Innovación

Bárbara Silva: la importancia de habilitar conexiones entre empresarios y emprendedores

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La emprendedora está detrás de BSTinnovation, plataforma que entre sus varias iniciativas suma una gira denominada Risk Takers 2014 para que empresarios conozcan Silicon Valley y se relacionen con emprendedores e inversionistas, y que este año se realizará entre el 9 y 14 de noviembre.

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Todo empezó como una historia, donde el protagonista debe iniciar un viaje en busca de ese algo que le falta en su vida, y que para eso debe alejarse, intentar desconectarse. Para la psicóloga chilena Bárbara Silva, su camino fue así: “en 2009 salí de una multinacional, donde desarrollé un intraemprendimiento, sin embargo, las organizaciones tienen estructuras y uno como emprendedor quiere mover las cosas rápido”. Fue así como se preguntó qué quería hacer el resto de su vida y qué la hacía de verdad feliz. Una vez que sintió que tenía más claras las respuestas decidió viajar a Dinamarca y Suecia para entender en qué dirección se estaban moviendo los países desarrollados.

Silva explica que “quise entender cuáles eran los estándares de calidad de vida, la sintonía trabajo-familia, la armonía con el ecosistema y las energías renovables, y en esa lógica me di cuenta que el tema de la innovación venía muy fuerte, pero debía entrenarme”. 

Sin embargo, durante su paso por los países nórdicos, Silva se dio cuenta que aunque había desarrollado un intraemprendimiento, todavía le faltaban herramientas. Volvió a Chile y con la intención de resideñarse, de formarse en lo que le interesaba, se inscribió en un Magíster en Innovación -en el cual está en proceso de tesis- y donde obtuvo las herramientas y conocimientos necesarios para comprender cómo se puede operativizar el proceso de innovación. Se encontraba un poco más cerca de lo que desde el principio se había propuesto, desde que dejó su antiguo empleo y Chile. Pero aún faltaba más camino que recorrer. 

Silva necesitaba dar un paso más grande. Fue así como llegó a la Singularity University, en California. “Me inspiré por Julián (Ugarte fue el primer chileno seleccionado en el Graduate Studies Program de Singularity) y por el desafío de impactar a un billón de personas. Entonces dije que necesitaba ir a ese lugar, y agarré un avión para conocer Singularity. Estando allá me encontré con el presidente de esta universidad y le pregunté si tenía tres minutos para mostrarle un proyecto de innovación, y me dio una hora. Al final me preguntó si postularía a Singularity University. Le respondí que no lo tenía pensado pero que ya que me lo estaba planteando, claro que sí. Ahí di un salto exponencial, venía de una lógica lineal, donde te metes a una universidad y estudias una de las cinco carreras, empiezas a repetir un patrón. Hubo un quiebre en mi vida y dije 'pero es que no estoy haciendo lo que me apasiona hacer, yo quiero diseñar mi futuro, quiero vibrar con lo que estoy haciendo'”.

Silva explica que la idea fue seguir su sueño motor. “Mi sueño motor es que si se tiene la habilidad para inspirar a un líder o tomador de decisión para que desarrolle un tipo de proyecto con impacto en la sociedad, ese generará un efecto multiplicador, por todas las redes y contactos que tiene. Mi tarea es habilitar esas plataformas, para que eso suceda. Y así fue como me fui a Singularity y desarrollamos un proyecto de telemedicina”. Añade además que “antes de irme abrí BSTinnovation, porque me di cuenta que había una brecha entre el conocimiento, las metodologías y las oportunidades de mercado que habían en Chile y que estaban pasando en Estados Unidos, particularmente en Silicon Valley. Me pregunté cómo podía establecer puentes entre estos mercados, de forma de acelerar los procesos de desarrollo económicos en Chile, partiendo desde el emprendimiento y también estableciendo puentes entre los emprendedores y el sector empresarial”.

De forma de conocer mejor la visión de Bárbara Silva sobre el entorno de emprendimiento e innovación en Chile, AméricaEconomía habló con ella. A continuación, la emprendedora explica ciertos aspectos fundamentales para impulsar la innovación en ese país, la importancia de las redes de contacto en estos ecosistemas y el rol de los medios en esta búsqueda para fomentar la innovación y emprendimiento, entre otros temas. 

-Dada la importancia que le das a las redes, ¿qué deberían hacer los emprendedores estando en EE.UU. para contactar gente o levantar capital?

Lo que ha pasado con muchos emprendedores chilenos que han pasado por Silicon Valley, es que en la primera pasada no les va bien, porque van con la mentalidad de Chile y no con los estándares internacionales. 

Cuando se es emprendedor y llegas a Silicon Valley, se debe llevar un prototipo funcional que se pueda tocar, pero pensado para un mercado global. Y muchas veces los emprendimientos o las startups chilenas se piensan desde una lógica local o centrada en Santiago, ni siquiera pensando en el mercado de regiones.Entonces llegan a EE.UU.  y empiezan a explorar y se dan cuenta que las hipótesis que habían impulsado el desarrollo de ese emprendimiento se invalidan en los mercados globales. 

Lo que nosotros sugerimos es ir a Silicon Valley, pero para entender el ecosistema y empezar a vincularse, porque la cultura es networking, uno se conecta con uno y con otro, y las personas empiezan a generar una red de colaboración, de conocimiento, información y contacto, basado en la confianza. Porque las personas están en un entorno hiperconectado. Silicon Valley no son las empresas tecnológicas, sino que las personas detrás de estas compañías.

Creo que para que al chileno le vaya aún mejor, porque hay mucho talento emprendedor y muchísimos recursos, hay que hacer pequeños ajustes, en términos de estar abierto a recibir ese conocimiento y entender esas metodologías y modelos de financiamiento, y cómo esto operan de forma global. 

En relación a levantar financiamiento a EE.UU., lo que pasa es que los inversionista no invierten en emprendedores que estén más allá de 200 millas a la redonda, porque la clave del éxito en un emprendimiento con inversión, es que el inversor se meta en el negocio: le entregue mentoría y les habilite una red. Es decir, que no sólo entregue el capital, sino que les ayude a que crezca la empresa. Porque si éste les hace crecer la empresa, cuando el emprendedor haga la venta se le duplicará la inversión inicial.

-¿Es conveniente instalarse o no en Estados Unidos?

Lo que han hecho emprendedores de alto impacto como el chileno Eduardo Abeliuk, fundador de Classroom.tv, es que él está en EE.UU. junto con sus oficinas, pero tiene la parte de desarrollo en Chile, porque estar en Silicon Valley es bastante caro. No es una economía barata, un arriendo puede salir entre 3.000 y 4.000 dólares, son altísimos los costos y la calidad de vida. Obviamente para el emprendedor chileno que está partiendo, la ruta no necesariamente es de Chile a Silicon Valley, la ruta puede ser levantar un financiamiento semilla en el país y tratar de conseguir los primeros clientes en Chile y generar tracción, atraer a clientes.

Hoy uno ve muchas veces en la prensa que se mide bastante el éxito de los emprendedores por su capacidad por levantar dinero, y en realidad ese el inicio de las primeras responsabilidades del emprendedor. Más que el gran éxito, éste último consiste en tener la capacidad para atraer clientes, que asegurará que el negocio se sostenga en el tiempo.

-¿Cuáles son las áreas en las que se debería estar emprendiendo, por tener un espacio más asegurado en Silicon Valley?

Biotecnología, energías renovables o biosalud, hoy una de las grandes tendencias tiene que ver con todo lo relacionado con la producción única o impresión 3D, esta impresión para aplicaciones médicas, como también para diseño arquitectónico, o incluso para ADN, para tejidos. 

En Biotecnología está lo de nuevas formas de hacer vacunas. Se está invirtiendo mucho en tecnología médica. En Chile hay una economía bien particular, donde están las áreas de desarrollo productivo. Entonces de qué manera se pueden identificar ciertas tecnologías que son de uso global, pero que también pueden ser de beneficio para el país. En esa línea, para un chileno pueda ser interesante quizá cualquier tecnología que esté relacionada con el área minera, porque puede ser de alto impacto, aunque no sea del core de Silicon Valley. Porque sí es un tema global, que se ve en Australia y Canadá, por ejemplo.

Las energías renovables en Chile están muy poco explotadas, y hay mareas y viento, y todos los países del mundo están poniendo los ojos en Chile, porque es un mercado muy bueno para hacer pilotos en materia energética.

-¿Por qué no se crean más emprendimientos en esas áreas?

Para iniciar cualquier tipo de negocio, hay que preguntarse cuál es el problema que se quiere resolver. Si hay un problema hay una oportunidad. Peter Diamandi dice que “La mejor forma de convertirse en un multimillonario es ayudando a un billón de personas”. Es decir que en cada contexto se ve un problema, y cuando se ve un problema se genera una oportunidad. 

Lo que pasa cuando se comienza a desarrollar un tipo de emprendimiento es que se les ocurre una idea y no ven si hay otro desarrollándola en el mercado o si ya existe. Hay que explorar y entender las oportunidades, y es en este proceso donde surgen más oportunidades de innovar. Hay muchas plataformas web que están ultra repetidas. Entonces, si se quiere crear un negocio hay tener claro que emprender no es lo mismo que innovar. Este último es responsable por tener una idea y llevarla al mercado, y el emprendedor es quien la ejecuta, el que hace que las cosas pasen. 

Hay muchas plataformas que se están repitiendo, lo que no está mal, sino que bien, si se tiene una visión como por ejemplo: “LinkedIn tiene una plataforma increíble de contacto y en América Latina no la han desarrollado tan sofisticadamente, entonces construiré una empresa a imagen y semejanza de LinkedIn para que en algún momento yo sea adquirido”. Esta es una lógica que le puede funcionar a un emprendedor, pero esto no es innovación, es un negocio. Porque la tecnología y el modelo de negocios ya existe, y ese fue el propósito del emprendedor.

En Chile se ha generado un fuerte incentivo a través de políticas públicas para fomentar las empresas en un día, pero eso no quiere decir que haya más innovadores. Entonces, la estrategia para empezar a crear negocios diferentes, debe empezar a suceder en la escuela. Trabajar procesos de pensamiento divergente. 

En Chile hay muy pocos innovadores, aquellos que son: Alfredo Zolezzi, que está desarrollando un proceso de purificación de agua; Fernando Fischmann desarrolló todo este tema de Crystal Lagoons apalancado por un modelo de negocio escalable. Eduardo Abeliuk que es cofundador de Teselagen, plataforma biotecnológica que proporciona una plataforma de diseño-desarrollo-prueba-ensamblaje para el montaje de ADN para contruir ADN escalable y de muy bajo costo. También está Komal Dadlani, quien está creando un sistema para hacer un laboratorio biotecnológico a través de una aplicación, se ganó el premio Intel y es muy joven. Hay que tomarlos como modelos de rol.

-En relación a los modelos del rol, se habla bastante de la escasez de mujeres en el ecosistema emprendedor regional y mundial, ¿estás de acuerdo esto?

Volviendo al tema de las plataformas, tomé el nicho de las mujeres en innovación, como otra plataforma para impulsar a mujeres. Siempre dicen que no hay mujeres y se quejan. Y la verdad es que hay muchísimas, pero no están conectadas, no hay espacios para darles visibilidad ni espacios para que demuestren lo que saben. En esa línea le propuse a Singularity crear una plataforma a través del concurso One Billion Women Impact para identificar a estas innovadoras de alto impacto. Lo hicimos andar súper rápido: estaba en Singularity conversando con una partner y se me ocurrió la idea y a los tres meses ya lo estábamos ejecutando, nos habíamos conseguido los sponsors y partió, y salió súper bien, porque yo había armado una red de mentoras donde varias de ellas venían del sector empresarial, a propósito de que había llevado a varias mujeres a Silicon Valley y venían empapadas de este conocimiento y experiencia. 

Por otra parte, yo estaba siempre conectada con el ecosistema emprendedor y vinculada con toda la red de mujeres, emprendedoras y organismos apalancadores, como Startup-Chile y la Asech. Entonces, uno empieza a conectar los puntos, y eso genera que las cosas pases. Si a las emprendedoras les va bien, como por ejemplo a Ángeles Undurraga con Mujeres del Pacífico, a mí me va mucho mejor, porque en el fondo es una plataforma que nosotros impulsamos para que ella fuera a Singularity. Si a mis clientes les va bien en un tema, bien. Otro ejemplo es el de Carolina Arce, que recién se ganó la beca de One Billion Women Impact. Si a ella le va bien a mí me va mejor. Eso queremos, habilitar plataformas para que ellas también habiliten plataformas para otras.

-Quienes visitan Silicon Valley en los viajes organizados por BSTinnovation, ¿intentan replicar los modelos de negocios que ven allá o es más bien un proceso lento, donde se dan primero cuenta de cómo hacer el camino?

Es una gira exploratoria, donde las personas comprenden diferentes modelos de negocios, se enfrentan a distintas empresas tecnológicas, como Google, Intel o Facebook, y ven modelos disruptivos de educación como Singularity University o Draper University. Se contactan con fondos de inversión y aprenden de primera fuente sobre crowdfunding, de modelos como Design Thinking o Lean Startup, pero no por una clase sino porque están en contacto con los fundadores. Y eso les provoca interrogantes, y la mejor forma de ir hacia el futuro es plantearse preguntas. Ahí empiezan esos quiebres. Uno generalmente se mueve en una lógica transaccional, de desconfianza, de un sólo jugador y no en red, y entonces estas personas se empiezan a hacer preguntas y cuando llegan a Chile comienzan a explorar lo que está sucediendo y se conectan con otras redes. 

Acá en Chile uno de los problemas más grandes es que las personas sólo tienen las redes de la familia, el colegio y trabajo, pero hay personas que tienen un talento infinito pero no están conectadas. Esa es otra cosa que nosotros hacemos con estas giras, tomadores de decisiones o empresarios que no se conocían ni estaban conectados entre ellos, se conocieron y empezaron a hacer negocios cruzados. Resulta que ellos establecieron un núcleo de confianza completamente diferente a propósito de esta gira donde se conocieron tal cual como son. 

En otra esfera, en el mundo del día a día uno se vincula con muchas más barreras. Pero acá las personas establecen vínculos de confianza mucho más fuerte, lo que habilita una plataforma mucho más rápida para generar negocios. 

-¿Cuál es la lógica detrás de la habilitación de las plataformas?

Emprender no es un camino fácil y si uno de verdad quiere desarrollar un ecosistema sustentable debe habilitar plataformas, y los protagonistas de esas plataformas son los emprendedores. Para mí, los habilitadores de plataformas son aquellos que tienen redes, recursos, conocimientos y capacidades. La mejor forma de mover Chile al siguiente nivel es conectar a emprendedores con el mundo empresarial y corporativo, y en esa línea es que empecé a desarrollar las giras a Silicon Valley, donde los protagonistas son los que escribieron el caso de estudios. No es el que hizo un análisis del fundador del fondo de inversión y aparece en una revista. 

Los tomadores de decisión van a Silicon Valley y se conectan con la persona protagonista del caso, entonces finalmente se aprende del protagonista del caso y de la experiencia del otro, de la persona que está haciendo que las cosas pasen, que está cambiando paradigmas. 

Cuando uno le muestra referentes que están por encima de las experiencias que han tenido en Chile, eso inspira y se dan cuenta que esa persona está pensando a nivel macro, en cómo impactar en Europa, Asia o en toda América Latina. Está pensando en grande.

-De los que han viajado en en estas giras, ¿cuáles son las experiencias que destacan por el cambio que han experimentado los empresarios?

Pamela Gidi VP presidenta de Panamerica Directv, estuvo en la gira y creó la unidad de innovación para la empresa. También está Luis Cuezzo, quien fue director ejecutivo de Indra y ahora está desempeñando un proyecto de emprendimiento empresarial, como empezar a desarrollar el emprendimiento desde dentro de la empresa. Él tiene un background tecnológico y además lideró una empresa grande en Chile. Entonces qué mejor que alguien que sepa cómo funciona desde dentro la corporación y pueda generar cambios para fomentar el intraemprendimiento. 

Otro caso es René Barba, concejal de la comuna de Lo Barnechea, en Santiago de Chile, que además tiene un colegio no convencional llamado Bertait, donde se integra a niños con Síndrome de Down, jóvenes de alto rendimiento deportivo y niños superdotados. Todo basado en la metodología de educación de Ken Robinson. Él fue a Silicon Valley y entendió la lógica de las redes, el tema de la cultura y los espacios de trabajo, y lo implementó en el colegio. 

Otra persona es la directora de innovación del Colegio Alcántara-Alicante quien fue a Silicon. Luego nosotros trajimos a la VP de Singularity e impulsamos temas de tecnología exponencial y unos temas de robótica en ese colegio, y se fomentó junto con la Fundación Mustakis el acercar a los niños a la tecnología.

De alguna a otra manera a esta gente le hace click, hace las conexiones correctas en EE.UU. Es como a través de un toque se realiza un impacto gigante. 

Cuando el emprendedor está solo, el impacto es muy pequeño, entonces lo que hacemos -que es un poco la integración que hago con la psicología que es mi carrera base- es cómo tú puedes inspirar a este tomador de decisión para que algo le haga sentido y realice una acción que puede ser para él insignificante, pero que genera un impacto en muchas personas.

-Hace un par de años que se viene premiando y gestionando bastante el emprendimiento social, ¿crees que se les está dando más importancia o es una moda?¿cómo irá creciendo?

Al final, emprendimiento, innovación o emprendimiento social, como le quieras decir, el éxito de esto se mide en cuánta gente impactó y en la capacidad de generar empleo y retorno monetario. Hay varias organizaciones en Chile que están impulsando el emprendimiento social como Ashoka, SocialLab, varios centros de emprendimiento ligados a las universidades. 

Es un súper desafío, porque tiene que ver con desarrollar una solución a una problemática a la que no tienen acceso o tienen carencias, y debe tener cierta escalabilidad. Y el mercado en Chile es muy pequeño, por lo tanto las iniciativas de alto impacto deben ser pensadas desde Chile pero al mercado global para que tengan un retorno de alto impacto. Puede ser una moda, no lo sé, pero es bueno, porque se está generando masa crítica.

Pero, ¿cuántos de esos emprendimientos están teniendo resultados? Pienso que es un tema de largo plazo, no se puede pretender que haya resultado en uno o dos años, los emprendimientos deben traccionar clientes. Peter Diamandi dice que el mercado más grande de oportunidades es el de la base de la pirámide, porque el mercado está focalizado en vender caro para un pequeño grupo de personas. Él da vuelta esto y dice qué pasa si nosotros creamos productos a bajo costo, pero de alto impacto, en relación al volumen de personas. 

En EE.UU está Kiva, plataforma de financiamiento social, que tomó la metodología de Muhammad Yunus de prestarle dinero a personas con menos recursos para que iniciaran una microempresa, entonces una vez que tuvieran dinero pudieran retornarlo. Tiene inversionistas en todo el mundo, así que cualquiera puede hacer inversiones a estos emprendedores. Es un modelo escalable, permite ayudar a mucha gente.

-¿Qué falta por hacer en Chile?

Es importante que los chilenos nos hagamos más preguntas, exploremos más allá del país nuevos referentes y nuevas realidades y empecemos a impulsar líderes positivos que representen virtudes, en el sentido de hacer que las cosas pasen, y se empiece a premiar eso. Que se busquen figuras que inspiren y generen realmente cambios. 

Creo que el Estado es una plataforma que habilita ciertos recursos y que el sector empresarial tiene la posibilidad de moverse de una forma mucho más rápida, y que si de verdad se generan conversaciones de valor entre diferentes industrias y con emprendedores, se puede mover Chile al siguiente nivel.

-¿Crees que figuran líderes que quizá no son muy positivos o que no estén dando ese mensaje de generación de ideas?

No quiero caer en eso, pero a veces la prensa ayuda mucho a que se ponga en la noticia las cosas que no son muy positivas. Uno abre el diario y se pregunta qué pasó acá. Si se quiere hacer un cambio en la mentalidad en el colectivo de Chile, deben construirse realidades, que tiene que ver con el lenguaje y en cómo comunicamos. Y en esto último pienso que la prensa juega un rol súper importante, en el identificar cuáles son los líderes positivos. 

Hay mucha gente que está haciendo cosas excepcionales en el país, pero todo depende del enfoque que se le da. Por ejemplo, hay gente que está haciendo cosas muy buenas, pero la prensa lo toma por el lado de la debilidad y todo lo bueno que hizo queda en una lógica muy negativa. 

La prensa tendrá que reinventarse, porque hoy con el avance tencnológico, con el acceso a Facebook y Twitter, el protagonista de cualquier situación puede desmentirlo por estas redes. Entonces, ¿de qué manera quiere quiere constituirse la prensa? Como un contador de historias del pasado o, por ejemplo, pensar en cómo se pueden crear realidades a través de los medios de forma positiva. Y eso pasará con todas las industrias. Las tecnologías ahora están rompiendo patrones de conducta arraigados. Han disminuido las brechas de tiempo de forma increíble. 

La pregunta que les dejo a los empresarios y visionarios que van a las giras es ¿cómo se imaginan los cambios que transformarán sus industrias en los cinco y 10 años por el avance de las tecnologías? Esta pregunta se la deben hacer, de lo contrario van a morir, porque las tecnologías se están moviendo tan rápido que las empresas se están viendo forzadas a cambiar. Si los visionarios no hacen algo, estos pequeños emprendedores, que partieron golpeando la puerta y nadie los escuchaba, se los pasarán por alto, si es que no los integran a la red de valor.

-¿Crees que efectivamente los estén integrando a esta red?¿Deben las empresas aprender a integrarlos exitosamente?

Un emprendedor funciona en una lógica distinta a los empleados, no será aceptado bajo los patrones de los test psicológicos de los patrones de una empresa. Entonces, hay gente que está tratando de hacer proyectos innovadores utilizando metodologías y procesos pasados, pero no puedes tener resultados extraordinarios repitiendo procesos que no funcionan. 

Para poder instalar modelos de intraemprendimiento dentro de la empresa, se deben habilitar ciertas plataformas dentro de la empresa. Ahí tiene que ver con el tema de soporte interno, incentivo, el proceso de selección de intraemprendedores en la empresa, son verdaderamente intraemprendedores o son empleados, porque son cosas distintas. 

Un intraemprendedor es una persona que tiene motor propio, le gusta ejecutar y casi se siente dueño de la empresa, porque está tan comprometido con la empresa que quiere que las cosas pasen. Y por eso se salta protocolos, porque quiere que las cosas pasen. En cambio el empleado, se maneja bajo las lógica de la política, de los procedimientos, del paso a paso. Entonces, para poder impulsar el intraemprendimiento se deben habilitar plataformas internas, tienen que ver con transformaciones culturales y de procesos. 

Nosotros sugerimos que se parta con pilotos pequeños, anexados a la organizaciones, no desde dentro. Sino que con un modelo de empoderamiento desde el número uno de la empresa, pero afuera, que no se topen las estructuras. Hasta que el modelo esté funcionando. 

Ahora bien, eso es un tremendo desafío en Chile. En Google tienen un modelo que fomenta el emprendimiento muy agresivamente, pero se hizo luego de tener una fuga de talentos, donde emprendedores que no se vieron realizados fundaron Twitter, Pinterest y otras plataformas. Entonces vieron que mucho talento se les estaba yendo, y ahora en Google crearon una política de entregar un porcentaje de tiempo a sus empleados para que creen. 

Pero es difícil, porque las empresas se mueven en mercado previsibles, pronostican el pasado. No hacen desarrollo de productos nuevos, sino que tienen algún cambio de atributo, pero no generan alta tasa de impacto, en término de rentabilidad. 

Hacer innovación es muy difícil, porque no hay un mercado, no sabes quiénes son los consumidores, no puedes guiarte por las proyecciones financieras y de demanda de pasado, porque estás creando algo que no existe. Por lo que es muy complejo que el mundo del emprendimiento e intraemprendimiento converjan. Porque se manejan en lógicas diferentes. Se necesita educar a las empresas y a los líderes, para que ellos generen los cambios desde dentro.

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