad para recuperar la confianza en nuestra marca país. Asimismo, hay que seguir esforzándonos para reducir los índices de contagio, lamentables defunciones y personas afectadas por la interrupción de sus actividades regulares. 

-Ante este mismo escenario, ¿cambiará el foco del liderazgo en los programas de MBA a una dirección mucho más social?

A raíz de la crisis financiera del 2008, la problemática del cambio climático, los problemas de desigualdad y brechas en la sociedad, los programas MBA han adquirido en los últimos años una dimensión más social y con énfasis en el desarrollo de negocios ecoamigables y la implementación de prácticas de responsabilidad social y de prácticas de Corporate Compliance.

La formación de profesionales, tanto en el MBA, como en otras maestrías o programas de Educación Ejecutiva, no puede dejar de lado a la sociedad y al impacto que hay en ella. Por ello, ahora el reto está en promover acciones para que las organizaciones y los nuevos emprendimientos tengan en cuenta las lecciones aprendidas en esta pandemia como con el propósito de marca; la flexibilidad y buena atención para los consumidores, la no especulación, etc.

Para ello, los cursos relacionados a Innovación, Metodologías Ágiles, Realidad Nacional, Responsabilidad Social, Gestión de Stakeholders, entre otros, cobrarán más protagonismo.

-Se vislumbra que crezca la demanda por MBAs que conozcan temas de IA y Big Data. Algunas escuelas ya están lanzando maestrías con foco en liderar empresas tecnológicas. ¿Esto se verá cada vez más?¿En ESAN lo han abordado?

Estamos al tanto de las nuevas tecnologías y hemos incorporado en nuestra oferta programas relacionados a Big Data, Análisis de Datos, Ciberseguridad, Transformación Digital, entre otros. Dado los continuos cambios que existen, nuestra oferta de programas se da a nivel de seminarios, cursos de dos meses, hasta un año de duración. A nivel maestrías, nuestro MBA tiene una mención en Transformación Digital.

-Con respecto a los resultados del Ranking MBA 2020 de AméricaEconomía, ESAN quedó en quinta posición, el mismo lugar que obtuvo en 2019. ¿Cómo se ha trabajado? ¿Existe un trabajo especial para seguir mejorando en algún ítem específico?

Para nosotros el ranking de América Economía es muy prestigioso y estamos orgullosos de estar considerados entre las cinco mejores escuelas de negocios de la región. Los resultados del 2019 y 2020 son un estímulo para mejorar cada día.

Desde sus inicios, la filosofía de ESAN radica en la mejora continua de sus procesos, tanto académicos como de servicio a sus alumnos y graduados. Nosotros buscamos fortalecer nuestros vínculos con nuestra comunidad con diferentes acciones, ya que nuestro propósito es que la experiencia que brindamos vaya más allá de las aulas.

Cuando el foco de los procesos de una organización está puesto en su comunidad existen mejores resultados porque se forma un ecosistema que promueve la satisfacción de todas las partes. La clave para el éxito radica en actuar de forma empática, buscar siempre mejorar cada día y el trabajo en equipo.

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